TOM PETERS, ICONO DEL MANAGEMENT

"Si quieres que tus trabajadores funcionen, recuérdales que su familia es lo primero"

Desde que publicase en los años 80 'En busca de la excelencia', Tom Peters se ha convertido en uno de los iconos del management. A sus casi 80 años, no necesita callarse nada

Foto: Tom Peters, revolucionario del 'management'.
Tom Peters, revolucionario del 'management'.

A sus 78 años, Tom Peters (Baltimore, Maryland, 1942) mantiene una agilidad mental que envidiarían muchos veinteañeros. También, una franqueza que no hace prisioneros ante la cual nadie se atreve a rechistar, porque se la ha ganado con creces en las últimas décadas, en las que, charla a charla, libro a libro, se ha convertido en uno de los grandes iconos del liderazgo y del ‘management’ global. Especialmente, desde el punto de inflexión que supuso 1982, cuando publicó su obra de referencia ‘En busca de la excelencia: lecciones de las empresas mejor gestionadas de los Estados Unidos’. Todo el conocimiento y la experiencia adquiridos estarán disponibles en el curso digital que impartirá Tom Petes, en colaboración con El Confidencial, los días 23, 24 y 25 de Junio.

“¿Recursos humanos? ¡Déjame que te diga una cosa! Me he propuesto algo, cada vez que entre en una oficina y vea un cartel donde pone ‘recursos humanos’, lo voy a tachar. ¡Es un término repugnante!”, exclama durante una conferencia exclusiva para Wobi (World of Business Ideas) y El Confidencial celebrada durante este largo confinamiento. “No soy un recurso humano, soy Tom Peters, soy humano”, añade para clarificar el sentido de su odio.

"Un líder realmente bueno debería poder irse a dormir en mitad de una crisis, porque si ha hecho el trabajo adecuado, puede confiar en su gente"

Por más que en su larga carrera, que deja ya decenas de libros, haya tratado temas tan distintos como la innovación, el liderazgo o la importancia de los pequeños detalles, todos ellos –incluido su último trabajo, ‘El dividendo de la excelencia’– tienen un hilo en común: la importancia de las personas (las buenas personas) a la hora de conseguir que una organización funcione. Parece sencillo, pero no lo es, y los relatos de Peters están trufados de anécdotas, historias personales, reflexiones y citas como las que expondrá a lo largo de tres jornadas en el evento ‘Wobi On Change Management’ que se celebrará de forma 'online' entre el 23 y el 25 de junio.

“A todos los líderes que me están viendo ahora, tengan 65 años, 27 o 35, les digo una cosa: este es el momento de vuestras vidas por el que seréis recordados, así que no la fastidiéis”, proponía a la audiencia (‘online’) de aquella charla en mitad de la pandemia. “Nadie ha pasado algo como esto. Punto. Nadie sabe exactamente qué está haciendo, y estamos lidiando con una incertidumbre máxima. Vosotros sois un grupo de líderes, y estáis confusos, pero es importante que os deis cuenta de que la gente con la que trabajáis está aún más confusa”.

Y Peters procede a sacar a colación otra de esas sentencias por las que es recordado: “Es el momento en el que nuestro carácter y humanidad de cada cual emergen. Coma. O no...”

Líderes en la era del coronavirus

Hay una pregunta que Peters suele hacer a su audiencia, y que resume a la perfección su ‘management’ humanista. Si estamos tan obsesionados por el dinero, ¿por qué nadie pone en su tumba el dinero que poseía cuando murió? Nada de eso, recuerda Peters, apuntando a lo obvio. En nuestro epitafio figura cómo nos recuerdan los demás, si fuimos buenos, generosos o amables. Si eso es así, ¿por qué actuamos como si el dinero fuese lo único importante?

"La humanidad de Eisenhower era tal que los padres estaban deseando enviar a sus hijos para que muriesen por él"

“A principios de los años 80 trabajé directamente con Steve Jobs”, comienza a relatar el antigurú, y uno tiene la impresión de que va a contar alguna anécdota nostálgica sobre el fundador de Apple. Pero no es así: “Era un gilipollas con la gente, y cuando lo cuento, me suelen decir ‘bueno, inventó el iPhone’. Pero me da igual: si eres un gilipollas, no voy a aplaudirte”. Peters, de hecho, ha sido muy crítico tanto con Silicon Valley como con los nuevos gurús. En una reciente entrevista con ‘Vox’, calificaba al sector tecnológico de San Francisco de “ciénaga moral”, y más de una vez ha tuiteado con consternación una frase pronunciada por Mark Zuckerberg: “Puedes ser inmoral y estar dentro de lo legal, ese es mi estilo de vida”.

Para Peters, el componente humano es esencial. Otro ejemplo: Dwight Eisenhower. “La humanidad de Eisenhower era tal que los padres estaban deseando enviar a sus hijos para que muriesen por él”, recuerda en referencia al desembarco de Normandía y la campaña europea que puso fin a la Segunda Guerra Mundial. “No se trata de tomar grandes decisiones, sino de conseguir que la gente que trabaja para ti esté cómoda”. Algo que muy pocos líderes son capaces de lograr. Aunque parezca en apariencia sencillo, no lo es.

“Un líder realmente bueno debería poder irse a dormir en mitad de una crisis si ha hecho su trabajo bien, porque aunque tenga 70.000 personas a su cargo, puede confiar en ellas. El general puede retirarse del campo de batalla porque sabe que sus sargentos y cabos lo van a sacar adelante”, añade. Sabe de lo que habla. Combatió en Vietnam entre 1966 y 1970.

“La productividad no es lo más importante, punto”, recuerda una vez más en una de esas fórmulas que tanto le gustan. Si quieres que tus trabajadores sean leales, se esfuercen y dediquen todo su ánimo a la empresa, la clave se encuentra en olvidarse de la productividad como fin último. “Si quieres que den lo máximo de sí, olvídate de la productividad, diles que lo más importante son sus familias”, añade. “Es una ironía, pero es humano”.

"Hay 4 cosas de las que me acordaré en mi lecho de muerte. Mi esposa, mis dos hijos y la mujer que me limpió las gafas en un vuelo a Bombay"

Para reforzar su idea, Peters recurre a la guía para el teletrabajo que ha circulado entre miembros del gobierno canadiense y que recuerda, entre otras cosas, que “no estás teletrabajando, estás en tu casa intentando trabajar en mitad de una crisis”; “tu salud mental, física y emocional es lo más importante ahora”; “serás amable contigo mismo y no juzgarás a los demás en virtud de cómo estás aguantando esto”; o “el éxito de tu equipo no será juzgado con los mismos criterios que en circunstancias normales”. “Es con estas cosas con las que los jefes se ganan el sueldo, así que por favor, cuida de los tuyos”, concluye.

Dirigir paseando, los pequeños detalles y otras cosas importantes

Peters es conocido también por haber creado el concepto "management by wandering around", es decir, “gestionar paseando”. Si ha visto al CEO de su empresa pasearse por la oficina para preguntar aleatoriamente a sus empleados qué tal le va, quizá sepa de qué se trata. Cuando se le pregunta por qué hay que hacerlo, la respuesta vuelve a ser muy sencilla (y muy humana): “¡Porque es divertido!”

Tom Peters firmando libros.
Tom Peters firmando libros.

En ‘Detalles importantes’, Peters se detenía en cómo la forma de alcanzar la excelencia no se encuentra en las grandes decisiones, sino en los pequeños cambios, que son los que se retienen en la mente. Algo clave si se trata de convencer al cliente. “Hay cuatro cosas de las que me acordaré en mi lecho de muerte”, bromea, aunque uno no sabe dónde termina el humor y comienza la franqueza. “Mi esposa, mis dos hijos y la mujer que me limpió las gafas en un vuelo a Bombay”. Un pequeño detalle ofrecido por una aerolínea que se le quedó tan grabado que lo recordará hasta el final de sus días. ¿No es acaso el sueño dorado de todo experto en ‘marketing’? “Esas pequeñas cortesías perduran para siempre”.

Para terminar, otro acrónimo que ha hecho a Peters un clásico del ‘management’. WTTMSW, “whoever tries the most stuff wins”, es decir, “quien intenta más cosas gana”. ¿Es momento de perder la cabeza en un instante en el que nadie sabe qué va a ocurrir? Nada de eso, responde. “Es fácil caer en el frenesí y es responsabilidad de los jefes que eso no ocurra”. Cuando se refiere a intentar cosas nuevas, no se refiere a grandes cambios (“estoy harto de las cosas grandes”, matiza), sino a ser cada día un poco mejor, a intentar realizar pequeños detalles que mejoren la vida de todos.

Y como suele pedir a los líderes del hoy del mañana: “Por favor, no contrates y asciendas a gilipollas”.

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