Bruselas corrige al alza y sitúa el crecimiento español en 2020 en el 1,6%

La Comisión Europea corrige al alza sus últimas estimaciones, sumándole una décima al crecimiento español en 2019, que se queda en el 2% y situándolo en el 1,6% en 2020

Foto: La vicepresidenta del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño
La vicepresidenta del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño

Solo un día después de que el Gobierno redujera dos décimas su previsión de crecimiento para 2020 la Comisión Europea ha confirmado las previsiones para el próximo curso, corrigiendo el tiro respecto a la última publicación: Bruselas ha subido una décima el crecimiento de este curso y del 2019, algo que no pilla por sorpresa porque en las últimas previsiones los técnicos no habían podido tener en cuenta unos mejores datos de lo esperado en el tercer trimestre.

Así, la Comisión Europea confirma un crecimiento del 2% de la economía española en 2019, frente al 1,9% que había previsto, y sube del 1,5% al 1,6% el crecimiento para el propio 2020. En sus previsiones de invierno, el Ejecutivo comunitario reconoce que “la esperada desaceleración de la economía española en la segunda mitad de 2019 fue más suave de lo anticipado debido a una pequeña recuperación del consumo privado”.

Bruselas fue más pesimista con la previsión en los dos últimos trimestres, quedándose una décima y dos décimas por debajo del crecimiento real en el tercer (0,4% del PIB) y cuarto trimestre (0,5%). “La composición del crecimiento ha sido muy volátil”, señala el Ejecutivo comunitario, que subraya que se ha debilitado la demanda interna durante el último curso respecto a 2018, mientras que “la contribución de las exportaciones netas al crecimiento se volvió positiva”.

La demanda interna robusta y “más resistente” es lo que hace que la Comisión Europea revise al alza: el crecimiento español ha demostrado estar ligeramente por encima de lo que Bruselas preveía en otoño. Por eso, el Ejecutivo comunitario señala que “ahora se espera que el crecimiento se estabilice en una tasa trimestral de aproximadamente del 0,4% en el horizonte de pronóstico” y que, “como consecuencia” se revise una décima al alza las previsiones para 2020 y también para 2021.

Ahora se espera que el crecimiento se estabilice en una tasa trimestral de aproximadamente del 0,4% en el horizonte de pronóstico

Nadia Calviño, vicepresidenta económica del Gobierno, ya señaló el pasado miércoles que con sus nuevas previsiones, el Ejecutivo español pretendía alinearse con los mensajes que iban a llegar del exterior, y, entre otras, las previsiones de la Comisión Europea. “Hemos preferido ser prudentes y hacer una previsión alineada con los organismos”, explicó Calviño en rueda de prensa.

A principios de noviembre la Comisión Europea metió tijera al crecimiento: del 2,3% que esperaba en el verano, pasó a proyectar un 1,9% para el 2019. Eso sí, los nuevos cálculos tenían en cuenta la nueva metodología del Instituto Nacional de Estadística (INE) y la fecha de corte de las estimaciones de Bruselas dejaba fuera los datos del tercer trimestre, que ya eran entonces mejores de lo que había esperado la Comisión Europea y lo que hacía prever que los datos de las previsiones de invierno iban a mejorar. Ya entonces una fuente comunitaria admitía que “puede ser” que los cálculos acabaran situando el crecimiento en el 2% en el pasado ejercicio.

Fuentes comunitarias han explicado que “el mensaje es que la desaceleración tiene un suelo” en el que se produce una “estabilización”. En todo caso, los técnicos comunitarios prevén un crecimiento del 1,5% para 2021 porque aunque la fuerte demanda interna les hace “tener una visión ligeramente positiva” el aumento del mismo tendrá un menor impacto sobre el crecimiento del próximo ejercicio por el aumento de las importaciones.

Al mismo tiempo, fuentes comunitarias han explicado que se ha mantenido el mismo escenario que en las previsiones de otoño, es decir, la asunción de una prórroga de los presupuestos. “Hemos ajustado con lo que teníamos en otoño”, han explicado las fuentes, que señalan que las medidas que se han anunciado fuera de los planes presupuestarios tienen un impacto limitado, recordando, además, que las previsiones publicadas este jueves son “provisionales” y que habrá otras, en primavera, mucho más detalladas.

Sobre el calendario presupuestario, las fuentes comunitarias han insistido en que mantienen el contacto con las autoridades españolas y que no hay una fecha fijada para que el ministerio dirigido por Calviño envíe las cuentas a Bruselas. Hace dos semanas, los comisarios económicos señalaron que Bruselas no negociará la nueva senda del déficit hasta que no tenga sobre la mesa unos presupuestos generales.

Previsiones del coronavirus

El próximo lunes se reúnen los ministros de Finanzas de la Eurozona en un Eurogrupo en el que tendrán un ojo puesto sobre la situación en China y el impacto económico que pueda tener el coronavirus. Fuentes europeas señalan que los ministros discutirán sobre el asunto con las previsiones de invierno de la Comisión Europea en la mano.

Bruselas ha hecho estas previsiones con fecha de corte al 4 de febrero, por lo que el coronavirus estaba ya en la agenda europea, aunque el análisis que se pueda hacer sobre su impacto sobre el mercado europeo.

“El brote y la propagación del coronavirus y su impacto en la salud pública, la vida humana y la actividad económica han sido motivo de creciente preocupación”, señala la Comisión Europea en sus previsiones, explicando que el virus “ha estimulado la incertidumbre” en el corto plazo sobre la economía china. Bruselas prevé que el coronavirus alcance su punto máximo de impacto “en el primer trimestre” con efectos “limitados”. Y apunta a lo obvio: la duración del bote y las medidas de contención representan un “riesgo a la baja” y cuanto más dure mayor será la probabilidad de acumular “efectos negativos”.

Aunque Bruselas admite que cualquier previsión sobre el impacto del coronavirus sobre la economía china “está sujeto a una gran incertidumbre” pero sí que asume que si alguien es golpeado especialmente por el virus, va a ser Alemania, que es el único país en cuyas previsiones el Ejecutivo comunitario menciona la enfermedad. La Comisión señala que hay un riesgo ante “el impacto prolongado” del coronavirus “en el comercio exterior y las cadenas de suministros las que la industria alemana está particularmente expuesta”.

Los riesgos a la baja se relacionan con un impacto prolongado del coronavirus en el comercio exterior y las cadenas de suministro a las que la industria alemana está particularmente expuesta. También se relacionan con el sentimiento empresarial moderado y la restricción continua de la inversión; confianza del consumidor por debajo de lo esperado; y una absorción más lenta o más débil del estímulo fiscal planificado. Por otro lado, los riesgos al alza podrían derivarse de una recuperación más vigorosa de lo esperado en el sector manufacturero que estuvo particularmente deprimido el año pasado.

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