Un lastre para las cuentas públicas

Las ventas de la gran empresa caen un 33% y anticipan un desplome de la recaudación

La destrucción de empleo provoca una caída de la masa salarial del 15%, lo que triplica el mayor descenso registrado tras la quiebra de la burbuja inmobiliaria

Foto: Fachada de una tienda de Mango. (EFE)
Fachada de una tienda de Mango. (EFE)
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La pandemia del coronavirus dejará una profunda huella sobre las cuentas públicas españolas. No solo por el incremento del gasto como consecuencia de las medidas para paliar la crisis económica, también por la caída de la recaudación como consecuencia del deterioro de las bases imponibles. El proceso es sencillo: si hay menos actividad económica y menores rentas, la recaudación se reduce.

El informe de ventas y salarios en las grandes empresas que publica mensualmente la Agencia Tributaria es un buen indicador adelantado de la evolución de la recaudación, ya que estas empresas de mayor tamaño concentran una buena parte de las bases imponibles totales. En abril, el desplome de las ventas de las grandes empresas fue del 33% en comparación con el mismo mes del año anterior. Una caída nunca antes registrada en toda la serie histórica.

Abril será el peor mes de la crisis del coronavirus para la economía española, ya que coincidió con las medidas más estrictas de confinamiento. Durante el inicio del mes, se produjo el permiso retribuido recuperable que obligó al cierre de la mayor parte de las empresas que realizaban trabajo presencial. Se perdió la Semana Santa, que es muy importante para el consumo, y la desescalada no se inició hasta el mes de mayo.

La suma de estos factores explica las cifras tan negativas registradas a lo largo del mes por las grandes empresas. Las ventas interiores sufrieron un desplome del 33% respecto al mismo mes del año anterior. O lo que es lo mismo, se perdió un tercio del comercio. El sector exterior no solo no limitó la caída, sino que la aumentó. La interrupción de las cadenas globales de valor y la caída de la demanda externa hicieron que las ventas al exterior de bienes y servicios sufrieran un desplome del 37%.

Este descenso supone la pérdida de en torno a un tercio de la base imponible generada por el comercio de las grandes empresas. Todavía no se conocen las cifras de las pymes, que se publican trimestralmente. La Agencia Tributaria publicó el miércoles los datos correspondientes al primer trimestre. En total, las ventas de pymes y grandes empresas registraron un descenso del 3,6% respecto al mismo periodo del año anterior.

Es importante tener en cuenta que durante todo el trimestre, salvo las dos últimas semanas de marzo, el ritmo de las ventas era positivo y todavía no se notaba el impacto del covid-19. Esto significa que los datos de las pymes difícilmente serán diferentes a los de las grandes empresas. En todo caso, su caída podría ser superior, ya que las pymes tienen menos desarrollada la logística del comercio 'online', que fue el único que se mantuvo activo durante las semanas de confinamiento.

Los datos de recaudación del mes de abril, que publicó la Agencia Tributaria la semana pasada, todavía no recogen el impacto de la caída del comercio en abril, no solo porque todavía no han realizado los ingresos a cuenta correspondientes al negocio registrado en ese mes sino también por la moratoria aprobada por el Gobierno, que ha retrasado el ingreso del pago correspondiente a la actividad del primer trimestre del año.

Traslación a los salarios

La caída de las ventas y la actividad también se refleja en los datos de los salarios de las grandes empresas. Aunque en muchos casos estos trabajadores mantuvieron un mínimo de ingresos gracias a los ERTE, el coste salarial total para el sector privado se redujo de forma considerable.

La masa salarial soportada por las grandes empresas se desplomó un 15% respecto al mismo periodo del año anterior. En esta estadística, influye gravemente la pérdida de las contrataciones para la campaña de Semana Santa. Esta caída triplica el descenso sufrido tras la quiebra de Lehman Brothers, lo que evidencia la pérdida de empleo tan profunda que está sufriendo España este año. Solo la aprobación de los ERTE ha permitido minimizar la destrucción de puestos de trabajo, pero ahora está por ver si los más de tres millones de trabajadores afectados por esta situación pueden reincorporarse a su empleo.

El número de asalariados se redujo un 14%, una caída levemente inferior a la de los salarios, lo que muestra que una parte de los trabajadores se mantuvieron contratados pero con reducción de jornada. Eso limitó la carga salarial para las empresas sin reducir en la misma cuantía las plantillas.

Los salarios unitarios no se redujeron, de hecho, todavía se siguen aplicando algunas subidas salariales por convenio aprobadas meses atrás. Sin embargo, en las últimas semanas se ha producido un parón de la firma de nuevos convenios y también de la subida salarial pactada. Así se refleja en las estadísticas publicadas el miércoles por el Ministerio de Trabajo.

En concreto, el número de convenios registrados entre marzo y mayo fue de apenas 61, esto es, un 80% menos que en el mismo periodo del año anterior. Y estos afectan a 32.500 trabajadores, un 96% menos que en 2019. Datos que muestran cómo el coronavirus también ha congelado la negociación colectiva.

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