SERÁ UNA ELECCIÓN AJUSTADA

Francia apoya a Calviño y ajusta el pulso por el Eurogrupo

La vicepresidenta del Gobierno se enfrenta este jueves a los ministros de Luxemburgo e Irlanda en su intento por hacerse con la presidencia del Eurogrupo. No lo tendrá fácil

Foto: Nadia Calviño, vicepresidenta del Gobierno, durante un Eurogrupo. (EFE)
Nadia Calviño, vicepresidenta del Gobierno, durante un Eurogrupo. (EFE)
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Nadia Calviño habría preferido quitarse la presión de ser la favorita. De ser la candidata para sustituir al portugués Mário Centeno al frente del Eurogrupo con el mejor currículo y las mejores dotes para el cargo. Pero el caso es que la vicepresidenta económica del Gobierno ha tenido esas etiquetas y no han sido suficientes para estrechar la amplia grieta que separa a los miembros de la eurozona y que le ponen muy difícil la batalla para hacerse con los mandos del Eurogrupo este jueves.

Nada es imposible, porque los votos, secretos, siempre pueden bailar, pero los números no sonríen a la vicepresidenta económica del Gobierno y prometen una elección muy ajustada. Calviño tiene algunos votos bien amarrados, como los de Italia y Portugal, y cuenta con el apoyo público de la canciller alemana, Angela Merkel.

Además, Francia ha anunciado esta mañana que apoyará su candidatura. “Francia apoyará la candidatura de Nadia Calviño, la ministra española, a la presidenta del Eurogrupo”, ha anunciado Bruno Le Maire, ministro de Finanzas francés. “La apoyamos porque compartimos con España la misma voluntad de una integración más fuerte de la zona euro”, ha asegurado el ministro. Fuente galas confirman que la elección será muy ajustada.

La apoyamos porque compartimos con España la misma voluntad de una integración más fuerte de la zona euro

Hasta este miércoles por la tarde París se guardaba sus cartas y no confirmaba su apoyo a la candidatura de Calviño. Sobre la española el francés ha explicado que “ha mostrado todas sus competencias durante las reuniones del Eurogrupo los últimos meses”. Le Maire ha destacado que la presentación del plan franco-alemán para el Fondo de Recuperación “marca una etapa decisiva”. “Queremos acelerar la integración de la Eurozona y pensamos que Calviño puede ser una excelente presidenta del Eurogrupo para hacerlo”, ha señalado el francés.

Frente a ella, el liberal luxemburgués Pierre Gramegna cuenta con el apoyo del Benelux, y el popular irlandés Paschal Donohoe parece ir en cabeza con un mayor número de apoyos, atados los votos de Austria, Chipre, Letonia, Eslovaquia y Eslovenia, contando, además, con un importante trasvase de votos de Gramegna en una hipotética segunda vuelta.

Moncloa es algo más optimista. Desde el Ejecutivo señalan presidente del Gobierno ha estado haciendo llamadas e implicándose en la campaña, llamando a sus homólogos para reforzar las promesas y compromisos a los que haya podido llegar la vicepresidenta económica. Creen que todavía baila algún voto, y que algunos apoyos son demasiado frágiles, pero que la victoria está ahí.

El Partido Popular Europeo (PPE) se ha movilizado en esta elección, y eso beneficia a su candidato. La familia democristiana es muy disciplinada y cuando se moviliza suele proteger muy bien los nombres que le interesan. Tienen poca tasa de voto huido. De los siete ministros que los populares tienen sobre la mesa, Calviño ha logrado atraer a uno, el griego.

Calviño afronta dos problemas fundamentales: la movilización de sus rivales y los intereses comunes de la 'segunda agenda' que comparten otros ministros y que hacen previsible un trasvase de votos entre Gramegna y Donohoe. El primer punto es clave, pero es el segundo es el que complica del todo la operación.

En la 'segunda agenda' están aquellos asuntos que no forman parte del menú principal del Eurogrupo, como es la reforma de la eurozona. Son otros aspectos que, si bien no son de la máxima prioridad, sí que estructuran posibles alianzas y frentes. Un claro ejemplo de los puntos que conectan la candidatura del irlandés y la del luxemburgués, y que, de hecho, hace que Malta esté entre los países que dudan a quién apoyar, es el asunto de la fiscalidad.

Calviño charla con su homólogo luxemburgués durante una reunión del Eurogrupo. (EFE)
Calviño charla con su homólogo luxemburgués durante una reunión del Eurogrupo. (EFE)

La movilización

Pero el primer punto es también crucial. Si Calviño quiere ganar, necesita movilizar sus apoyos. No vale únicamente con que ella haga campaña: la victoria dependerá de que sus aliados también participen en esa campaña. Y en concreto dos: Alemania y Grecia. Si estos no se mueven, la vicepresidenta tiene poco que hacer, porque los apoyos con los que cuenta ahora mismo no son suficientes, y poco podrá pescar sin esfuerzo cuando previsiblemente Gramegna se retire de la carrera.

Berlín debería influir en algunos de los fiscalmente ortodoxos sobre los que tiene ascendencia para convencer de que el perfil de Calviño es el adecuado y que no deben temer que la española se haga con las riendas del Eurogrupo. Por su parte, Atenas tendría que lograr que Chipre, cuyo Gobierno es también conservador, se decante por su condición de país sureño antes que por la fidelidad al partido y apoye la candidatura de Calviño como una garantía de que las prioridades de los sureños se ven recogidas.

La alianza contra la vicepresidenta del Gobierno está movilizada en todos los ámbitos y a todos los niveles. Principalmente liderada por Países Bajos, el grupo de países norteños ha tenido claro desde el primer momento que votarían a cualquier candidato que no fuera Calviño: si bien la vicepresidenta ha sido siempre cauta en sus palabras a la prensa, dentro de la sala de reuniones ha defendido con mayor agresividad la agenda española en la eurozona. Eso ha hecho que los norteños la acusen de ser una figura “divisiva” dentro del Eurogrupo. La campaña contra Calviño está siendo muy agresiva, y, conscientemente, desde Madrid no se está respondiendo ni descalificando a ninguno de los otros dos candidatos, entre otras cosas porque los ataques, curiosamente, no vienen de ellos sino de algunos de los que les apoyan.

El ministro de Finanzas irlandés, Paschal Donohoe. (Reuters)
El ministro de Finanzas irlandés, Paschal Donohoe. (Reuters)

Si Calviño quiere tener opciones este jueves, tiene que hacer muchas piruetas, y todas al mismo tiempo. No sería creíble que la vicepresidenta sustituyera su 'primera agenda', es decir, sus ideas respecto a la reforma de la eurozona, así que debe centrarse en ofrecer compromisos en la 'segunda agenda' que le permitan recabar apoyos. Y en segundo lugar, tiene que conseguir movilizar a los suyos, especialmente a Alemania y Grecia. Y estas dos cosas tiene que seguir haciéndolas hasta el último momento antes de que se produzca la elección. Incluso si consigue ambas cosas, la vicepresidenta tendrá que pagar cara su victoria.

Gane quien gane, tiene un gran reto hacia el futuro. El Eurogrupo ha ido varándose en los últimos dos años y medio, su agenda ha quedado congelada por las profundas divisiones que existen entre los ministros, esas mismas diferencias que ponen difícil que Calviño saque adelante su candidatura. La elección se celebra este jueves y para ganar hace falta obtener diez votos. Habrá una primera ronda que, previsiblemente, no dejará un ganador. Se retirará el candidato con menos votos y se celebrará una segunda y definitiva ronda de votación. El nuevo líder del Eurogrupo asumirá el cargo a partir del próximo 13 de julio.

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