El principio de un largo camino

EEUU y China firman la fase uno del acuerdo comercial y ponen fin a la guerra comercial

Estados Unidos quitará aranceles y, a cambio, china aumentará sus compras de productos agrículas, manufacturas y energia, además de endurecer sus leyes de propiedad intelectual

Foto: Trump durante la firma del acuerdo en fase uno (reuters)
Trump durante la firma del acuerdo en fase uno (reuters)

Es oficial, el acuerdo anunciado el 13 de diciembre está totalmente cerrado y será Trump y el viceprimer ministro chino Liu-He se han reunido en la Casa Blanca para celebrar su firma oficialmente. Con este acuerdo se cierra, en un principio, la guerra comercial abierta que China y EEUU emprendieron a través de declaraciones, aranceles, devaluación de divisas e incluso vetos a empresas concretas, que han amenazado a las economías y a los mercados de todo el mundo. Las bolsas, asistieron a la ceremonia desde sus máximos históricos, con el S&P 500 ganando apenas un 0,19% tras varios meses al alza y el Dow Jones cerrando con otro avance del 0,31%

Este encuentro, retransmitido en directo por la televisión pública china, está cargado de buenas palabras por parte de Donald Trump hacia su homólogo Chino y su interlocutor en la ceremonia. "Muchas gracias al presidente Xi, se que nos está viendo en este momento y Liu-He a partir de ahora ya un amigo mio, le digo que visitaré China pronto". Pero no ha dejado de criticar la "competencia injusta" durante décadas que las empresas de EEUU habrían vivido con China. Por ello ha presumido de que "la principal razón por la que presenté mi candidatura a la presidencia fue para arreglar el comercio con China y yo cumplo mis promesas".

También ha confirmado que el acuerdo incluye restricciones a China respecta la devaluación de su divisa y, con algo de inquina, ha añadido que "con todos mis respetos, China ha sido uno de los más grandes de la historia haciendo esto".

El presidente de los Estados Unidos ha confirmado en su discruso que China comprará 75.000 millones de dólares en productos manufacturados, 50.000 millones en energía, 50.000 millones en productos agrícolas y 45.000 en servicios financieros. Más de 200.000 millones incluidos en todo el acuerdo para los próximos dos años. El país asiático también aceptará endurecer sus leyes sobre propiedad intelectual para que se intente evitar que empresas chinas realicen espionaje industrial de productos estadounidenses, como Trump afirma que ocurre, por ejemplo, en el caso de Huawei.

En futuras negociaciones se planteará que EEUU baje los aranceles y ha reconocido que "estamos dispuestos a retirarlos todos en cuanto las negociaciones avancen, de momento se quedan como están". Ahora mismo están valorados en 110.000 millones de dólares y, por el momento, no se activarán los que estaban previstos para mediados de diciembre que estaban valorados en 150.000 millones. Con esto, desmiente las informaciones que apuntaban a reducciones de las tasas que ya existían, y confirma el comunicado ayer afirmando que "no hay acuerdo oral ni escrito sobre este asunto por lo que cualquier rumor en ese sentido es falso".

A pesar de que la firma supone enterrar el hacha de guerra, aun queda un largo camino de negociaciones entre ambas que dan por hecho que, aunque es un punto de inflexión, solo es el comienzo de una nueva etapa.

Uno de los últimos gestos que han derivado de este nuevo consenso ha sido la decisión de EEUU de retirar a China de la lista de ‘manipuladores de divisas”, lo que se explicó por parte del secretario del Tesoro, Steven Mnuchin diciendo que “China ha hecho compromisos para abstenerse de la devaluación competitiva, al tiempo que promueve la transparencia y la rendición de cuentas”.

La historia de China y EEUU hasta llegar aquí ha sido de todo menos tranquila. Con giros de guión constantes, decisiones inesperadas, venganzas, traiciones y reconciliaciones que, según todos los analistas, solo precedían una escalada de tensión. EEUU demandó a China ante el FMI el 8 de agosto tras una devaluación masiva del yuan hasta niveles de 2008 y fue entonces cuando la incluyó en esa lista que el martes abandonó.

Uno de estos momentos fue la ruptura de la tregua comercial por parte de EEUU para imponer nuevos aranceles a productos chinos que se activarían en diciembre y, tras la respuesta china, Trump pidió públicamente a las empresas norteamericanas que abandonasen el país asiático. Ahora la situación parece bien distinta con la firma de este acuerdo en fase uno. Y, "de inmediato" se comenzará con las negociaciones de la fase 2.

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