Norte y sur en dos marchas distintas

La recuperación amplía la brecha de la Europa a dos velocidades

La fase inicial de la recuperación económica está siendo más intensa en el norte de Europa, que alcanzó en junio los niveles de consumo de hace un año. 

Foto: Foto: iStock.
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La economía europea tocó fondo el pasado mes de abril cuando todavía estaban activas todas las medidas de confinamiento para frenar la crisis del coronavirus. A partir de mayo empezó la desescalada y, con ella, la recuperación. Sin embargo, la vuelta al crecimiento está siendo desigual en los diferentes países de Europa. Los últimos datos publicados muestran un mayor dinamismo en el norte del continente, mientras que el arco mediterráneo va rezagado. Una situación que amplía la brecha existente dentro de la Unión Europea y muestra cómo todavía falta mucho para lograr la ansiada integración del continente.

Los países del norte de Europa lograron recuperar el nivel de consumo previo a la crisis en junio. Una recuperación inesperada en forma de ‘V’ que ha permitido recuperar todo el gasto interior perdido en apenas dos meses. El gasto de los hogares es el principal componente del PIB de los países, lo cual explica la gran diferencia que dejaron los datos de crecimiento del segundo trimestre del año.

En concreto, mientras que la economía española sufrió un desplome superior al 22% respecto al mismo periodo del año anterior, en Alemania el descenso fue del 11,7%. Esto es, la recesión en España fue el doble de profunda que en Alemania. Pero la diferencia con el conjunto de la eurozona también fue acusada, ya que su economía se contrajo un 14,4%, esto es, ocho puntos menos de caída que España.

El consumo de los hogares tuvo un papel fundamental en esta brecha del crecimiento. En los Países Bajos todavía no se conocen los datos del PIB del segundo trimestre del año, pero los indicadores de consumo apuntan a que la caída será limitada. Las ventas minoristas que logró en junio fueron un 7% superiores a las del mismo mes del año anterior, según los datos publicados el miércoles por Eurostat. Una cifra totalmente inesperada que refleja hasta qué punto el país ha sido capaz de sortear la crisis del coronavirus sin un impacto permanente sobre los agentes económicos. Una situación que probablemente no sea la misma que España, donde las heridas tardarán varios años en cicatrizar.

La situación de los Países Bajos no es excepcional, otros muchos países del norte de Europa lograron recuperar en junio cifras de consumo superiores a las que registraban hace un año. En Bélgica también fue casi un 7% superior al de un año atrás, en Alemania superó el 4% y en Austria o Francia fue casi un 3% superior.

Sus cifras contrastan con las de los países del sur de Europa. En España, las ventas minoristas seguían en junio un 6% por debajo de las del mismo mes de 2019, en Italia estaban un 3% por debajo y en Portugal, un 9% por debajo. Esto significa que, aunque estos países estaban ya en la ‘nueva normalidad’ su demanda estaba muy lejos de volver a los niveles ordinarios.

Una parte de la brecha se explica por el turismo. Este año el turista que tradicionalmente viajaba a los países del Mediterráneo, ha optado por hacer viajes nacionales. Esto ha elevado las ventas en los países de origen y las ha frenado en los destinos vacacionales. También hay que tener en cuenta que la incidencia del virus fue más extensa en España o Italia que en Alemania o Austria. El resultado es que la desescalada en estos países comenzó en mayo y en junio ya estaban en niveles de reapertura generalizados.

Esta diferencia en el consumo doméstico se aprecia especialmente en el sector servicios. Los datos de la encuesta mensual de Markit muestra cómo la brecha de la recuperación se amplió en julio. En España el indicador PMI de servicios se situó en 51,6 y en Italia alcanzó 52,5, ambas lecturas se sitúan en el terreno expansivo (por encima de 50), pero muy lejos de Alemania, donde alcanzó 55,6 o Francia, con 57,3. Estos datos muestran de forma inequívoca que el inicio de la recuperación está siendo más intensa en los países en los que menos cayó el PIB.

Pero toda la culpa de esta brecha en el crecimiento no responde al turismo: la estructura del mercado laboral está jugando un papel clave. Mientras los países del norte han conseguido contener la destrucción de empleo, en España, Portugal e Italia se han perdido centenares de miles de empleos, con un impacto más que evidente sobre las decisiones de consumo y ahorro. En mayo, la tasa de paro de Alemania se situaba en el 4,2%, mientras que en España superaba ya ampliamente el 15% (sin contabilizar los ERTE). Esta estructura del mercado laboral hace que la economía española sea muy volátil y lo pase peor durante las crisis. No hay más que repasar todos estos indicadores económicos para corroborarlo.

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