Por la crisis del coronavirus

El beneficio empresarial se hunde un 63% y vuelve a niveles de 1994

El 40% de las empresas españolas está en pérdidas y la rentabilidad del conjunto del tejido productivo privado se ha hundido a la mitad en apenas dos semanas de confinamiento

Foto: Sede del Banco de España en Madrid. (EFE)
Sede del Banco de España en Madrid. (EFE)
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El primer trimestre del año fue dramático para las empresas españolas… Y eso que el año empezó con un elevado dinamismo y el estado de alarma solo estuvo activo durante la segunda quincena del mes. En esas dos semanas se produjo un auténtico desplome de los resultados empresariales, como muestran los datos de la Central de Balances del Banco de España. Esta estadística recoge la evolución de los principales indicadores de las empresas no financieras, de modo que es el principal termómetro para medir la salud del tejido productivo.

Según estos datos, el beneficio ordinario de las empresas se hundió un 63% en el primer trimestre del año respecto al mismo periodo del año anterior (resultado antes de impuestos y operaciones patrimoniales). Solo los 15 primeros días de la pandemia produjeron un agujero mayúsculo en las cuentas. Nunca se había registrado una caída del beneficio de tal magnitud, ni siquiera tras la quiebra de Lehman Brothers. En el último trimestre de 2008, cuando parecía que toda la economía mundial se dirigía hacia el colapso, el resultado de las empresas se hundió un 54%, una caída histórica hasta ese momento, pero que ha sido ampliamente superada por este descenso del 63% del inicio del año.

La caída ha sido tan fuerte que el beneficio empresarial de este trimestre es similar al registrado en el año 1994. En apenas 15 días de pandemia del coronavirus, el resultado empresarial ha retrocedido dos décadas y media.

Realmente se trata de una caída excepcional de las cifras de beneficio, lo que anticipa la magnitud del desplome que se registrará cuando se publiquen los datos del segundo trimestre del año. Este periodo ya estuvo íntegramente afectado por la pandemia del coronavirus, de modo que mostrará con nitidez cómo la crisis ha barrido por completo los resultados empresariales, pudiendo llegar a registrarse las primeras pérdidas ordinarias de la historia.

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En el primer trimestre del año, casi el 40% de las empresas españolas sufrió pérdidas, casi nueve puntos más que en el mismo periodo de hace un año. Un dato dramático que muestra cómo casi la mitad del tejido productivo del país está contra las cuerdas. Además de este 40%, hay otro 17% de empresas que cerró el primer trimestre del año con una rentabilidad (sobre recursos propios) positiva pero inferior al 5%, lo que hace que sean muy vulnerables de cara al segundo y tercer trimestre.

La rentabilidad del conjunto de las empresas, sobre recursos propios, se redujo a la mitad en el primer trimestre, cayendo del 3,8% de hace un año al 1,3%. Se trata del dato más bajo de toda la serie histórica y muestra cómo el sector privado terminó el trimestre al borde de entrar en pérdidas.

Si se incluyen las operaciones patrimoniales (compraventa de activos) y los ajustes de valoración y provisiones, el resultado es mucho más dramático. Es importante tener en cuenta que muchas empresas adelantaron pérdidas futuras con provisiones ya en ese primer trimestre del año, anticipando el colapso económico que vendría en abril. El resultado es que las empresas terminaron el primer trimestre con pérdidas reales, algo que no ocurría desde el año 2002.

Este indicador incluye todas las operaciones extraordinarias realizadas a lo largo del trimestre, por lo que no resulta un buen dato comparable. Sin embargo, sí permite comprender hasta qué punto la pandemia del coronavirus provocó un auténtico hundimiento en el valor de los activos de las empresas y obligó a realizar provisiones, lo que complica todavía más su situación financiera.

Esta es la primera vez desde el año 2002 en que el conjunto del sector empresarial español sufre pérdidas reales. Un dato que muestra la situación dramática del tejido productivo. “Tanto la actividad como los resultados de las empresas se vieron muy negativamente afectados por las medidas de contención introducidas en el contexto del estallido de la pandemia de covid-19”, explica el Banco de España en su informe. La activación del estado de alarma “provocó una brusca caída de la facturación para una proporción elevada de compañías durante las dos últimas semanas del periodo analizado”, continúa.

El deterioro de los resultados fue generalizado en todo el espectro empresarial. Las empresas que ya estaban en pérdidas agravaron su situación y las que tenían beneficios vieron cómo estos se reducían de forma drástica. El BdE ofrece la información en cuartiles de renta en función del nivel de crecimiento. Las empresas que están en una fase de expansión rápida, esto es, las que más están aumentando su facturación (medida como el valor añadido bruto), pasaron de crecer a ritmos superiores al 17% hace un año a hacerlo por debajo del 14%. Por el contrario, las empresas cuya producción caía al 10% casi han duplicado su descenso, hasta el 19,3%.

El nivel de facturación cayó de forma drástica en todos los sectores, pero lo hizo especialmente en la industria, lo que refleja el impacto tan negativo que tuvieron las dos semanas de estado de alarma sobre la actividad en las fábricas. Su valor añadido bruto se hundió en el primer trimestre nada menos que un 40,5%. En el caso del comercio y la hostelería, las ventas del sector de la alimentación minimizaron la caída y permitieron que el descenso del VAB fuese ‘solo’ del 16%.

La caída del beneficio se produjo incluso a pesar del fuerte ahorro de consumos intermedios que realizaron las empresas, que recortaron en un 15% sus compras netas. En la partida en la que apenas pudieron lograr ahorros fue la de salarios, una cifra que cambiará radicalmente cuando se publiquen los datos del segundo trimestre del año, ya con todos los ERTE activos. La destrucción de empleo de las últimas semanas de marzo conllevó un importante coste en indemnizaciones, lo que hizo que la pandemia del covid-19 apenas se percibiera en los costes de personal. Según la Central de Balances, el gasto en empleados apenas se redujo un 0,3% respecto al mismo trimestre del año anterior.

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