INFORME SOBRE LOS EFECTOS DE LA PANDEMIA

La crisis castiga más a las mujeres: menos empleo y más trabajo en casa

Los efectos económicos de la pandemia no serán neutrales en términos de género. Castigará más a las mujeres que a los hombres por su mayor exposición a los sectores más afectados

Foto: El teletrabajo, alternativa laboral en tiempos de pandemia. (EFE)
El teletrabajo, alternativa laboral en tiempos de pandemia. (EFE)
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La pandemia no es neutral en términos de género. Afecta más a las mujeres y, en particular, a las que trabajan en los sectores económicamente más vulnerables, como el comercio, el turismo o la hostelería, donde la participación de las mujeres en mayor. Pero, además, más de dos tercios de las madres españolas se han visto obligadas a quedarse en casa mientras se aplicaban las medidas de distanciamiento social debido a que trabajan en sectores no esenciales o no trabajan. ¿La consecuencia? Este sesgo de género repercutirá en el medio o largo plazo en sus expectativas profesionales e, incluso, en el avance del PIB.

Es más, si en recesiones anteriores los sectores más afectados fueron la industria manufacturera y la construcción, básicamente dominado por los hombres, la actual a afectado fundamentalmente a sectores donde la mano de obra femenina es mayoritaria.

Así lo pone de relieve un estudio realizado por ClosinGap, un clúster centrado en analizar el coste de la desigualdad de género formado por Merck, Mapfre, Repsol, Vodafone, Meliá Hotels International, Mahou San Miguel-Solán de Cabras, BMW Group, L’Oréal, PwC, Bankia, Grupo Social ONCE y la consultora Kreab.

El trabajo recoge conclusiones de diversos estudios que en los últimos meses han analizado el impacto del coronavirus en el mercado de trabajo; y se nutre también con la opinión de distintos expertos como Ana Polanco, directora del Comité Ejecutivo de ClosinGap y presidenta de ASEBIO; José Antonio Herce, economista y experto en longevidad, pensiones y seguros; Sara Morais Vargas, responsable del departamento de Investigación de GAD-3 y Lidia Farré, profesora de economía en la Universidad de Barcelona.

Modelos de liderazgo

Un reciente informe de la escuela de negocios ESADE ­—'Covid-19 y desigualdad de género en España'—, apunta en la misma dirección. Las mujeres tienen ahora más probabilidades de perder su empleo que los hombres, ya que están más ligadas a empleos directamente afectados por la crisis.

Según un barómetro elaborado por la consultora GAD-3, un tercio de la población española ha estado teletrabajando durante la pandemia. Se advierte, pues, un "cambio en el mercado laboral hacia una mayor flexibilidad, y la aparición de nuevos modelos de liderazgo en los mandos intermedios, que tendrán una mayor capacidad de decisión", señala Sara Morais Vargas, responsable del departamento de investigación de GAD-3.

El teletrabajo, como se sabe, tenía un escaso protagonismo en el mercado laboral a pesar del importante avance de las tecnologías digitales y la conectividad, tanto en las empresas como en los hogares. Y según un reciente estudio realizado por Lidia Farré, profesora de Economía en la Universidad de Barcelona, junto a Libertad González, y que lleva por título '¿Quién se encarga de las tareas domésticas durante el confinamiento?', las mujeres han asumido más peso en las tareas domésticas durante el confinamiento provocado por el coronavirus, incluso en las familias en las que el padre y la madre han seguido trabajando. Así, mientras que el cierre de los centros educativos y las dificultades para externalizar los servicios domésticos han representado un incremento —sin precedentes— de las responsabilidades familiares, éstas siguen repartiéndose de manera desigual.

Esto sugiere un "posible deterioro de las oportunidades laborales de las mujeres y conviene atenuar lo que podría ser un incremento de la desigualdad de género", manifiesta Farré, "ya que las mujeres están teniendo más dificultades para conciliar su vida profesional y familiar en el nuevo escenario que ha traído consigo el covid-19, además de ocupar más horas de las que se corresponde con su jornada con motivo del distanciamiento físico de la empresa".

¿Cuál es la solución? Lo que se propone es una reforma horaria basada en "adelantar" el inicio de la jornada laboral y reducir las pausas de trabajo, de modo que se condensen las jornadas y se reduzcan a su vez los desplazamientos y los costes asociados a los mismos que, tradicionalmente, perjudican a los puestos de trabajo femeninos debido a que las mujeres tratan de trabajar cerca del hogar para compatibilizar la vida familiar. "La flexibilidad es una de las herramientas más demandadas, si bien es necesario establecer diferencias entre los momentos de trabajo y del ocio para que el día no se convierte en una conectividad digital absoluta", señala Sara Morais.

Remuneración por objetivos

Igualmente, se propone incentivar el teletrabajo con medidas como la remuneración por objetivos que sustituya el número de horas como unidad de medida para un presentismo injustificado. "El teletrabajo debe contribuir a incentivar la remuneración por objetivos, en lugar del número de horas", propone Lidia Farré.

Ylenia, profesora de P3 en una escuela privada da clases en línea a sus alumnos usando una aplicación de videoconferencias. (EFE)
Ylenia, profesora de P3 en una escuela privada da clases en línea a sus alumnos usando una aplicación de videoconferencias. (EFE)

Ana Polanco, recuerda que en los países gobernados por mujeres "destaca la eficacia en la gestión de la crisis: la rapidez en la toma de decisiones, la claridad y transparencia en las explicaciones, el uso de tecnologías y la empatía en la comunicación. Además, a nivel nacional, más de la mitad de los proyectos del CSIC sobre covid-19 los lideran mujeres".

El análisis sobre brecha de género en el empleo realizado por PwC, determinó que, si se cerrasen tanto la brecha en la tasa de empleo como la brecha en la tasa de parcialidad, el PIB podría incrementarse en 201.913 millones lo que se traduciría en un incremento del 16,8% del PIB de 2018. Este incremento potencial de la producción vendría impulsado por una creación de empleo femenino de 2,3 millones y por el traspaso de mujeres que actualmente trabajan a tiempo parcial y que pasarían a hacerlo a tiempo completo.

Como recuerda un informe de Mapfre, la percepción de menores pensiones por parte de las mujeres jubiladas repercute sobre su capacidad de consumo y, por lo tanto, en su bienestar y en el del conjunto de la economía, con un impacto sobre la misma para el año 2018 de 26.900 millones de euros en términos de Valor Añadido Bruto (VAB), lo que representa el 2,2% del PIB. Además, las dificultades en la conciliación suponen también que las familias pospongan su decisión de tener hijos, lo que ha supuesto que las mujeres españolas tengan, de media, su primer hijo a los 31 años, la segunda más alta de la Unión Europea solo por detrás de Italia y casi 2 años más tarde que en el conjunto de la UE-28.

El estudio liderado por Merck ha estimado que, a causa de esa baja natalidad, España ha perdido 1,2 millones de habitantes en las últimas décadas con un potencial económico de más de 31.000 millones de euros, cerca de tres puntos del PIB. Merck ha calculado que el ahorro potencial que supondría para el conjunto de la sociedad que las mujeres llegaran a la edad avanzada con mejor salud sería de casi 9.000 millones de euros al año, equivalente al 0,8% del PIB.

Por su parte, el informe sobre movilidad y mujer promovido por BMW Group evidenció que las mujeres están liderando la transformación de la movilidad urbana. Tanto es así que las mujeres generan un 9% menos de emisiones al día que los hombres en sus desplazamientos cotidianos; lo que, en términos anuales, supone una diferencia en volumen de emisiones de 105 kg de dióxido de carbono al año.

Del mismo modo, el informe sobre brecha de género en el turismo, impulsado por Meliá Hotels International, concluyó que la mujer organiza los viajes que realiza por motivos personales con mayor antelación que el hombre, con mayor uso de las plataformas digitales o recurriendo, en mayor medida, al transporte compartido.

Las mujeres lideran la transformación de la movilidad urbana y generan un 9% menos de emisiones que los hombres

Finalmente, el análisis patrocinado por Mahou San Miguel y Solans de Cabras sobre ocio confirmó el papel de la mujer como líder de la transformación social hacia un consumo cada vez más reflexivo. En concreto, corroboró que la mujer valora más el precio y etiquetado, tiene más en cuenta las ofertas, compara en mayor medida los productos y compra, en mayor medida que el hombre, para el conjunto del hogar. Lo hace, además, utilizando las plataformas 'online' en mayor medida que el hombre.

Estas son las medidas que se proponen:

  • Potenciar las políticas públicas destinadas al cierre de las brechas de género tomando como ejes centrales el impulso del empleo femenino.
  • Actualizar e incrementar la información estadística disponible con perspectiva de género que planifique la recogida periódica de datos y la realización de trabajos de campo.
  • Impulsar medidas dirigidas a mejorar la salud de las mujeres para que los cuatro años adicionales de esperanza de vida con que cuentan con respecto a los hombres se desarrollen con las mejores condiciones.
  • Incentivar y fomentar la presencia de mujeres en puestos de responsabilidad mediante programas de apoyo para fortalecer las capacidades y habilidades profesionales y de liderazgo de las mujeres.
  • Favorecer el retorno al ámbito laboral de las mujeres tras la maternidad evitando así la interrupción de la carrera laboral de las mujeres y la consiguiente aparición de lagunas de cotización, principales motivos —junto con las diferencias salariales— de la brecha en las pensiones.
  • Estudiar la falta de coordinación entre los horarios laborales y el calendario escolar e identificar qué medidas se pueden llevar a cabo para alcanzar una mayor conciliación entre los horarios de los padres y los de sus hijos.
  • Estudiar las medidas más adecuadas para asegurar el mejor cuidado posible de las personas mayores o en situación de dependencia, bien sea por parte de sus familiares —hombres y mujeres— como desde el impulso de la profesionalización, estandarización y accesibilidad de los servicios.
  • Introducir y/o potenciar la perspectiva de género en la planificación urbana y de la movilidad, de modo que se garantice la accesibilidad, seguridad y conveniencia para todo tipo de usuarios de servicios de movilidad, públicos o privados, individuales o compartidos.
  • Impulsar desde las administraciones públicas campañas de sensibilización, destinadas a reducir la brecha de género en viajes de negocios —un viaje de mujeres por cada tres de hombres— dando respuesta a barreras que inciden en que las mujeres hagan menos viajes de estas características.
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