BRUSELAS Y EL BCE RECLAMAN MEDIDAS

Ofensiva en el Eurogrupo para impulsar los coronabonos ante el Covid-19

Los ministros de Finanzas de la UE se plantean debates imposibles hace solo unas cuantas semanas, como bonos mutualizados, buscando soluciones para atajar las consecuencias del coronavirus

Foto: Banderas de la UE, en la sede de la Comisión Europea, en Bruselas. (Reuters)
Banderas de la UE, en la sede de la Comisión Europea, en Bruselas. (Reuters)
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El debate económico europeo ha dado un giro de 180 grados. Los fiscalmente ortodoxos, como Países Bajos o Alemania, controlaban completamente la agenda del Eurogrupo, ahogando los debates sobre las grandes reformas necesarias en la unión económica y monetaria. La posibilidad de mutualizar riesgos ni siquiera estaba ya sobre la mesa, convertida en un tabú durante la crisis.

Pero el mundo ha cambiado en los últimos días a medida que el coronavirus ha sacudido la economía europea y los sistemas de salud de los Estados miembros. El sacrosanto Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) ha volado por los aires, al menos temporalmente, con la decisión de la Comisión Europea de activar la “cláusula de escape general”, que suspende de manera efectiva las normas fiscales europeas que han monopolizado los debates y los pulsos económicos europeos en los últimos años. La lógica de la disciplina fiscal por encima de todo patrocinada por Alemania ha reventado incluso en la propia Berlín, que ha sacado la artillería de inversión pública para afrontar la situación. Nada es como antes, pero los esquemas psicológicos de las capitales avanzan más lento que los acontecimientos.

Los ministros de Finanzas celebran este martes un Eurogrupo con un escenario que se les mueve bajo los pies e intentando acercar posturas de cara a una nueva videollamada entre los jefes de Estado y de Gobierno que se producirá el miércoles y a la que las capitales quieren llegar con una agenda consensuada. Los analistas avisan: el tiempo de reacción de la UE es cada vez más estrecho.

A medida que ha escalado el lenguaje sobre el reto del coronavirus, con Angela Merkel, canciller alemana, diciendo a sus ciudadanos que es el mayor reto desde la Segunda Guerra Mundial, ha escalado también la ofensiva de Bruselas y de las capitales que defienden el uso de más instrumentos en esta crisis, especialmente Roma y París, a las que ahora se ha añadido Madrid.

La decisión del Banco Central Europeo (BCE) de activar un paquete de compras por valor de 750.000 millones de euros, con el que lanza el mensaje de estar comprometido con todos los instrumentos con los que cuenta, ha puesto a funcionar al resto de interesados: no se puede dejar pasar la oportunidad, no se puede dejar pasar el tiempo.

“No podemos decir que esta es la crisis más seria desde la guerra y después mantenernos en nuestros tradicionales puntos de vista italianos, alemanes, franceses u holandeses”, ha criticado en una entrevista Paolo Gentiloni, comisario de Economía, en una entrevista con el ‘Financial Times’. “Nuestras herramientas se diseñaron para crisis diferentes, y gradualmente y de manera consensuada debemos usarlas, pero también introducir nuevas herramientas adaptadas a una crisis completamente diferente”, ha añadido el italiano, que el pasado viernes ya comenzó la campaña pública con una entrevista en la radio pública italiana pidiendo “instrumentos innovadores”.

Paolo Gentiloni, comisario de Economía, durante una rueda de prensa. (Reuters)
Paolo Gentiloni, comisario de Economía, durante una rueda de prensa. (Reuters)

El MEDE entra en juego

Toda la agenda se mueve rápido. Hace una semana, los ministros de Finanzas pedían de manera discreta que los técnicos estudiaran el posible rol del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), el eurofondo de rescate que tiene todavía 410.000 millones de euros de capacidad de crédito. Klaus Regling, su director ejecutivo, no estaba demasiado entusiasmado con la opción. Las capitales más cautas también observaban la situación echando el freno de mano.

En solo una semana, el debate ha cambiado completamente, y tanto Bruselas como los sureños consideran, ya públicamente, que el MEDE tiene que jugar un papel en esta situación. Giuseppe Conte, primer ministro italiano, señaló directamente en la dirección del eurofondo.

Gentiloni ha explicado que se trabaja en dos posibilidades respecto al MEDE. La primera es que el mecanismo ofrezca líneas de crédito a los Estados miembros más afectados. No es una operación sencilla, porque todo el lenguaje de la asistencia financiera es tremendamente problemático para los países que sufren los estigmas de la crisis y que, además, son los que ahora mismo peor lo están pasando. Hablar de memorando de entendimiento, y por lo tanto de condicionalidad, es un terreno delicado. Pero esa posibilidad, al haber un programa del MEDE, abre la puerta al OMT del BCE, la compra de bonos sin límites.

Para evitar ese lenguaje tóxico y las dificultades de la condicionalidad, algunos analistas en Bruselas apuestan por otra vía: que todos los Estados miembros soliciten asistencia del MEDE con un memorando idéntico y una condicionalidad mínima. Eso abriría el grifo del BCE a los que más lo necesiten sin necesidad de que esos Estados miembros se sientan señalados.

La segunda opción va precisamente en esa dirección. Gentiloni ha señalado que se abriría una nueva vía de liquidez por parte del MEDE a la que todos los Estados miembros podrían acogerse para bombear inversión en sistemas sanitarios que estén pasando apuros.

Klaus Regling, director ejecutivo del MEDE, durante su última visita a Atenas. (EFE)
Klaus Regling, director ejecutivo del MEDE, durante su última visita a Atenas. (EFE)

El debate de coronabonos

El tercer escenario en el que trabajan, según ha señalado el comisario de Economía, sería la posibilidad de emitir coronabonos. Esta carta ya se puso sobre la mesa la semana pasada, pero también con cierta cautela hasta que el viernes, el mismo día en que pidió congelar las normas fiscales, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, saltó al ruedo y mencionó la opción en la radio pública alemana.

Los coronabonos son materia delicada porque se trata, en realidad, de eurobonos temporales, que podrían ser emitidos por el MEDE. Merkel aseguró en su momento que no vería los eurobonos “mientras viva”, y esta situación amenaza con emborronar todas las líneas rojas establecidas durante la crisis de 2008 y los años que siguieron.

La semana pasada, ya se planteó durante la videoconferencia de líderes europeos. Merkel señaló que era difícil de digerir para Berlín, pero según explicaron fuentes conocedoras de la discusión a El Confidencial, la canciller tampoco se mostraba tajantemente en contra. Era un rayo de esperanza.

Angela Merkel, canciller alemana, durante una rueda de prensa. (Reuters)
Angela Merkel, canciller alemana, durante una rueda de prensa. (Reuters)

Cambio de debate

La situación es crítica y el enfoque del debate ha cambiado completamente respecto a la crisis del euro, lo que está favoreciendo por ahora los intereses de los sureños. No hay “riesgo moral” porque el 'shock' no es asimétrico: todos lo sufren o lo sufrirán por igual. Y lo que hay sobre la mesa no son empleos, son vidas. Eso parece estar ablandando las posturas de los más ortodoxos.

La presión desde Italia y Francia es fuerte. Bruno Le Maire, ministro de Finanzas galo, ha señalado que está en peligro la propia existencia de la eurozona si no se toman medidas efectivas pronto.

Ahora se suma España. Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, y Nadia Calviño, vicepresidenta económica, han centrado en las últimas horas sus mensajes en pedir una respuesta coordinada europea. El ministerio controlado por Calviño ha pasado en poco más de una semana de mostrarse cauto ante los paquetes de estímulos fiscales pedidos por Francia e Italia y distanciarse de las posturas de París y Roma a alinearse con ambos países.

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, durante una comparecencia. (Moncloa)
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, durante una comparecencia. (Moncloa)

El presidente del Gobierno ha pedido un 'plan Marshall' para Europa, una idea también mencionada por Charles Michel, presidente del Consejo Europeo. Sánchez también ha pedido coronabonos: “Hemos defendido que el MEDE del que se dotó la UE después de la crisis de 2008 sirva para emitir bonos que mutualicen la deuda a nivel europeo, por ejemplo, emitiendo bonos de coronavirus, que es lo que han propuesto la gobernadora del BCE, Lagarde, y la presidenta de la Comisión, Von der Leyen, y que desde luego el Gobierno de España junto con otros muchos países pedimos y exigimos”.

El debate avanza rápido, y asuntos que hace solo unas semanas eran imposibles de tratar están ahora de lleno en la agenda. La eurozona se enfrenta a un gran reto, y los líderes tienen que decidir esta semana si validan o no la máxima de que Europa solo avanza en tiempos de crisis.

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