entrevista a LAURENT TREILHES (SOLUNION)

"Si EEUU pone aranceles al automóvil, España puede perder 200 millones de euros"

El director general de Solunion en España analiza las perspectivas económicas del futuro y las opciones de las empresas para salir adelante

Foto: Laurent Treilhes, director general de Solunion en España.
Laurent Treilhes, director general de Solunion en España.

España se debate ante lo que pasará el año que viene en la economía global pero también local. ¿Nos acercamos a una crisis? ¿Se quedará en recesión? Lo que nadie discute es que, como poco, el crecimiento de nuestra economía no va a ser tan rápido. ¿Qué podemos esperar, entonces, de 2020? Hemos charlado con Laurent Treilhes, director general de Solunion en España, compañía experta en seguros de crédito y caución. Se muestra moderadamente optimista dentro del clima de parón del crecimiento.

PREGUNTA. En líneas generales, ¿cómo ve la situación económica en España ahora mismo?

RESPUESTA. España, igual que la economía mundial, va a crecer a un ritmo menor que el de los últimos años. Nuestro país, que se había dejado mucho en la crisis de 2008, se puso a la cabeza del crecimiento de la Unión Europea, con unas tasas medias del 2,8% entre 2014 y 2018. Además, en este periodo, las exportaciones aumentaron un 4,2% anual de media. Es un caso similar al de otros mercados que fueron fuertemente afectados por la crisis, como Portugal y Grecia, y que también han experimentado una recuperación más fuerte que la media europea. Las previsiones de nuestros accionistas para España apuntan a un crecimiento del 2% este año, que pierde aún más tracción (por debajo del 2%) en 2020.

"Las previsiones que manejamos sitúan el crecimiento mundial cerca del 2,5% para este año y el del comercio, en el 1,5%"

P. ¿Es posible que suframos una crisis o, al menos, una desaceleración? ¿Debemos temer algo como lo que pasó en 2008?

R. Nuestro principal escenario es el de crecimiento moderado, con una desaceleración suave, pero en principio no una crisis como la de 2008. Los responsables de las políticas monetarias, especialmente los bancos centrales, con una tendencia a las políticas expansivas, están conteniendo el impacto. Las previsiones que manejamos sitúan el crecimiento mundial cerca del 2,5% para este año y el del comercio en el 1,5%, su ritmo más lento en 10 años. En 2020, la economía seguiría perdiendo fuerza, pero no la suficiente como para llegar a una recesión global.

P. ¿Qué fortalezas tendría España para sobreponerse a algo así?

R. La corrección del crecimiento y del comercio mundiales viene motivada por dos causas principales: el proteccionismo y la incertidumbre. Respecto a la primera, deberemos vigilar los próximos pasos de Estados Unidos. Por ejemplo, las probabilidades de que se apliquen aranceles al sector automovilístico europeo son elevadas. Si se impone un arancel inicial del 10% que aumente hasta el 25%, las exportaciones de España podrían verse afectadas y perder hasta 200 millones de euros, aunque el efecto en el crecimiento económico no sería relevante.

"Las cifras apuntan a un incremento de las insolvencias del 8% en el mundo, que anuncia esa rectificación del crecimiento del PIB"

La incertidumbre, a pesar de que la actual situación política podría suponer un lastre para nuestra economía, no es nueva para nosotros, y los episodios que llevamos vividos desde hace algunos años no parecen haber tenido un impacto relevante en el crecimiento. Además, deberemos seguir confiando en el buen hacer de bancos centrales y demás responsables de políticas, que han ayudado a mantener el crecimiento a pesar de su rectificación; y animando a nuestras empresas a diversificar riesgos, saliendo al exterior, siempre con un importante foco en la gestión del riesgo, que les permita establecer el plan de ventas enfocado en la rentabilidad y la sostenibilidad.

P. La morosidad empresarial ya está volviendo a crecer en España. ¿Puede ser un indicio de empeoramiento de la economía o, al menos, de incertidumbre ante lo que pueda pasar?

R. Las cifras que manejamos a partir de las previsiones de Euler Hermes, uno de nuestros accionistas, apuntan a un incremento de las insolvencias del 8% en el mundo, una subida significativa que, efectivamente, anuncia esa rectificación del crecimiento del PIB y del comercio mundial.

P. ¿Es la morosidad un problema para las empresas españolas? ¿O se trata de problemas puntuales y anecdóticos?

R. Por supuesto, la morosidad es un problema para nuestro tejido empresarial. Año tras año, España es uno de los países con los periodos medios de cobro más elevados de la Unión Europea. Esto supone que una empresa tarda algo más de dos meses en cobrar sus facturas y, por tanto, puede tener dificultades para afrontar sus propios pagos. Las empresas deberán contar con una política de riesgos bien estructurada que les permita mantener la normalidad, seguir prospectando nuevos mercados y clientes y cuidar su salud financiera.

"La Ley de Morosidad no está funcionando, por desconocimiento y por reticencias ante las relaciones comerciales"

P. Desde su implantación, en 2007, nuestro país nunca ha cumplido con la Ley de Morosidad. ¿Llegará el año en que se cumpla con ella?

R. La ley no parece estar funcionando. Por un lado, hay cierto desconocimiento, especialmente entre las pymes, de la legislación. Por otro, los proveedores que la conocen encuentran reticencias en su aplicación por miedo a perjudicar sus relaciones comerciales. Solo suelen reclamar intereses y gastos a aquellos clientes que son menos relevantes para su actividad comercial. Además de esto, también es cierto que hay un componente cultural importante en este fenómeno. Los países mediterráneos como Grecia o Italia, y también España, presentan unos comportamientos de pago un poco más relajados que otros vecinos europeos. En 2018, las empresas españolas tardaron de media 78 días en recibir sus cobros (excluyendo al sector público), 13 días más que la media mundial.

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