VACACIONES EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

¿Turismo rural en verano? Las casas avisan: "Nos da miedo llevar el virus a los pueblos"

Los españoles podrían abandonar las playas masificadas para descansar en alojamientos rurales en la España interior. Una gran noticia para los pueblos que entraña un serio peligro

Foto: Un grupo de turistas, en un cerro de Fuentelsaz (Guadalajara). (EFE)
Un grupo de turistas, en un cerro de Fuentelsaz (Guadalajara). (EFE)

Tras casi dos meses confinados, los españoles comienzan a soñar con las vacaciones de verano. Salir de casa, respirar aire fresco y poder disfrutar por fin de un poco de libertad. Y en esos planes de veraneo hay un giro radical en los destinos que se barajan. La playa queda descartada por el temor a aglomeraciones y el turismo rural coge fuerza. Tiene lógica: espacios amplios en la naturaleza, pueblos casi sin habitantes, alquiler de viviendas completas. Suena al plan ideal para el posconfinamiento. Pero no vayan tan rápido porque los habitantes de esos pueblos tienen algo que decir. Hay inquietud ante la avalancha de urbanitas. Hasta los alojamientos turísticos, que en teoría serán los más beneficiados del ‘boom’ rural, tienen sus dudas sobre si es prudente abrir sus puertas.

Todos hemos visto lo que ha pasado con las residencias de ancianos. No nos gustaría hacer lo mismo con los pueblos

“Imagine que este verano hay un aumento importante de viajeros en los pueblos como ya se está diciendo”, explica Ventura García, presidente de la Asociación Española de Turismo Rural (Asetur), que representa a 4.000 establecimientos de toda España. “Y que en un pueblo pequeño de repente hay tres coches más de lo habitual, más gente de lo normal yendo arriba y abajo, y que en mitad de la alerta sanitaria ocurre cualquier cosa. No quisiéramos ser los alojamientos rurales los culpables de que el coronavirus llegue a lugares donde hasta ahora no ha habido casos, ni que se nos señale por no defender la salud de nuestros convecinos. Hablamos de población anciana en su mayoría, para los que el paso de cientos de personas durante dos meses es un riesgo. Necesitamos recibir visitantes, queremos abrir nuestros negocios, pero la disyuntiva es muy complicada. Antes que la economía está la salud y la seguridad de nuestra gente”.

García describe el panorama de manera muy gráfica: “Todos hemos visto lo que ha pasado con las residencias de ancianos. No nos gustaría hacer nosotros lo mismo con los pueblos y aldeas, es una idea que nos da miedo”.

La afluencia de turistas en verano puede llevar el virus a lugares donde aún no ha llegado. (EFE)
La afluencia de turistas en verano puede llevar el virus a lugares donde aún no ha llegado. (EFE)

Un dilema sin solución

Todo el sector del turismo rural se plantea este dilema. Por un lado, el miedo a llevar el virus a los rincones de España adonde todavía no ha llegado. Por el otro, la necesidad de trabajar para poder comer, después de dos meses sin ingresos que abocarán al cierre definitivo de muchas casas rurales.

“Nuestra previsión es que tendremos una demanda por encima de nuestras posibilidades. Los turistas llevan mucho tiempo encerrados en sus pisos y el turismo rural es el objeto de deseo por nuestras características. Es una muy buena noticia que deberemos conjugar con el bienestar de nuestros vecinos”, expone Francisco Parra, presidente de la Asociación de Profesionales de Turismo Rural (Autural). “Los turistas deberán extremar sus precauciones y los alojamientos rurales tendrán que dar lo mejor de sí. Y con el paso de los días se irá generando más confianza y la tensión inicial se irá rebajando. Sin bajar la guardia en ningún momento porque todos sabemos lo que nos estamos jugando. Un brote en un pueblo pequeño puede ser catastrófico”.

Con el paso de los días [en los pueblos] se irá generando más confianza y la tensión inicial se irá rebajando

Desde los alojamientos rurales esperan con ansia conocer los protocolos de seguridad e higiene que el Ministerio de Sanidad exigirá desde el primer minuto, es decir, ya este 11 de mayo. “Necesitamos que sean claros y que se apliquen a nivel nacional. Si en cada autonomía son distintos será un caos para los viajeros”, subraya Isabelle Bancheraud, presidenta de la Asociación de Turismo Rural Sierra Norte de Guadalajara. “En los pueblos hay mucha incertidumbre sobre el futuro. Los pocos negocios están cerrados. Si no abre la casa rural y el restaurante, muchos pueblos se quedan sin economía. Entre los propietarios hablamos sobre qué va a pasar, de si aguantaremos, es un panorama muy desolador. El pasado fin de semana largo, mi pueblo, Hiendelaencina, estaba vacío como una tarde de enero, cuando lo normal en una fecha así, encima siendo el día de la madre, es tener a 200 personas con la plaza llena de coches. Esperamos que a partir de junio comencemos a verlo todo más claro”.

El turismo rural espera un gran aumento de reservas este verano. (EFE)
El turismo rural espera un gran aumento de reservas este verano. (EFE)

Bancheraud considera que habrá que acometer una modernización a marchas forzadas. “Pago con el móvil para no tocar el terminal de la tarjeta, ampliación de horarios de comidas y desayunos, mucha distancia social, aforos limitados”. De hecho, las principales asociaciones están elaborando un protocolo junto al Instituto de Calidad Turística Española (ICTE) que debe ser aprobado por Sanidad.

El presidente de Autural advierte de que probablemente muchos propietarios ni siquiera podrán cumplirlo, con lo que deberán seguir cerrados. “Una cosa es limpiar a fondo cada día y otra es desinfectar cada día. Eso requiere inversión, por ejemplo en máquinas de ozono y demás utillaje, y hablamos de propietarios que en su mayoría son familias, muchas veces personas mayores. Luego está el vacío entre reservas, en el que habrá que dejar una habitación un día aireándose, y además limitar mucho el aforo. Y a todo esto tendremos que ver si los turistas saben apreciar este esfuerzo”.

Hemos propuesto no abrir hasta que pase la alarma sanitaria con una línea de ayudas para sobrevivir unos meses

“No sabemos cuál será esa ‘nueva normalidad”, le secunda García. “Pero tememos que se nos van a exigir las mismas medidas que para hoteles de 50 y 200 habitaciones y eso en nuestro caso no es viable. ¿Qué hacemos ante este panorama? Hemos propuesto no abrir hasta que pase la alerta sanitaria. Diseñar una línea de ayudas para que los alojamientos rurales puedan sobrevivir unos meses hasta que el virus esté bajo control y la llegada de turistas no ponga en peligro a la población rural. No tenemos mucha confianza en que el Gobierno se preste a ello, así que al final supongo que cada uno irá por libre. Quien pueda cumplir con los protocolos abrirá, el que no, directo a la ruina”.

Desde la Asociación para el Desarrollo Rural de Andalucía apuestan por el "turismo de proximidad" para evitar un rebrote del coronavirus. Su presidenta, Rosario Andújar, cree que el pico de demanda se producirá en "alojamientos que estén bien comunicados, que dispongan de una buena conexión de Internet, que garanticen limpieza, y que haya una infraestructura de salud cercana y de calidad".

Esta es la escena que los españoles quieren evitar este verano. (EFE)
Esta es la escena que los españoles quieren evitar este verano. (EFE)

Guerra de precios

De momento no hay reservas confirmadas, pero los españoles ya se están moviendo. “Recibo bastantes solicitudes en mi casa rural estos días”, explica Bancheraud. “La gente pregunta por estancias largas, por ejemplo un mes de agosto entero, o una semana en julio. Principalmente grupos de familias que quieren estar juntas en una casa rural y alquilarla íntegramente. De momento nadie reserva, pero piden información y disponibilidad”.

¿Se disparará el precio de las casas rurales en verano? Desde las asociaciones no lo esperan, si bien la tentación de recuperar parte del dinero perdido estos dos meses de confinamiento en verano, que de normal es temporada baja, es alta. “No sería inteligente ni razonable subir los precios, hay que ser coherente y profesional”, indica Bancheraud. “Si de normal alquilas poco en verano y ahora alquilas por los 30 días de agosto ahí está la ganancia. Porque lo contrario es pan para hoy y hambre para mañana. El viajero contento volverá y te recomendará, el que se sienta estafado no. Y en el turismo rural debemos ir más allá del negocio de cada uno: vendemos el destino, el territorio, servimos como promoción de una comarca”.

“Al contrario, mi previsión es que los precios bajarán porque habrá mucha competencia, espero una guerra de precios”, considera Parra. Llenar una casa rural es en muchos pueblos su sustento de vida, ya que de ella se nutre la panadería, la tienda y el restaurante. Pero llenarla este verano será, además, un riesgo para el pueblo. Un callejón moral del que es imposible salir.

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