REUNIÓN CLAVE ANTE LOS EFECTOS ECONÓMICOS

El arsenal del Eurogrupo contra el Covid-19: entre la contención y el 'espíritu de Draghi'

Los ministros de Finanzas se reúnen hoy telemáticamente para discutir medidas económicas por el coronavirus. En juego están el derrumbe de la cadena de pagos y el colapso del sistema

Foto: Calviño habla con el presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, en Bruselas. (EFE)
Calviño habla con el presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, en Bruselas. (EFE)
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Nada es normal ya, tampoco en Bruselas. Por eso el Eurogrupo, la reunión de ministros de Finanzas de la eEurozona, al que se sumarán los ministros del resto de países de la UE, se celebrará este lunes de manera telemática. Un recordatorio continuo del principal asunto de la agenda: el Covid-19 y sus efectos económicos. La Comisión Europea ya calcula que tanto la zona euro como el conjunto de la UE, que estaba previsto que crecieran el 1,2% y el 1,4% respectivamente, probablemente caerán en recesión este año.

Mário Centeno, presidente del Eurogrupo, explicaba a última hora del sábado que estaba en contacto con los ministros, con el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión Europea para preparar la reunión, asegurando que el “sentido de urgencia y el esfuerzo de coordinación no tienen precedentes en la eurozona”.

“Esta reunión del Eurogrupo será un paso importante en nuestro camino para contener el virus. Estoy convencido de que, a medida que la situación evolucione, vendrán más pasos. Nos mantendremos unidos para superar el miedo y reiniciar nuestras economías”, añadió el portugués.

Mário Centeno, presidente del Eurogrupo. (Reuters)
Mário Centeno, presidente del Eurogrupo. (Reuters)

La actitud en el Eurogrupo varía desde los que creen que hay que esperar más antes de tomar medidas coordinadas a nivel europeo, y que prefieren limitar las medidas de estímulo, y otros países, como Italia o Francia, que apuestan por revivir el “whatever it takes” con el que Mario Draghi, antiguo presidente del BCE, salvó al euro. Roma y París piden estímulos macroeconómicos masivos, mientras España sigue por el momento alineada con Alemania o Países Bajos y apuesta por esperar, ir utilizando medidas más concretas y evitar tomar decisiones que puedan alejar los países de la senda de consolidación fiscal.

Lo que iba a ser un Eurogrupo importante ha pasado a ser un Eurogrupo crucial. Los Estados miembros no están de acuerdo en adoptar medidas fiscales conjuntas y las declaraciones de Christine Lagarde, presidenta del BCE —“no estamos aquí para cerrar diferenciales [de deuda]hicieron saltar todas las alarmas del mercado: una nueva crisis del euro es posible. La francesa parecía deshacer los pasos de Draghi. Todavía no está claro si para forzar a los ministros este lunes a pasar a la acción o si fue un absoluto fallo de cálculo.

El BCE ha intentado explicar que va a hacer todo lo necesario para evitar la fragmentación del crédito, y que va a mantener la liquidez a los bancos para que las empresas puedan seguir teniendo crédito barato a su disposición. Pero no puede ir mucho más allá. Ese es el papel de los demás que se sientan junto a Lagarde el lunes en el Eurogrupo.

Los ministros abordarán algunos asuntos que ya están sobre la mesa, como por ejemplo la propuesta de la Comisión Europea de poner en marcha un paquete de 37.000 millones de euros en inversiones haciendo uso de los fondos estructurales no ejecutados y otras ayudas del presupuesto europeo. Y después tocará discutir sobre las estrategias que todavía no se han adoptado.

Las opciones que hay sobre la mesa son las que son. Alemania parece haber mostrado el camino, al ofrecer avales sin límites para sus empresas. El resto de países podría hacer uso de los bancos públicos, como en España el ICO. Fuentes del Ministerio de Economía señalan que, en cualquier caso, Nadia Calviño, vicepresidenta económica del Gobierno, va a apostar por un mayor rol del Banco Europeo de Inversiones (BEI). No todo el mundo tiene el todopoderoso banco público alemán, y la cuestión es cómo garantizar que todos los países tienen esa capacidad.

Otros señalan en la dirección de Klaus Regling, que estará sentado también este lunes en la reunión y que dirige el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), el eurofondo de rescate, y que también podría tener un papel que jugar en este tablero.

Klaus Regling, director ejecutivo del MEDE. (Reuters)
Klaus Regling, director ejecutivo del MEDE. (Reuters)

El camino hacia delante

Esa respuesta que Alemania ha dado, para poder ser efectiva, debería extenderse a todos los países europeos independientemente de su nivel de deuda actual, y eso significa garantizar también el 'sin límites' que ha puesto sobre la mesa Berlín. Si no hay un mensaje claro por parte de todos los Estados miembros de que todos deben usar todos los instrumentos a su disposición con una respuesta fiscal contundente, las medidas no serán efectivas. El primer paso se ha dado: Olaf Scholz, ministro alemán de Finanzas, ha explicado que quiere que todos los países den la misma respuesta que Alemania, independientemente de su nivel de deuda. “Podéis contar con Alemania”, aseguró Scholz en un primer mensaje que es positivo en este sentido.

Pero ningún otro país es Alemania, y uno de los puntos clave es cómo puede garantizarse desde el nivel europeo que todos los bancos públicos, como el ICO en España, van a poder hacer lo que acaba de anunciar Berlín. Y eso parece llevar, al final, a una respuesta europea.

Olaf Scholz, ministro de Finanzas alemán. (EFE)
Olaf Scholz, ministro de Finanzas alemán. (EFE)

Hay muchas recomendaciones sobre la mesa para afrontar la situación y evitar que esas medidas fiscales acaben volviéndose en contra de la estabilidad de la eurozona. Por ejemplo, el Delors Centre propone la aplicación, sin más retrasos, del ‘backstop’ del Fondo Único de Resolución (FUR) para garantizar que haya fondos para hacer frente a una crisis bancaria sistémica, y no esperar a la ratificación de la reforma del MEDE, para evitar que los países tengan problemas a la hora de acceder a las líneas de crédito precautorio, a las que en la reforma se habían establecido una serie de condiciones que limitarían el acceso de muchos Estados miembros.

También proponen el uso del artículo 122 de los Tratados para extender préstamos sin interés a los sistemas nacionales de la Seguridad Social para hacer frente al fuerte nivel de estrés al que van a estar sometidos, utilizando los márgenes que queden sin gastar del presupuesto europeo.

Sobre el rol del MEDE, una de las propuestas que más se han repetido es que se deje claro que los Estados miembros puedan tener acceso completo al MEDE sin condicionalidad, sin un programa propiamente dicho, ya que en caso de una pérdida de acceso al mercado será, claramente, por un elemento exógeno, una pandemia, y no por políticas irresponsables. El MEDE, como instrumento, podría ser clave para esta crisis, pero los expertos señalan que solo será útil en la medida en que haya voluntad política para usarlo y se muestre a los mercados que se está dispuesto a ello.

En este escenario de posibles medidas que facilitarían una respuesta fiscal, el Banco Central Europeo también debería renovar su compromiso: estar dispuesto a usar todas las herramientas que están a su disposición, también las nunca utilizadas OMT, compras masivas de deuda pública en el mercado secundario. Sería la forma de garantizar que, con sus palabras en la última rueda de prensa, Lagarde no ponía en duda la predisposición del eurobanco a usar la OMT.

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