Por el covid-19

Los becarios que no pudieron ser: la promoción que perdió su oportunidad

Todos los años aquellos alumnos que acaban sus estudios tienen la oportunidad de entrar en el mercado laboral a través de prácticas profesionales. La crisis se la ha arrebatado a esta promoción

Foto: Hombre escaleras trabajo iStock
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El covid ha tenido una víctima inesperada, los jóvenes que acababan la universidad y veían en el verano del año 2020 la oportunidad para dar el salto al mercado laboral a través de un contrato de prácticas. Aunque es cierto que no se han detenido completamente, diversas universidades, alumnos y empresas han confirmado que la oferta de los estudiantes en formación ha caído con fuerza. Además de que muchos estudiantes explican que, ante la situación incierta, han decidido descartar esta opción y encomendarse a posgrados para no perder la oportunidad de tener prácticas a través de la universidad en el futuro.

“Hemos tenido un importante descenso de las prácticas académicas externa” explican Frank Babinger, asesor del Vicerrectorado de Empleabilidad y Emprendimiento y Lola Dorado, directora de la Oficina de Prácticas y Empleo de la Universidad Complutense de Madrid. El motivo fundamental por el que esto ha sucedido, según explican, es que solo han podido realizarse las prácticas susceptibles de completarse de forma online”. Por ello este verano ha sido especialmente complicado para los jóvenes que buscaban una oportunidad.

A pesar de esto desde la universidad afirman que tras estos meses “atípicos”, el fin del estado de alarma y el comienzo del verano marcará una vuelta a la normalidad. A pesar de ello están dedicando importantes esfuerzos a garantizar que quien quiera realizar prácticas pueda hacerlo. Para ello confirman que están en contacto con el resto de universidades madrileñas para “encontrar soluciones y que se cumplan las condiciones sanitarias”.

Lo habitual es que para comienzos de junio los contratos de formación ya estén despachados, la situación actual es excepcional

Sin embargo, en tiempos precoronavíricos, los contratos de formación estaban ya despachados a comienzos de junio. Por lo tanto, aunque las empresas se lanzaran a fichar becarios, el hecho de que lo hagan un mes después de los que suele ser habitual (cuando lo normal son contratos de tres meses) hace que alumnos, compañías y universidad, se adentren en un territorio desconocido.

Desde la Universidad Autónoma de Madrid comentan que la situación ha sido la misma. Máximo Juan Pérez, delegado del Rector para Empleabilidad y Alumni UAM, explica que “las prácticas externas se han visto afectadas por la incertidumbre derivada de esta crisis”. Sin embargo, destaca que lo ocurrido “es igual que lo que ha pasado en el conjunto de la sociedad” y cree que con la vuelta a la normalidad podrán "alcanzar la velocidad de crucero en breve plazo”.

Ana Visiers, directora de alumnos de la Universidad Villanueva explica que han hecho un especial esfuerzo por los alumnos de cuarto en sus prácticas extracurriculares porque “el verano es la última oportunidad de hacer prácticas e insertarse en el mercado laboral”. Y este año “empresas que siempre pedían 10 alumnos no han pedido ninguno”. Por ello, explica que conseguir que todos los alumnos de último año pudieran tener acceso a prácticas ha obligado a al centro a redoblar esfuerzos debido a la importancia que estas tienen de cara a la inserción laboral.

Añade que la situación de aquellos que pedían prácticas era complicada por dos motivos fundamentales, además del propio cierre de los negocios. "Muchas compañías no pueden formar a un alumno a través de internet" y la formación es un requisito clave para que este formato de trabajo pueda darse. Además, los departamentos de Recursos Humanos de las compañías están ya saturados para cuadrar el teletrabajo y el retorno gradual a las oficinas de los empleados. Gestionar, tanto sanitaria como profesionalmente, la entrada de becarios puede acabar tumbando el castillo de naipes.

Y, por otro lado, destaca que muchas empresas le han transmitido que tienen cierta inseguridad jurídica sobre esta figura en la actual situación. Hay quien piensa que es ilegal contratar a un estudiante de prácticas mientras te encuentras en un ERTE.

Álvaro San Martín, abogado laboralista de Casa de Ley, explica que esto no es así. “Si estás en un ERTE al 50%, meter a una persona en prácticas, que recordemos, no es un trabajador, es totalmente lícito. Está complementando su formación”. Aunque destaca que esta situación no tiene nada que ver con los contratos de formación, que "no son lo mismo". La diferencia radica en que los primeros son estudiantes que están aprendiendo mediante la observación, mientras que lo segundo es un tipo de contrato para menores de 24 años.

Desde varias empresas consultadas confirman que el principal motivo por el que han renunciado a los becarios este verano es precisamente que entienden que es muy difícil poder formarle para que tenga un rol en el equipo y se desarrolle como profesional a través del teletrabajo.

El caos es una escalera

Y, aunque esta situación ha dejado en el limbo a la generación que aspiraba a dar sus primeros pasos en el mercado laboral, hay una que habría salido beneficiada: los que lo hicieron el año pasado.

Esto es lo que entiende Audiolís, la compañía especializada en empleabilidad a través de servicios de formación para empresas y particulares. Su directora general, Juana Cózar, ha explicado para El Confidencial que, aunque han notado una caída en la contratación, “los trabajadores en formación que ya estaban en empresas están siendo los primeros que salen de los ERTE por su bajo coste”.

Según datos de la compañía el 60% de los alumnos que gestiona Audiolís estaban en ERTE en marzo y actualmente esa cifra se ha reducido al 42%. Añaden, además, que los sectores donde más han sido requeridos han sido Mecánica y Comercio mientras que donde más se resiste la vuelta al trabajo es en la hostelería.

Ante la falta de fichajes, los trabajadores en formación van a tener más oportunidades de tomar un rol importante en sus respectivas plantillas

Además, explica que, en una situación donde las empresas están paradas, sus ingresos se han visto mermados de forma determinante, las empresas rara vez pueden permitirse contratar y tienen que sacar el máximo partido a la plantilla que ya tienen. Eso implicaría que, ante la falta de fichajes, los trabajadores en formación van a tener más oportunidades de tomar un rol importante en sus respectivas plantillas.

Y con todo, Cózar afirma que no está tan claro que este tipo de empleados vayan a ser menos demandados. "Las empresas no están contratando a nadie, el virus no ha hecho distinción por tipo de contratos".

Sin embargo, los contratos de formación no son lo mismo que las prácticas. Y, en cualquier caso, el aprendizaje y los primeros pasos en el mercado laboral son más complicados que nunca ahora con el covid-19. Por ello, sea cual sea la situación, aquellos que quieren adentrarse viven con incertidumbre uno de los veranos más extraños que se recuerdan.

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