PRIMERAS SEÑALES

Por qué 2020 puede ser un año único para comprar un coche eléctrico... o un diésel

El sector comercial del automóvil piensa que habrá grandes oportunidades para la adquisición de vehículos de bajas emisiones de CO2, dada la normativa europea que entra en vigor el 1 de enero

Foto: Un vehículo eléctrico carga su batería en una electrinera. (Archivo)
Un vehículo eléctrico carga su batería en una electrinera. (Archivo)
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"Vamos a vivir un ejercicio único, con promociones de vehículos eléctricos y de diésel nunca vistas", en estos términos se expresaba recientemente el presidente de Faconauto, Gerardo Pérez, en una conversación con El Confidencial.

Es el vaticinio del representante de los concesionarios en España, que cree que solo así se podrá cumplir con la nueva normativa europea Corporate Average Fuel Emissions (CAFE), que entra en vigor en 2020, dentro de tan solo tres días.

¿Cuál es la novedad? Bruselas va a obligar a todos los fabricantes europeos a cumplir con una media de emisiones anual para el total de sus ventas dentro del territorio comunitario. Sin embargo, se trata de una limitación exigente. Las marcas deberán poner en circulación vehículos que no superen los 95 gramos de CO2 de media en el global de sus ventas.

Si se exceden de esa cantidad, deberán pagar 95 euros por cada gramo de más y por el total de ventas. Es decir, el sector se enfrenta a sanciones multimillonarias. Inasumibles a ojos del sector, con lo que deberán implementar cambios a marchas forzadas, creen algunos de los afectados.

Para poner en dimensión esta cifra, cabe destacar que España va a cerrar este 2019 con una media de emisiones de CO2 por kilómetro de 122 gramos. Esto significa que los fabricantes tienen que cambiar radicalmente sus ventas. Ahora mismo, España está casi un 30% por encima de lo que debiera. La situación no está pasando desapercibida para las grandes agencias de calificación. Moody´s ya ha advertido las dificultades que supondrá la nueva normativa para la industria del automóvil europea.

Por ello, los comerciales consultados sostienen que la única forma de reducir drásticamente las emisiones de CO2 reportadas es vendiendo vehículos cero emisiones, que tiren con fuerza de esa media hacia abajo.

Los que más contribuyen a cumplir con las nuevas exigencias son los eléctricos. Sin embargo, aún generan muchas reticencias entre los usuarios. Su precio es aún sustancialmente más elevado que el de sus homólogos en diésel o gasolina. Además, la autonomía es reducida, lo que supone un hándicap, y la estructura de recarga está aún en una fase muy incipiente.

Con este panorama, no es de extrañar que la patronal de los fabricantes, Anfac, haya pedido a las autoridades de manera reiterada un plan para estimular la demanda. Esto ya está en los planes del Ministerio para la Transición Ecológica, quien tiene pensado aumentar las subvenciones para la compra de eléctricos, a través del Plan Moves, desde los 45 millones actuales hasta los 200 millones.

En cualquier caso, los concesionarios creen que los fabricantes pueden tener la tentación de automatricular vehículos eléctricos para cumplir. Esto, si se lleva a cabo, acabará provocando una devaluación de precios y por consiguiente un coste para el usuario más barato. Una idea, que desde Faconauto rechazon con fuerza, ya que sería trasladarles un riesgo que no les corresponde.

Las marcas ya son conscientes de la situación y ya han transmitido el panorama a su red de comerciales, que ya están fuertemente incentivados a vender estos vehículos, tal y como explica un director comercial de una gran marca. No solo los eléctricos, sino también los diésel, dado que en términos comparativos con los gasolina producen muchas menos emisiones de CO2, que es lo que mide Bruselas sin tener en cuenta otras emisiones perjudiciales de la motorización a gasóleo.

Un panorama radicalmente opuesto al actual, donde la venta de vehículos gasolina ha crecido con fuerza. No solo eso, sino que la tendencia de vender cada vez más coches de gran tamaño (SUV) y por consiguiente más contaminantes. Hasta el punto de que España está poniendo en circulación este 2019 los vehículos de más emisiones en seis años, pese a las mejoras tecnológicas y de eficiencia de este periodo.

La situación tiene otra arista: en este mes de diciembre las redes comerciales de automóviles están haciendo fuertes descuentos en sus vehículos de gasolina, que quieren vender antes de final de este año para que no computen desde que entre en vigor la nueva normativa CAFE.

Cataluña sube la presión

Por si todo esto fuera poco, la presión contra los vehículos de altas emisiones de CO2 será aún mayor en Cataluña. El Parlament aprobó el pasado 19 de diciembre una ley de Cambio Climático, sólo rechazada por PP y Ciudadanos, que introducirá desde el 1 de enero un nuevo gravamen para aquellos automóviles que rebasen el listón de los 95 gramos de CO2 por kilómetro. Precisamente la misma cantidad que afecta a los fabricantes la normativa CAFE. 

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