LAS TENSIONES AUMENTARÁN EN SEPTIEMBRE

Las elecciones americanas ponen a la UE en el menú electoral de Trump

La Unión Europea ha sido objetivo de muchas críticas por parte de Donald Trump, que ha usado el comercio como una carta electoral en muchas ocasiones.

Foto: Donald Trump durante una visita a Bruselas en 2017. (Reuters)
Donald Trump durante una visita a Bruselas en 2017. (Reuters)

Europa mira con impaciencia como pasan los días para que los americanos acudan en noviembre a las urnas para expulsar a Donald Trump de la Casa Blanca o para reelegirlo por cuatro años más. Además de la incertidumbre que genera ese escenario, la UE está preocupada por otra cosa: las propias elecciones. Europa está acudiendo a un banquete electoral en el que el menú puede ser ella.

Ya en la campaña de 2016 Donald Trump usó el asunto comercial como una de sus principales cartas ante un electorado americano desencantado y desmovilizado, aunque lo hizo más contra China que contra la Unión Europea. Pero desde que llegó a la Casa Blanca las amenazas de aranceles contra los automóviles europeos, un dardo directo a Alemania, han sido utilizadas continuamente por la administración americana. Y durante las últimas semanas esos mensajes han vuelto a circular con más asiduidad.

Con las elecciones ya en el horizonte en Bruselas se espera que los ataques arrecien, porque la política comercial es uno de los puntos electorales que más usa el presidente americano. Hay ya señales de que no solo se puede esperar una escalada, sino de que podemos estar ya en ella. Johan Bjerkem, analista del think tank CEPS, cree que el inicio de la actual tendencia se puede fechar en octubre de 2019, cuando, tras un fallo de la Organización Mundial del Comercio (OMC) a favor de Estados Unidos, que señaló que la subvenciones europeas a Airbus habían dañado a la americana Boeign, Washington puso en marcha un paquete de aranceles. Y cree que la cosa irá a más, porque en septiembre se espera una decisión idéntica por parte de la OMC, pero a favor de la UE, que entonces aplicaría aranceles sobre EEUU.

No es el único pulso en marcha. La decisión americana de levantarse de la mesa de negociación de la OCDE para acordar un impuesto sobre los gigantes digitales ha sido otra muestra de cómo pueden ser las cosas en los próximos meses. Washington no solo ha abandonado la negociación, sino que ha amenazado a los países que tienen previsto ponerla en marcha: España, Italia, Francia y el Reino Unido. Nada de lo que se ha dicho hace indicar que ambos bloques son aliados.

La canciller alemana escucha a Trump durante una rueda de prensa. (Reuters)
La canciller alemana escucha a Trump durante una rueda de prensa. (Reuters)

¿Qué hacer ahora?

La UE quiere mantener a Estados Unidos en la mesa de negociación cuanto más tiempo, mejor. Porque es la única manera de evitar que Washington acelere la escalada. Pero a la vez a la Comisión Europea no le interesa cerrar un acuerdo real con la administración Trump antes de noviembre, porque sería un error estratégico alcanzar un acuerdo en condiciones peores de las que podrían obtenerse con una administración menos beligerante como sería la del candidato demócrata Joe Biden, aunque, y esto será para muchos una revelación traumática si finalmente él gana, las prioridades de la administración americana no van a cambiar en exceso.

Para Europa va a ser un equilibrio difícil: mantener a Washington sentado en la mesa de negociación pero sin intención de cerrar un acuerdo al mismo tiempo que los negociadores de Trump van a aumentar mucho la presión porque quieren un pacto, aunque sea pequeño, para poder usarlo como victoria de cara a las elecciones.

A medida que se acerque noviembre la situación se va a hacer cada vez más complicada, especialmente después del fallo de la OMC en septiembre si finalmente da la razón a la UE. ¿Cuál debería ser la estrategia europea?

No hay una respuesta fija. Algunos sectores defienden que la UE debe mantenerse quieta, sin armar demasiado ruido y buscando provocar lo mínimo posible a la administración americana, pero otros creen que la UE debe seguir con una actitud más estratégica, como la mostrada en las últimas semanas, adoptando nuevos instrumentos y nuevas herramientas comerciales que le permitan defenderse mejor. Y en medio, entre esas dos posturas, estará la Comisión Europea.

Bjerkem cree que, en realidad, la UE tiene poco espacio de maniobra en un escenario en el que las elecciones americanas “ya están influyendo a la política comercial”. “Hay muchos elementos – como los adoptados durante las últimas semanas o la amenaza del Ejecutivo comunitario de seguir adelante con un impuesto digital europeo – que pueden servirle a la administración Trump para reavivar el fuego”, asegura el analista.

“Soy bastante pesimista, esto es una aceleración de lo que hemos visto en los últimos años”, explica Niclas Frederic, del think tank económico Bruegel. “Hemos visto muchas acciones contra todo el esquema del sistema multilateral, y tenemos que pensar qué podemos hacer, y la pregunta central es qué puede pasar entre ahora y noviembre”, explica.

Sin embargo Frederic es más optimista que Bjerkem en lo que pueda ocurrir porque cree que no hay demasiado tiempo hasta las elecciones americanas, por lo que no espera ningún conflicto comercial ni ninguna gran acción, “porque la actitud es esperar y ver qué ocurre en las elecciones”. “Para una reescalada hay procedimientos que hacen poco probable que la veamos”, asegura en una entrevista con El Confidencial.

La presidenta de la Comisión Europea junto al presidente norteamericano. (EFE)
La presidenta de la Comisión Europea junto al presidente norteamericano. (EFE)

¿China o la UE?

La gran pregunta es si Trump centrará más su atención en China o en la UE. Frederic cree que lo hará más en Pekín, porque ha sido el eje de toda su presidencia, e intentará hacer hincapié en una retórica de nueva guerra fría y mundo de bloques, mientras que Bjerkem cree que la tendencia es que cada vez aumente más la presión sobre la UE y los ataques a China vayan dirigidos por el coronavirus más que por el comercio.

Lo cierto es que Trump ha cerrado un acuerdo con China, y quizás, en materia comercial, tenga menos sentido atacar a Pekín, porque, de alguna manera, sería admitir que su acuerdo no es tan bueno como él necesita que sus votantes crean. Robert Lighthizer, representante de Comercio de los EEUU, ha centrado su discurso más en la UE durante sus últimas apariciones en el Senado, lo que hace prever que Washington pueda aumentar su presión sobre Bruselas. Sin embargo los rumores que salen de la Casa Blanca respecto a la posibilidad de que Trump vuelva a la carga con China son continuos, y no hay que descartar que en los próximos meses haya novedades.

Los detalles son, de alguna manera, secundarios. Las elecciones se acercan y en la capital comunitaria saben que eso es sinónimo de problemas y de un aumento de las tensiones, ya sea con una mera escalada verbal o llegando realmente a las manos. Y aunque no se sepa si Trump centrará más su discurso en China o en la UE nadie va a salir indemne. Europa sabe que está en el menú electoral del presidente americano, y si es primer plato o segundo es algo menos relevante.

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