EL NUEVO FUROR INFANTIL

Superzings, los muñecos catalanes por los que están pagando el 5.000% en la reventa

A los niños les gustan y a los padres no les importa comprar porque cuestan menos de un euro. Pero algunas son tan escasas que se venden por 60 euros de segunda mano

Foto: Tres Superzings de quinta generación. (A. P.)
Tres Superzings de quinta generación. (A. P.)
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—Buenas tardes, ¿tiene Super...?
—Superzings, sí. Deja que mire a ver si me queda alguno o saco otra caja del almacén.
—¿Se están vendiendo mucho?
Uff... Hoy ha salido la Serie 5 ha sido una locura. En general, estos muñecos son una locura.

La nueva generación de Superzings lleva unas horas a la venta y muchos establecimientos ya han agotado existencias. En la juguetería Juguetton, en Conde de Casal (Madrid), apenas quedan un par de cajas. A primera hora de la tarde hay un goteo incesante de padres que van a recoger a los niños y se llevan unos cuantos: "Yo fomento los Superzings. Por menos de un euro, los niños se quedan encantados", dice uno de ellos.

Los Superzings son unos muñecos de plástico blando, de apenas dos centímetros, que se venden en quioscos, supermercados y jugueterías. Cuestan 70 céntimos, están orientados a niños y niñas de entre 5 y 10 años y cada colección cuenta más de 80 figuras. Completarla sale por casi 60 euros, pero, y aquí está el truco, vienen en sobres opacos. Nunca sabes cuál te va a tocar y eso espolea el consumismo de los más pequeños.

Llevo Superzings de serie 5 y me siento un conductor de Prosegur... esto es la nueva farlopa

"Voy en una furgoneta con Superzings de la Serie 5 y me siento como un conductor de Prosegur. Padres esperándome en la puerta de la tienda en 3, 2, 1... Es la nueva farlopa", dice Rubén, dueño de la tienda DMD Multitienda Manzares, en Ciudad Real. "He ido esta mañana yo a buscarlos a Miguelturra, donde está mi distribuidor, porque me ha avisado de que solo le han llegado 60 cajas... e intuyo que este fin de semana voy a ser el único en toda Ciudad Real en tenerlos", afirma el pequeño empresario.

A principios de diciembre Magic Box, el fabricante de los Superzings, liquidó su cuarta serie y provocó un terremoto equiparable al de la Ley Seca: "Hemos estado un mes y medio sin los muñecos y los padres venían todos los días a preguntar si ya habían llegado. Se recorren todas las tiendas de la ciudad para conseguir uno, es de locos. Tengo esta tienda desde 2012 y nunca había visto un fenómeno de tal magnitud", dice Rubén. Y ya sabe lo que sucede después de una escasez: el acopio."Ahora mismo un padre me acaba de pedir que le guarde una caja entera para su hijo de 6 años. Son 35 euros en muñequitos para un niño tan pequeño, me parece una barbaridad. Yo tengo una niña de 8 meses y no voy a inculcarle esto", continúa.

Rubén reconoce que los Superzings son de los productos que menos margen le dejan, pero considera una muestra de estatus ser el único de Ciudad Real que los tiene y, además, le sirven como cebo para vender otros productos: "Es que si no los tuviese, la gente dejaría de entrar. Una vez dentro les puedes vender unas gominolas, tabaco o el pan", dice, dejando una oferta cultural en el aire: "Si alguien quiere comprobar en persona este fenómeno, que se acerque por mi tienda el domingo (hoy) entre las 13 y las 14 horas, que es cuando salen los padres con los niños de misa... y llegan aquí en tromba buscando los muñecos".

Una caja de Superzings de primera generación. (Magic Box)
Una caja de Superzings de primera generación. (Magic Box)

Aunque a muchos padres les confunda el nombre en inglés, los padres de los Superzings son una empresa catalana, de Barcelona, con larga trayectoria en la venta de coleccionables. Empezaron hace veinticinco años haciendo 'tazos' y cromos de fútbol, pero pronto evolucionaron a las tres dimensiones: "Y ahora somos expertos en crear colecciones de figuritas 3D de más de 80 elementos", dice Emma Garrido, directora de ventas de Magic Box. "Nosotros lo hacemos todo: hemos creado y diseñado los personajes, la historia en torno a ellos y hasta los moldes de fabricación. Se hacen en China, pero todo lo demás es nuestro", explica.

Algunas figuras de 2 centímetros se venden por más de 40 euros

La primera generación de Superzings salió a la venta hace justo dos años. Son figuritas basadas en objetos cotidianos, como una piña, un pimiento o una pieza de sushi, alineados entre buenos y malos. Detrás hay una historia, por supuesto, que mantiene enganchados a los infantes. "A los niños les encanta la historia y las rivalidades que hemos ideado. Tardamos dos o tres meses en que la gente reparase en los Superzings, pero después vimos que la curva de ventas iba creciendo rápidamente, el producto se hizo viral", dice Garrido, que ya ha vivido éxitos rotundos en la empresa: "Nosotros también fabricamos los Zomblings, que se vendieron un montón y, si recuerdas, en los 90 tuvimos los Gogo's, que fueron otra locura. Es algo que hemos vivido otras veces, solo que ahora amplificado por las redes sociales".

Pero esta vez ha sido más rentable para Magic Box porque, además de las figuritas baratas, han creado una gama de juguetes alrededor que lleva dos años agotándose de las tiendas en Navidad. Magic Box fabrica y licencia mochilas, juegos de mesa, álbumes y todo tipo de juguetes de Superzings, saltando así de la categoría del 'cash pocket', la de la compra impulsiva, a la de juguetería, más estacional pero con unos márgenes más suculentos: "Nosotros somos especialistas en coleccionables, pero hemos decidido que, ya que muchos jugueteros están haciendo coleccionables, nosotros también podemos ponernos a hacer juguetes. ¡Y las cifras nos dicen que no lo estamos haciendo nada mal!", explica la jefa de ventas.

Durante su primera Navidad, en 2018, agotaron existencias y tuvieron a cientos de padres en peregrinación por los centros comerciales de la ciudad. En la pasada, fueron la sexta juguetera por volumen de ventas y colocaron dos de sus productos, el 'Laboratorio del Profesor K' y 'Monster Roller', entre los cinco más vendidos de España. Los Superzings se venden también en Reino Unido, Polonia, Italia y Portugal, si bien desde la empresa reconocen que España es su mercado más fuerte por el momento.

Los Superzings funcionan como los cromos: se valen del 'efecto WOW', esa adicción que produce abrir un envoltorio sin saber lo que vas a encontrar, y de la escasez localizada en ciertas piezas para aumentar las ventas. El sistema funciona así: "Nuestras colecciones constan de 80 figuras 'regulares', que salen en la misma proporción. Después hay seis plateadas, que cuesta un poco más encontrarlas, dos doradas que son aún más escasas y por último tenemos el 'most wanted', el que sale en menor proporción. En la serie 1 era Enigma; en la 2, Profesor K; en la 3, Mister King; en la 4, Kid Kazoom; y en la que hemos lanzado hoy se llama Kid Fury".

Algunos de los Superzings a la venta en Wallapop. (Wallapop)
Algunos de los Superzings a la venta en Wallapop. (Wallapop)

Cualquiera de estas figuras, al ser las de menor presencia, tiene un importante mercado en la segunda mano. En Wallapop hay usuarios que venden figuras doradas, por una media de 10-15 euros, y las 'most wanted' alcanzan los 40 euros, un recargo del 5.600% con respecto a su precio original, menos de un euro. También se paga bien la serie de figuras que regaló Burger King durante el pasado verano, y cuyo tamaño es mucho mayor. "Cuando vendes cualquier colección", dice Garrido, "siempre hay un número de personas adultas que se empeñan en terminarla. No son niños, sino coleccionistas a los que les gustan las figuritas por cualquier motivo. Los que compran y venden por estos precios no son familias, sino adultos que se dedican al coleccionismo, y tienen un mercado secundario, como de cualquier otra cosa".

Por último, Garrido deja una sorpresa para sus consumidores más fieles: "Nunca lo hemos dicho en público, pero tampoco es un secreto, porque ya lo hemos hecho cuando algún padre se ha puesto en contacto con nosotros: nos sabe mal que una familia tenga que gastarse 10 o 20 euros en eBay porque le falta una figurita para acabar la colección. Si alguien está en esta situación, que nos mande una foto de su colección y nosotros le enviamos gratis la que le falta", dice Garrido.

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