"SHOCK SIMÉTRICO, RECUPERACIÓN SIMÉTRICA"

Bruselas busca paliar una necesidad de capital de las empresas de 720.000M

La Comisión Europea propone un mecanismo de asistencia a empresas que fueran solventes a finales de 2019 y que podría movilizar 300.000 millones de euros

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Un shock simétrico que tendrá un recuperación asimétrica. Ese es el escenario base con el que trabaja la Comisión Europea, y el que quiere evitar a toda costa. Será difícil. Uno de los puntos más complicados será evitar que el mercado interior europeo salga totalmente fracturado y con el eje todavía más hacia el norte. Las masivas ayudas de estado que el Gobierno alemán ha podido verter sobre sus empresas gracias a la flexibilización de las normas por parte de la Comisión Europea genera distorsiones que, de alguna manera, Bruselas sabía que tenía que corregir.

Por eso, como parte del Fondo de Recuperación presentado este pasado miércoles, el Ejecutivo comunitario ha incluido un Instrumento de Apoyo a la Solvencia para empresas europeas en apuros a causa del coronavirus, que contará con unos 31.000 millones de euros con los que la Comisión pretende movilizar hasta 300.000 millones con la asistencia del Banco Europeo de Inversiones (BEI), que trabajará con fondos, bancos de desarrollo, instituciones como el ICO y Vehículos de Propósito Especial (VPS, por sus siglas en inglés).

No hay cifras fijas para los países, pero la Comisión Europea admite que este instrumento está pensado para los países más afectados por la crisis y que han tenido menos capacidad para dar una respuesta fiscal, un intento de equilibrar la balanza con el músculo mostrado por Alemania que señala evidentemente a España, Italia o Francia.

No podrán recibir ayuda cualquier empresa: tenía que ser viable antes de que el coronavirus provocara un shock económico y debe no tener otra vía de financiación posible. Por eso, señala Bruselas, trabajará con entidades intermediarias para evitar que las empresas que ya tienen acceso a financiación acaparen también fondos de este instrumento. Bruselas pretende tener el 60% del total de las operaciones de financiación e inversión aprobadas a mediados de 2022.

Es solo una propuesta, y ahora tendrá que someterse al duro debate entre los Estados miembros, pero si la propuesta sale adelante, la idea de Bruselas es adelantar parte del total de los 750.000 millones de euros que conforman todo el paquete, de manera que haya una parte, unos 11.000 millones de emergencia, que puedan ponerse en marcha en septiembre de 2020.

De esos, unos 5.000 millones serían de este nuevo mecanismo. España ha sido uno de los países que más ha insistido en las distorsiones que la diferencia en la capacidad de dar ayudas de estado podía estar generando en el mercado interior, y, como el Parlamento Europeo, estaba a favor de buscar fórmulas “puente” que permitieran que parte de la ayuda llegara antes del 1 de enero de 2021, cuando se debería poner en marcha el próximo marco financiero plurianual (2021 -2027), cuyas cañerías serán utilizadas para la ejecución del Fondo de Recuperación.

La situación es grave, y la Comisión Europea cree que hay un agujero de capital casi del mismo tamaño que su Fondo: unos 720.000 millones de euros. Esto podría tener efectos a largo plazo, según ha alertado este viernes el Ejecutivo comunitario, con periodos de baja inversión y mucho desempleo. “El impacto afectaría a regiones y sectores de manera distinta, poniendo el mercado interior en riesgo, especialmente ya que los Estados miembros tienen capacidades muy diferentes para apoyar a sus empresas con ayudas de estado”, señala la Comisión.

El Banco Central Europeo (BCE) ya trabaja con previsiones de contracción de la Eurozona de entre el 8% y el 12%, después de que Christine Lagarde, presidenta del BCE, explicara que el escenario suave del 5% ya está anticuado. Por eso es preocupante el aviso de la Comisión Europea, que alerta de que en su peor escenario, ya no tan lejano al que maneja como base el eurobanco, de una contracción del PIB europeo del 15,5%, el impacto sobre las empresas sería altísimo, con necesidades de capital que podrían alcanzar los 1,2 billones de euros.

El BEI ya ha puesto en marcha recientemente un esquema de garantías paneuropeas, que junto al programa de asistencia al empleo de la Comisión Europea que ayuda a financiar figuras como los ERTE, así como la línea de crédito del fondo europeo de rescates para financiar gasto sanitario, conforman un triple red de seguridad que ya alcanza el medio billón de euros.

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