La recuperación se inicia con la desescalada

Madrid y Barcelona buscan oxígeno: pasar a la fase 1 reduce a la mitad el golpe al consumo

El salto a la fase 1, en la que entrarán las regiones más rezagadas el lunes, supone un importante salto económico hacia la recuperación de la oferta y la demanda

Foto: La desescalada reactiva el consumo. (EFE)
La desescalada reactiva el consumo. (EFE)
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La crisis económica del coronavirus está provocando la mayor crisis económica vivida en tiempos de paz. El hundimiento de la actividad no ha tenido precedentes y ahora la esperanza está en que la recuperación pueda ser intensa en cuanto se produzca el levantamiento de las restricciones a la movilidad. Algunos territorios llevan ya dos semanas en la primera fase y el lunes entrarán las provincias restantes: Madrid, Barcelona y las regiones urbanas de Castilla y León. Solo Madrid y Barcelona aportan algo más de un tercio del PIB de España, por lo que el avance de fase supondrá un importante estímulo para todo el país.

El salto a la primera fase del desconfinamiento supone un gran alivio económico, ya que se retoma la actividad comercial y social, aunque todavía con importantes restricciones. Las regiones que llevan dos semanas en esta fase 1 y que el lunes dan el salto a la segunda, han experimentado un importante repunte del comercio respecto a los días de confinamiento absoluto. Y también han mejorado significativamente respecto a las provincias que se han quedado rezagadas en la fase 0.

BBVA Reseach está realizando una monitorización de los datos de consumo, tanto a través de sus tarjetas, como de las TPV instaladas en todo tipo de establecimientos comerciales (tiendas, bares, restaurantes, peluquerías, etc.), lo que permite obtener una lectura en tiempo real de la evolución de la actividad económica. Y dada su implantación por todo el territorio nacional, permite obtener una visión completa de la realidad del consumo.

Los datos de las últimas semanas muestran un importante repunte de la actividad comercial en las provincias que dieron el salto a la primera fase de la desescalada. En concreto, la caída del consumo durante las semanas más duras del confinamiento total se situaba en torno al 60% respecto al mismo periodo del año anterior. Un auténtico desplome que muestra cómo las medidas del estado de alarma metieron a la economía en una hibernación forzada.

Evolución interanual del consumo. (BBVA Research)
Evolución interanual del consumo. (BBVA Research)

Estos datos mejoraron de forma significativa en las regiones que avanzaron a la fase 1, tanto que la caída del consumo en estos territorios se reducía a la mitad en términos interanuales. En concreto, la caída del consumo en las provincias que empezaron la desescalada a inicios de mayo muestra un descenso interanual del 20%, mientras que en las regiones que siguen en la fase 0 la caída asciende al 40%. Aunque en ambos casos la situación está lejos de volver a la normalidad, en la primera fase se aprecia una recuperación significativa del consumo.

Los datos registrados por BBVA también muestran que las provincias que pasaron parcialmente a la fase 1 tampoco han logrado mejoras significativas en el consumo. En su caso, el motivo es que el Gobierno mantuvo en la fase 0 a las zonas urbanas que representan la mayor parte del consumo. Esto explica que el avance del conjunto de la provincia fuese insignificante, aunque en las comarcas concretas que sí iniciaron la desescalada los datos sean más positivos.

Las cifras de consumo por provincias evidencian que el inicio del desconfinamiento tiene un gran impacto sobre la actividad económica, y también que existe una demanda latente que está encerrada pero que quiere volver a consumir. Esta es, sin duda, la mejor noticia que podría tener la economía española, ya que el sostenimiento de la confianza de los agentes económicos será la clave para salir de la crisis. Además de la vacuna contra el virus, claro.

Las provincias del interior de España que pasaron de forma temprana a la fase uno son las que muestran menores tasas de caída del consumo. Es normal que sea así, ya que se trata de territorios que apenas dependen del turismo. En Jaén, Huesca, Teruel, Lugo, Ourense o Asturias, la caída del consumo se ha reducido por debajo del 20%. Cifra que sigue siendo muy negativa, pero que nada tiene que ver con el desplome superior al 50% que todavía experimenta el consumo en Madrid.

Las mayores caídas del consumo se registran en las provincias que siguen en la fase 0 y Baleares, que depende básicamente del turismo

La capital es, junto con las provincias de los archipiélagos, la más perjudicada por la pandemia en términos de consumo. Madrid no solo ha perdido el consumo porque los ciudadanos están en cuarentena en sus casas, también porque ha perdido el turismo y a la población residente de trabajadores y estudiantes procedentes de otros territorios que se fueron a sus lugares de origen cuando comenzó la pandemia.

A día 17 de marzo, de las 28 provincias que estaban íntegramente en la fase 1, solo dos mantenían tasas de caída del consumo superiores al 40%: Baleares y La Rioja. Por el contrario, de las 22 que se quedaron atrás, 9 estaban por encima del 40% de hundimiento del consumo.

Las diferencias son significativas incluso entre provincias vecinas. Cádiz y Málaga son un buen ejemplo: la primera, que está ya en la fase 1, la caída del consumo se mantiene en cifras próximas al 30%, mientras que en la segunda, supera ampliamente el 40%. Una situación similar ocurre en Castilla-La Mancha. Cuenca, que está en la primera fase, registra una caída del consumo inferior al 30%, mientras que en Albacete y Ciudad Real se hunden a tasas del 40%. Todas estas cifras evidencian la correlación entre la desescalada y el inicio de la recuperación económica y arrojan algo de esperanza sobre la recuperación de la economía nacional.

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