ENTREVISTA A MARCEL JANSEN

El profesor que explica el rechazo del norte: "Ver a España pedir dinero es frustrante"

En el norte de Europa nadie tiene dudas: la crisis del covid-19 obligará a Bruselas a rescatar a dos países, España e Italia. Los partidos populistas allí ya nos están lanzando a los leones

Foto: El economista holandés Marcel Jansen. (Carles Bover Martínez)
El economista holandés Marcel Jansen. (Carles Bover Martínez)

Marcel Jansen (Veghel, Países Bajos, 1968) es posiblemente el holandés que mejor conoce la economía española. Tanto, que es uno de nuestros principales expertos en mercado laboral y análisis macroeconómico. Es profesor de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), investigador de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) y ha sido consultor del Banco Interamericano de Desarrollo y de la OCDE.

Sus 18 años en España le permiten dibujar una cuadro muy completo del impacto que generará la crisis del coronavirus tanto en el norte de Europa como en el sur. Y tiene una primera mala noticia: España recibirá mucho menos dinero de Europa de lo que se imagina. Mientras el Gobierno de Pedro Sánchez negocia la inyección de miles de millones de euros en nuestra economía, en países como Holanda emerge el discurso populista de que somos un país irresponsable que no merece un rescate. El reciente vídeo en el que un transportista aborda al primer ministro, Mark Rutte, para decirle "no den dinero a esos italianos y españoles" refleja que las costuras de la Unión Europea, una vez más, se vuelven a tensar.

PREGUNTA. Habrá visto el vídeo del camionero holandés.

RESPUESTA. ¡Ni un duro a España! [ríe]

P. ¿Le sorprende que los trabajadores holandeses estén ya acordándose de España?

R. No hay que exagerarlo. No creo que España tenga una prensa tan mala entre la gente mínimamente informada. Pero lo que dice ese hombre tiene un contexto. En la anterior crisis, el primer ministro, Mark Rutte [en el cargo desde 2010], presionado sobre todo por los partidos ultraconservadores, se hizo famoso por su frase “¡Ni un euro más a Grecia!”. Pues esto es lo mismo ahora aplicado a Italia y España. Lo que ni en el norte de Europa ni en Alemania se suele explicar es por qué España y otros países pidieron rescates en la anterior crisis, y eso ha generado la percepción de que todos los rescates se debieron a una política fiscal irresponsable, como sí fue el caso de Grecia. Está claro que la primera reacción de los partidos de derecha euroescépticos es esta: si estos países piden dinero ahora, es porque no tienen sus cuentas en orden y en Holanda tenemos unas necesidades enormes, así que antes de darle dinero a España, mejor lo gastamos en los holandeses.

P. ¿Tan marcada está España ya? Si todavía no ha llegado un solo euro desde Bruselas.

R. Toda la prensa internacional identifica claramente los dos países que van a necesitar asistencia financiera, y esos son España e Italia. Y por lo tanto, cuando en Holanda se habla de los acuerdos de Bruselas sobre las necesidades específicas de Italia primero y de España después, es porque no existe un atisbo de duda sobre esto. Otra cosa es que España e Italia no hayan formalizado aún la petición de asistencia, pero en el norte de Europa ya lo ven, y la percepción es que una vez más no quieren pagar. Italia y España están pidiendo, exigiendo incluso, un nivel de solidaridad que estos países no están dispuestos a dar. La idea de una deuda perpetua que se paga gracias a las transferencias de la Unión Europa hacia el sur es algo difícil de digerir para el norte.

"Italia y España están pidiendo un nivel de solidaridad que los países del norte no están dispuestos a dar"

P. Si España no va a disponer de un buen paquete de solidaridad europea, el panorama es negrísimo.

R. España está siendo muy activa en las negociaciones del paquete de ayuda europea, y acuérdese de que fue uno de los países que amenazaron con no firmar el acuerdo [en una cumbre de jefes de Gobierno entre España, Alemania, Holanda, Italia y Francia]. Pienso que España está actuando con más inteligencia que Italia, está moviendo la agenda del fondo de recuperación [un paquete económico para responder a la crisis en los próximos años] y no está siendo tan beligerante sobre el uso de las líneas de préstamos del ESM [Mecanismo Europeo de Estabilidad, MEDE en español, que Italia identifica con un rescate al estilo griego y se ha negado a aceptar].

Un hombre, sentado en la calle, durante el estado de alarma. (EFE)
Un hombre, sentado en la calle, durante el estado de alarma. (EFE)

P. ¿España e Italia son la Grecia del año 2010?

R. El sur de Europa ha sido más golpeado que el norte por la crisis sanitaria. Es un hecho. Pero también son dos de los países más endeudados y que menos éxito han tenido en reducir su deuda en la recuperación. España tiene muy poco margen y le está exigiendo mucha solidaridad al norte, cuando no podemos olvidar que el norte también se enfrenta a un desembolso histórico a causa de esta crisis. En Holanda ya se habla de un déficit este año de 90.000 millones, un 12% de su PIB. Y si encima hay que hacer transferencias netas al sur de Europa, el déficit de Holanda se irá a niveles que obligarán a recortes en el futuro. Fíjese que el debate en Holanda ya es cómo reducimos la deuda una vez superada la crisis. Eso distingue la actitud del norte y del sur de Europa. España ha fallado en la recuperación de la crisis de 2008, en ser más ambicioso en reducir sus niveles de endeudamiento. Sus incumplimientos han llegado a la prensa holandesa, aunque su reputación es mejor que la de Italia. En Holanda todavía recuerdan que España en los años noventa era el pupilo más obediente de todos, con una deuda baja en relación al PIB, un país entregado a la modernización… No creo que los prejuicios de que aquí todo el mundo se jubila a los 50 y nadie paga impuestos y echa la siesta con la vecina, que por supuesto existen, sean representativos. España goza de simpatía y una reputación más que respetable entre los partidos del Gobierno holandés.

P. Veremos si nos siguen queriendo cuando la petición de dinero se traduzca en cifras concretas, que seguro no serán modestas.

R. En el norte de Europa saben que esa petición de dinero llegará, no será una sorpresa. En Holanda ya se han producido debates sobre cómo se afrontará y qué posición tomamos como Gobierno; y ese debate, que se saldó con una postura muy estricta del Gobierno en contra de abrir el grifo, originó que un grupo de 80 economistas holandeses escribiéramos una carta abierta a principios de abril exigiendo que nuestro país debía respaldar una respuesta europea a la crisis del coronavirus. En la carta, señalábamos que va en nuestro propio interés que España e Italia puedan afrontar la crisis con eficacia, pues, nos guste o no, compartimos una moneda común. Estamos en el mismo barco.

P. No es fácil defender la solidaridad europea en pleno auge del populismo identitario.

R. Es un problema. En el norte de Europa, cuando viene una crisis, siempre surge el argumento de que el dinero que necesitamos para nuestros problemas termina en países que no se lo han tomado muy en serio, cuando la realidad es que hay culpables en todos lados. En España, a veces también se nos olvida que en el norte de Europa existe una gran presión de los partidos populistas de derechas que fomentan los prejuicios hacia los países del sur, a los que les conviene caricaturizar. Lo problemático del camionero que habla con Rutte es que usa la misma expresión que ya utilizó Rutte cuando se debatió el tercer paquete de ayudas a Grecia. “¡Ni un euro más a Grecia!”, dijo entonces. Y ese precedente hace que la misma actitud se vuelque sobre Italia y España por parte de los partidos ultraconservadores. Probablemente, ese camionero sea votante de uno de estos partidos, pero no debemos generalizar ese rechazo a todos los holandeses. Yo viajo mucho entre España y Holanda, hablo con muchos legisladores en ambos países, y le puedo asegurar que la percepción de España no es mala. Pero sí es cierto que desde España e Italia se han generado unas expectativas sobre la solidaridad que vendrá del norte que no se van a cumplir.

"Cuando se concreten las ayudas, las quejas y malas palabras vendrán de España hacia Holanda"

P. Pues tendremos un problema.

R. Cuando se concreten las ayudas, ocurrirá la misma situación pero del revés: las quejas y malas palabras vendrán desde España hacia Holanda. Y ahí también debo decir que percibo una hostilidad hacia Holanda desmesurada en España. Por el mero hecho de que en una reunión del Eurogrupo el ministro de Finanzas [Wopke Hoekstra], de una forma totalmente inaceptable, se haya negado a la emisión de coronabonos, no tiene sentido la campaña que se montó en varios periódicos españoles, haciéndose eco incluso de bulos sobre Holanda como que deja morir a los ancianos en sus casas para que no ocupen plazas UCI. Yo soy holandés y entiendo que tenemos una manera de comunicar distinta a la mediterránea, más directa, sin rodeos, y eso me mete en líos cada día. Pero debemos quedarnos con lo importante y dejarnos de guerras absurdas que solo generan malestar: Rutte y los políticos ligados al Gobierno, cuando hablan de los países del sur, dejan claro que entienden que han sido golpeados y que hay que buscar una solución. El problema es que los partidos de extrema derecha limitan mucho el espacio que tiene el Gobierno holandés para negociar en Europa.

P. Pese al tono, quizás algo de razón tenia Hoekstra al señalar la falta de reformas en los países del sur para afrontar con mayores garantías una nueva crisis.

R. En el norte de Europa hay cosas que no se explican de España, como querer derogar una reforma laboral cuando se tiene un 14% de paro, o pretender por medio de una ley que se garantice el poder adquisitivo de todas las pensiones sea cual sea el futuro cuando tienes un déficit estuctural del 1,8% del PIB en tu sistema de Seguridad Social. En Holanda, por ejemplo, no se garantiza el poder adquisitivo de las pensiones, y por culpa de esta crisis los pensionistas holandeses van a sufrir, porque sus pensiones perderán valor. España no está en condiciones de hacer ese compromiso, pero tampoco lo estaba hace tres meses. Holanda redujo su endeudamiento entre 2014 y 2020 en 15 puntos del PIB. Todo lo que vaya a gastar en el primer año para contrarrestar la crisis del covid-19 se lo ha ahorrado en los últimos cinco años. Y si la crisis se lleva 20 puntos del PIB, pues les llevará a un endeudamiento del 68%. La discusión en Holanda ahora es cómo volvemos a estar por debajo del 60% otra vez. En cambio, en España no he oído esa discusión en todo el periodo 2014-2020. Si los países del sur tuvieran un nivel de endeudamiento similar al del norte de Europa, todo sería mucho más sencillo. Ver España con una deuda cercana al 100% de su PIB y que ahora necesita asistencia financiera es frustrante en esos países, y lo entiendo. Cuando Holanda tiene superávits desde 2018, cuando Alemania los tiene desde 2015, y ahora se les tilda de insolidarios por no querer traspasarlos al sur, pues es muy fácil que prenda la mecha del populismo y que ciertos partidos políticos extiendan la idea de que hay países despilfarradores. Eso no es cierto, ni España ni Italia lo son. Pero una cosa es cierta: si estás altamente endeudado porque no has hecho lo suficiente para reducir tu déficit, cuando llegue una crisis siempre terminarás en la esquina de los que tienen que pedir dinero.

Pedro Sánchez, durante una reunión telemática del Consejo Europeo. (EFE)
Pedro Sánchez, durante una reunión telemática del Consejo Europeo. (EFE)

P. ¿Hasta qué punto España ha hecho los deberes?

R. Hemos titubeado en los últimos años. Existe la percepción de que España no ha hecho lo suficiente en consolidación fiscal y que ha dejado de hacer reformas importantes. Aunque eso no es lo que el camionero del vídeo o el holandés de a pie están criticando, esos detalles no los conocen. Lo que critican de España son los argumentos de brocha gorda lanzados por Geert Wilders y por un fenómeno nuevo que es el Foro para la Democracia, un partido liderado por un filósofo que es supremacismo blanco puro y duro, antiimmigración, antieuropeo, y a estos les viene como anillo al dedo esta idea de que cualquier euro que vaya a España es dinero que perdemos para nuestro sistema sanitario o para los pequeños empresarios. Y más si lo añades al rigor presupuestario holandés: los ciudadanos han sufrido una agenda muy dura de ajustes estos años, y lo último que quieren ahora es una operación de rescate al sur.

P. ¿Debemos preocuparnos por un estallido de rechazo hacia España?

R. No demasiado. Pero lo que no es de recibo es que el presidente del Gobierno español diga que "o se emiten coronabonos o Europa es un proyecto fallido". España ha sido receptor neto en Europa en casi todos los años menos el año pasado, y también recibió asistencia en la anterior crisis. Se puede criticar a Europa por muchas razones, pero es un hecho que España tardó mucho más que el resto en poner su casa en orden. Y aquí en España también se ha jugado con cierto antieuropeísmo, y lo veo mal. No puedes ir a Europa a pedir asistencia y a la vez generar un clima antieuropeo cada vez que Europa no te da todo lo que quieres.

"Se puede criticar Europa por muchas razones, pero es un hecho que España tardó más que el resto en poner su casa en orden"

P. Lo que hace 20 años era un pilar de la Unión Europea, la solidaridad, se ha convertido en un arma arrojadiza para dividir.

R. Mi preocupación es que Europa no dará el dinero que quiere España ni de lejos. Se quedará por debajo de esos 1,5 billones de los que se habla, y eso es en parte por la presión de los partidos ultraconservadores, pero también por el concepto que el norte de Europa tiene de la Unión. En esos países, se entiende Europa como una entidad subsidiaria, en la que el principal responsable para tratar las crisis está a nivel nacional. Por lo tanto, Holanda no espera nada de Europa, Europa no figura en los debates holandeses como una entidad que pueda dar soluciones, sino solo porque hay peticiones de España e Italia que hay que atender. Es significativo ese cambio de percepción de lo que significa Europa en Holanda. En la firma del Tratado de Maastricht en 1992, en la cual estuve, Holanda propuso una especie de Europa federal, pero en los últimos 30 años ha evolucionado de país profederal a tener una visión de la UE mucho más mercantil, comparable a las que eran las visiones del Reino Unido, mientras que Pedro Sánchez empuja hacia una Europa federal con un presupuesto europeo común. Hay una disparidad evidente de criterios sobre lo que debe ser Europa.

P. Y por esas visiones antagónicas se explica la reacción del ministro de Finanzas cuando sugirió investigar por qué los países del sur no han hecho las reformas necesarias.

R. La reacción tan furibunda del ministro de Finanzas vino porque tuvo la sensación de que Pedro Sánchez utilizaba la crisis para reivindicar de nuevo cosas sobre las que Holanda ya ha mostrado su rechazo, como los coronabonos. Mezclar esta crisis con otro empujón para la integración fiscal europea explica la reacción inaceptable del ministro holandés. Pero el tono es más constructivo ahora, también en Bruselas entienden que hay que buscar soluciones pragmáticas para todos.

P. Es un primer paso positivo.

R. Hay que rebajar el tono, entender que si España pide dinero es por la dureza de la crisis que se avecina, pero hay que entender también que la crisis nos golpeará a todos, y que unos países están preparados y otros no. Por desgracia, la crisis del coronavirus ha afectado a los países que menos se lo podían permitir y salir de esta supondrá un reto enorme para el proyecto europeo. Mezclar el debate económico con el identitario y caer en populismos es lo que hace que esta situación sea tan venenosa. Aunque insisto en que hay que entender todas las posturas. Si Holanda y Alemania fueran los países más castigados por el covid-19, ¿cree que Pedro Sánchez iría a Bruselas a dar dinero? Me guardo la respuesta.

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