Recorta hasta el -12,6% la caída en 2020

El BdE alerta de una recuperación frágil que no volverá al PIB precrisis antes de 2023

El Banco de España detecta una ralentización de la actividad a medida que avanza el tercer trimestre, lo que aleja el escenario de recuperación en 'V asimétrica' como defiende el Gobierno

Foto: Sede del Banco de España en Madrid. (Efe)
Sede del Banco de España en Madrid. (Efe)

El 'rebrote' de la actividad económica con la reapertura del país tras el confinamiento era indudable. Sin embargo, a medida que pasan las semanas, las esperanzas de una recuperación intensa se van apagando, mientras que la pandemia avanza. El Banco de España ha asestado hoy el golpe definitivo con sus nuevas previsiones de crecimiento, con las que descarta su escenario de 'recuperación temprana' publicado en junio y anticipa una crisis más larga. El escenario de recuperación en forma de 'V asimétrica' que plantea el Gobierno está cada vez más alejado; en su lugar, el supervisor plantea una recuperación mucho más lenta que provocará que en 2022 todavía no se hayan recuperado los niveles de PIB previos a la pandemia. Esto es, el los efectos de la crisis se prolongarán, al menos, durante tres años, que serán más, unos cinco, en el caso del empleo.

El Banco de España plantea dos escenarios de recuperación (1 y 2) que son más pesimistas que los dos que planteó en junio (recuperación temprana y recuperación gradual). La entidad considera que ya no puede producirse el escenario de recuperación temprana porque los rebrotes del virus han lastrado cualquier posibilidad de lograr un tercer trimestre muy positivo. En concreto, la entidad plantea una recuperación del PIB en los tres meses de verano de entre el 16,6% y el 13%. En el primero de los escenarios, la economía española recuperaría poco más del 50% de la actividad perdida durante la cuarentena y, en el segundo, apenas recuperaría el 40%. "La recuperación de la actividad va a ser frágil y va a estar rodeada de riesgos y amenazas, y será incompleta: al final de 2022 no habríamos recuperado el nivel de PIB que teníamos antes de la pandemia", ha explicado Óscar Arce, director general de Economía y Estadística del Banco de España.

Estas previsiones dibujan, por tanto, una salida de la crisis más lenta en la que el PIB en el último trimestre del año será, en cualquiera los dos escenarios, peor del que contemplaba en junio. Si se toma la previsión de crecimiento para el conjunto del año, el BdE estima una contracción del 10,5% en el escenario más optimista (frente al 9% de junio) y del 12,6% en el escenario pesimista (en junio era el 11,6%). Y la entidad alerta de que la situación todavía podría deteriorarse más si la pandemia obliga a realizar confinamientos duros o si la destrucción de tejido productivo se agrava. De hecho, sus dos escenarios de previsión contemplan que la vacuna estaría lista ya en la segunda mitad de 2021, de modo que si se retrasa, la crisis podría ser más larga.

La culpa de esta revisión a la baja de las previsiones no está en la magnitud de la contracción durante los meses de confinamiento, ya que los datos del segundo trimestre del INE encajaron con las previsiones que manejaba el BdE en junio. La diferencia está en la recuperación, que está siendo decepcionante. Los datos del mes de julio, cuando entró la nueva normalidad, fueron esperanzadores, pero a medida que avanzan las semanas y la pandemia se extiende, las cifras van empeorando. "La información de la que se dispone apunta a un cierto debilitamiento del ritmo de recuperación de la actividad a lo largo de los meses de verano, coincidiendo con los desarrollos epidemiológicos adversos observados en ese período, que han requerido la reintroducción de algunas medidas de contención y, en particular, han comportado consecuencias adversas para la actividad en las ramas ligadas al turismo", señala la entidad en su informe trimestral.

La información apunta a un cierto debilitamiento del ritmo de recuperación de la actividad a lo largo del verano

El problema no es sólo que la recuperación se haya debilitado en agosto y septiembre, sino que la economía amenaza con sufrir una recaída. Así se observa en algunos indicadores de movilidad, "que experimentaron una mejora continuada entre mediados de abril y mediados de julio, han tendido a estabilizarse desde entonces, e incluso a disminuir en algunos casos", alerta el Banco de España. Esta ralentización temprana de la recuperación también está pasando factura al empleo, que "ha mostrado ciertos signos de agotamiento en la segunda mitad de agosto", explica la entidad.

El principal factor de preocupación se sitúa en el consumo doméstico, el gran motor del PIB. El BdE teme una caída que podría llegar al 13,1% en el conjunto del año. Un desplome nunca visto que evidencia que los hogares están ahorrando ante el escenario de incertidumbre que se presenta. "Los hogares mantendrían en el medio plazo niveles de ahorro por motivo de precaución superiores a los observados antes de la crisis", sostiene el Banco de España, lo que significa que el consumo caerá incluso más rápido que la renta de las familias, retrasando la salida de la crisis.

No se pueden descartar recaídas puntuales de la actividad si se materializan los riesgos sobre las previsiones

Esta recuperación más débil de lo esperado hace que la economía entre con menor inercia en 2021 y se irá frenando a medida que avance el año. "Este peor punto de partida de finales de 2020 determina que, bajo cualquiera de los dos escenarios actuales, el crecimiento medio esperado en 2021 sea menor que el contemplado en el escenario de recuperación gradual de junio", señala la entidad. En el escenario más optimista, el PIB crecería un 7,3% y en el pesimista, apenas avanzaría un 4,1%. De cara a 2022, último año de previsiones, el PIB crecería un 1,9% en el escenario optimista y un 3,3% en el pesimista.

Si se cumple el escenario que plantea el Banco de España, el PIB de 2022 seguiría 2 puntos porcentuales por debajo del nivel de 2019 en el escenario optimista y nada menos que 6 puntos por debajo en el caso del escenario más pesimista. De esta forma, el nivel de producción no volvería a los niveles precrisis hasta 2023 en el mejor de los casos. El Banco de España dibuja así una crisis duradera que tendrá un gran impacto sobre el empleo. Aunque la protección de los ERTE ha conseguido frenar la destrucción de empleo, el supervisor anticipa una escalada de la tasa de paro por encima del 19% en 2021 y prevé que en 2022 siga todavía por encima del 18%. Esto es, el paro tardará todavía más en volver a los niveles previos a la pandemia, al menos hasta 2025.

Esta rebaja de previsiones contrasta con la mejora que hizo el Banco Central Europeo hace sólo una semana para el conjunto de la eurozona. En concreto, la entidad redujo en siete décimas su previsión de caída del PIB, hasta el -8%. La OCDE también ha actualizado hoy sus previsiones y, aunque no da datos para España, también ha mejorado las estimaciones del conjunto de la eurozona. La organización ha mejorado en 1,2 puntos sus estimaciones para el área euro, de modo que prevé una contracción de su economía del 7,9%, en línea con el BCE. También ha mejorado a los tres países europeos de los que publica datos, Francia, Alemania e Italia, con una mejoría de 1,9; 1,2 y 0,8 puntos respectivamente. Esto significa que España va a la contra de las grandes economías europeas y también globales. Malas noticias justo antes de entrar en los meses de otoño e invierno, que son los más complicados para la economía nacional.

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