Su déficit supera los 11.000 millones

El SEPE gastó en tres meses el 60% de los 16.000 M que el Estado prestó para los ERTE

Al cierre de junio acumulaba un déficit superior a los 10.000 millones de euros, lo que contrasta con el superávit de 175 millones que tenía en marzo

Foto: El ministro de la Seguridad Social, José Luis Escrivá. (EFE)
El ministro de la Seguridad Social, José Luis Escrivá. (EFE)
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En los últimos días, el ministro de la Seguridad Social, José Luis Escrivá, ha alertado a los agentes sociales de que ha llegado el momento de limar el gasto en los ERTE porque están generando un agujero peligroso en las cuentas públicas. Los datos de ejecución presupuestaria publicados esta semana confirman la delicada situación en la que se encontraba el SEPE (Servicio Público de Empleo) desde los primeros meses de la pandemia. Al cierre de agosto, el déficit corriente del organismo superaba ya los 11.500 millones de euros en términos de caja, lo que contrasta con el superávit que había logrado en los años anteriores.

Sin embargo, como las prestaciones de desempleo se pagan a mes vencido, la situación en contabilidad nacional del SEPE de agosto será mucho más delicada. Ese dato todavía no está disponible, pero la IGAE ha publicado también esta semana los datos de ejecución de la primera mitad del año. Hasta junio, el déficit acumulado por el organismo se había disparado hasta 10.007 millones de euros.

En el mismo periodo de 2019 el SEPE sumaba un superávit de más de 1.500 millones de euros, lo que muestra bien el deterioro de sus cuentas. De hecho, hasta el mes de marzo el SEPE estaba en superávit gracias a la evolución positiva de los ingresos y la contención del gasto. Sin embargo, durante los tres meses del confinamiento se acumuló un déficit de más de 10.000 millones de euros para financiar las prestaciones de desempleo generadas por la crisis economía. Esta cifra equivale casi al 60% de todo el déficit anual de la Seguridad Social en un año normal (de unos 17.000 millones de euros).

En estos tres meses el SEPE se gastó más del 60% del préstamo concedido por el Estado en mayo para financiar los ERTE. El Consejo de Ministros aprobó un crédito extraordinario de 16.500 millones para financiar el incremento del gasto en prestaciones de desempleo. Entre marzo y abril se perdieron un millón de empleos y más de tres millones de trabajadores se vieron afectados por ERTE. Esto significa que más de cuatro millones de asalariados contaron con una prestación por desempleo.

Hasta el mes de junio el gasto del SEPE se había disparado un 102% respecto al año anterior

A partir de mayo empezó la recuperación del mercado laboral con la reapertura, pero a finales de agosto todavía quedaban más de 800.000 trabajadores afectados por un expediente temporal y del millón de empleos destruidos, más de la mitad seguían en el paro. Esto significa que el gasto en prestaciones por desempleo a partir de septiembre seguirá siendo alto si finalmente se prorrogan los ERTE como demandan los sindicatos y la patronal. El Gobierno, por su parte, prefiere centrar las ayudas en los sectores que todavía tienen restricciones a la actividad o que están muy golpeados, para proteger a aquellos que tienen una situación más complicada.

Hasta el mes de junio el gasto del SEPE se había disparado un 102% respecto al mismo periodo del año anterior. En total, el gasto superó los 22.200 millones de euros como consecuencia del aumento del gasto en prestaciones de desempleo. Además de la protección a parados habitual, el SEPE ha financiado los ERTE, las prestaciones extraordinarias para trabajadores temporales no renovados o el subsidio extraordinario para empleados del hogar.

La ayuda europea

Al ritmo existente hasta junio, es de esperar que el déficit del SEPE en términos de contabilidad nacional (criterio que utiliza Eurostat) estará en septiembre en el entorno de los 16.500 millones del préstamo del Estado. La prórroga de los ERTE necesitará con urgencia que llegue la ayuda europea para el desempleo, que se canalizará a través del mecanismo SURE ('Support to Mitigate Unemployment Risks in an Emergency').

La Comisión Europea ha concedido un préstamo a España de 21.300 millones de euros, cifra que permitirá financiar una parte de todo el gasto en prestaciones de desempleo que se ejecutarán a lo largo del año. Ya en julio el gasto total de España en prestaciones por desempleo superó el crédito del SURE. Esta semana el SEPE ha publicado sus datos de ejecución de agosto (disponibles solo en términos de caja). En los ocho primeros meses del año, el gasto en prestaciones superó los 24.500 millones de euros.

La presión sobre las cuentas del SEPE ha provocado un cambio en la estrategia del Gobierno en la negociación para la prórroga de los ERTE que vencen el próximo 30 de septiembre. El ministro de Inclusión y Seguridad Social, José Luis Escrivá, ha alertado a los agentes sociales que el ritmo del gasto está siendo muy elevado y que ha llegado el momento de afinar las ayudas.

[800.000 trabajadores en ERTE corren riesgo de no volver a sus empleos]

La intención del Ejecutivo es centrar las prestaciones en los sectores que están todavía en una situación muy delicada y sacar al resto de los ERTE de fuerza mayor. De esta forma, el Gobierno evitaría financiar a empresas 'zombis' que ya deberían haberse reincorporado a la actividad, pero que por problemas propios no han podido hacerlo. Además, también quiere que las prestaciones de ERTE consuman derechos de paro para los beneficiarios, de modo que suponga un incentivo para que busquen otro trabajo.

El Gobierno retomará el diálogo con los agentes sociales este mismo lunes y su intención es que se celebren reuniones todos los días de la semana hasta cerrar un acuerdo. Los sindicatos y la patronal ya han transmitido que quieren mantener las ayudas tal y como están actualmente, lo que supondría una importante presión adicional sobre el gasto público.

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