Los planes de pensiones españoles reducen el peso en bolsa tras las caídas

Un territorio comanche en el que los planes de pensiones con más renta variable en sus carteras salen más golpeados a estos plazos

Foto: Monitor con datos en la Bolsa de Madrid. (EFE)
Monitor con datos en la Bolsa de Madrid. (EFE)

La inestabilidad en los mercados está haciendo mella en la confianza de los gestores e inversores sobre las acciones. En el segundo semestre, el porcentaje de la cartera que los fondos de pensiones españoles tienen en renta variable se ha reducido hasta el 35,6%, según los datos de Inverco, la asociación de las gestoras de fondos.

La bajada de peso se ha producido tanto en las bolsas españolas, donde el peso ha bajado hasta el 13%, como en renta variable internacional, donde la ponderación se ha reducido desde hasta el 22,6%. Aun así, este último se mantiene como el activo que más pesa en las carteras de los fondos de pensiones españoles, algo que sucedió por primera vez en 2019 y que da muestras de la internacionalización de las carteras.

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En esta reducción del patrimonio en renta variable ha pesado el débil comportamiento de los mercados en este primer semestre, que se ha reflejado en la rentabilidad de los planes de pensiones españoles. De hecho, a un año la media ponderada de los planes de pensiones está en rojo, con una pérdida del 1,73%, que se eleva hasta el 2,18% si solo tenemos en cuenta los planes del sistema individual. Estos últimos también se muestran en negativo a 3 años, aunque con un leve descenso del 0,04%.

Un territorio comanche en el que los planes de pensiones con más renta variable en sus carteras salen más golpeados a estos plazos. En concreto, la pérdida media anual a un año de los planes de renta variable se eleva al 2,57% y los de renta variable mixta, al 3,17%, según los datos de Inverco.

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Eso sí, a largo plazo, siguen marcando los mejores retornos. A pesar del revolcón de los últimos meses en bolsa, los planes de pensiones de renta variable mixta logran una rentabilidad media anual del 2,5% a 5 años; del 6,2% a 10 años y del 3,7% a 15 años. Algo peor es la cifra a 20 años, con una ganancia de solo el 0,25%, aunque hay que tener en cuenta que el punto de inicio de ese plazo es justo los máximos en los que estalló la burbuja 'puntocom'.

Estos resultados reflejan una vez más la importancia de tener muy presente cuándo podremos necesitar el dinero a la hora de invertir un mayor o menor porcentaje de la cartera en renta variable. Especialmente en el caso de los planes de pensiones, donde tenemos depositado el dinero del que tendremos que disponer una vez dejemos de trabajar.

Si estamos muy cerca del momento de jubilarnos y puede que tengamos que recuperar ese dinero para mantener nuestro nivel de vida, lo prudente sería que la renta variable no supusiera un peso demasiado pronunciado de la cartera, porque precisamente la volatilidad a corto plazo de las acciones puede hacernos rescatar en precios muy bajos.

Los asesores financieros recomiendan ajustar el riesgo que asumimos al tiempo que tenemos por delante hasta que tengamos que vender

En cambio, a 20 años, incluso cogiendo como punto de inicio y final de ese periodo dos de las mayores caídas de la historia de los mercados —la provocada por el estallido del año 2000 y la acaecida como consecuencia de la pandemia este 2020—, se habría evitado la pérdida de dinero en términos absolutos —aunque teniendo en cuenta la inflación sí—.

Por eso, los asesores financieros recomiendan ajustar el riesgo que asumimos con las carteras al tiempo que tenemos por delante hasta que tengamos que vender. Cuanto mayor sea este plazo, y si el inversor se lo puede permitir, aconsejan otorgar un mayor peso a la renta variable en las carteras, pero cuanto mayor sea la posibilidad de tener que tirar de ese dinero, reducir la exposición al activo.

 

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