La incertidumbre se apodera de los hogares

Alarma económica por los rebrotes: el consumo con tarjetas se hunde un 17%

La recuperación se tambalea ante la segunda ola del coronavirus y la gran incertidumbre existente sobre las medidas de confinamiento que adoptarán las autoridades

Foto: Una mercería, en Valencia. (EFE)
Una mercería, en Valencia. (EFE)
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La segunda ola del virus no es solo una amenaza para la economía española, es ya una realidad. Los datos de alta frecuencia, que miden diversos indicadores económicos en tiempo real, muestran ya el impacto que están provocando los rebrotes sobre la actividad económica. El inicio de las restricciones en algunas zonas sanitarias de Madrid no solo lastró la actividad económica, también ha introducido una gran incertidumbre en los hogares y empresas, que temen que se vuelvan a imponer medidas de confinamiento que acaben por rematar la ya dañada recuperación económica.

Los datos de consumo con tarjetas de crédito de CaixaBank muestran la recaída del consumo en España en la última semana. En concreto, las compras con tarjeta y en terminales TPV del banco, así como las retiradas de efectivo en los cajeros, se hundieron un 17% en la última semana respecto al mismo periodo del año anterior. Esta caída es nada menos que siete puntos porcentuales mayor que la experimentada en la semana anterior, lo que muestra una recaída evidente del consumo.

Por su parte, el consumo solo con tarjetas españolas, que en las últimas semanas estaba ya muy cerca de los niveles de hace un año, sufrió una recaída mucho más grave: pasando del -1% al -10% interanual. Esto significa que el descenso registrado en el consumo ya no se puede achacar a la caída del turismo internacional, que sigue en niveles muy bajos, pero ya estabilizado tras la recaída de agosto. En esta ocasión, el problema se centra en los hogares españoles, que han optado por retraer su consumo.

Es de esperar que esta caída del consumo sea consecuencia de otro nuevo impulso al ahorro precautorio. Los datos recién publicados por el INE de las cuentas de los hogares muestran cómo en el segundo trimestre se registraron cifras históricas de ahorro, superando el 30% de su renta disponible. Aunque las familias sufrieron una caída de su renta disponible, como consecuencia de la crisis, estas recortaron con mayor intensidad su gasto, amplificando así el impacto de la crisis.

[Los hogares se preparan para una crisis larga]

Los datos de compras con tarjetas de crédito sacan a la luz un nuevo repunte del ahorro precautorio. Los hogares construyen así un colchón financiero con el que afrontar los próximos meses que, si bien no saben cómo serán, intuyen que serán delicados. Los datos de la encuesta de confianza de la Comisión Europea muestran que la incertidumbre económica en España sigue siendo máxima.

La previsión económica de los hogares de cara a los próximos 12 meses mejoró levemente en septiembre, pero se mantiene por debajo de los niveles del inicio de la desescalada. Las previsiones de paro son todavía más pesimistas y, después de la mejoría registrada en los meses de mayo y junio, desde el mes de julio están empeorando. Los hogares temen un repunte del desempleo, lo que explica el ahorro precautorio de los últimos días.

Estos indicadores explican por qué ahora los datos de consumo están sufriendo una recaída. Según las cifras de CaixaBank, las compras con tarjeta a través de internet registraron en la última semana una caída del 13,4%, el peor dato registrado desde principios de junio, cuando se acabaron las restricciones a la movilidad y España entró en la nueva normalidad.

Por su parte, las compras registradas en TPV presenciales se situaron un 0,3% por debajo de la misma semana del año anterior. Si bien se trata de una caída limitada, es también el primer descenso registrado desde que empezó la nueva normalidad. Otro mal dato que apunta en la misma línea de los anteriores: los hogares empiezan a ahorrar y ponen en riesgo la recuperación.

La caída de la demanda, además, con una ralentización del consumo de energía eléctrica en las dos últimas semanas de septiembre, anticiparía una nueva ralentización de la actividad. Si se compara con el mismo periodo del año anterior, el descenso del consumo se situaría en el entorno del 5%.

Los indicadores de movilidad también se están deteriorando en los últimos días, fruto de las restricciones impuestas o voluntarias, decididas por los propios ciudadanos por temor al virus. Así se desprende del último informe de datos de alta frecuencia elaborado por el equipo de análisis de Bankia. Las grandes capitales registraron una recaída del uso del transporte público en las últimas semanas. La vuelta del teletrabajo y la elección del coche privado están detrás de esta caída, una señal clara de la preocupación que genera el virus.

Los datos, procedentes de la plataforma Moovit, muestran un descenso del uso del transporte público en Madrid de casi el 9% en los últimos días, cuatro puntos menos que la semana anterior. Por su parte, Barcelona, que registraba tasas positivas del 2% hasta hace unos días, se ha estancado esta semana.

Este escenario muestra ya de forma indudable el impacto de la segunda ola del virus sobre la economía española. Los datos de alta frecuencia son los que están resultando más efectivos para medir los cambios tan rápidos que genera la pandemia sobre la economía. Ocurrió a finales de julio, cuando estos mismos datos de comercio con tarjetas mostraron que la temporada de turismo internacional estaba perdida. Y lo que muestran ahora es una recaída del consumo que empieza a ser preocupante.

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