Entrevista con PAUL COLLIER

"Mucha gente de las grandes ciudades cree que los de provincias no saben hacer nada"

Bill Gates se ha declarado fan de este catedrático de Economía de Oxford que aborda los problemas del sistema económico en su nuevo libro, 'El futuro del capitalismo'

Foto: Paul Collier. (Foto: Fundación Rafael del Pino)
Paul Collier. (Foto: Fundación Rafael del Pino)

“El capitalismo ha descarrilado”, con esta frase tan sencilla define la situación actual del sistema económico Paul Collier, catedrático de Economía y Políticas públicas de la Universidad de Oxford.

Defensor de lo que define como “un capitalismo ético", rechaza los planteamientos ultraliberales contrarios a la intervención pública en la economía y aboga por medidas fiscales que frenen las diferencias económicas entre las metrópolis y el resto de territorio.

Su último libro, ‘El futuro del capitalismo’ (Debate), se ha convertido en imprescindible en bibliotecas como la de Bill Gates, que se ha definido como “un gran admirador de Paul Collier”. El fundador de Microsoft ha incluido esta obra entre los cinco libros que recomienda para este año. Por su parte, el Premio Nobel de Economía George Akerlof ha tildado el escrito del -también- exdirector del grupo de Investigación y Desarrollo del Banco Mundial de “la obra más revolucionaria de las ciencias sociales desde Keynes”.

En un contexto internacional marcado por los cambios en las relaciones comerciales entre China y Estados Unidos, la despoblación rural, el auge de la ultraderecha y los miles de refugiados que se encuentran buscando una vida mejor, El Confidencial conversó con Collier justo antes de su conferencia en la Fundación Rafael del Pino para conocer sus diagnósticos y soluciones para afrontar el futuro de nuestro sistema económico.

PREGUNTA. En España un cuarto de la población (12 millones) está en riesgo de pobreza o exclusión social, un 1% de los españoles acumula el 20% de la riqueza y la mayor parte de los recortes en prestaciones públicas realizados durante la crisis no se han recuperado. ¿Ha fracasado el capitalismo?

RESPUESTA. El capitalismo es el único sistema que ha demostrado ser capaz de generar prosperidad económica para las masas. Pero ha descarrilado. Lo que ha ocurrido recientemente no es inherente al capitalismo, sino un mal funcionamiento dañino que debe corregirse.

P. ¿Por qué ha descarrilado el capitalismo?

R. Existen varios factores que nos han traído hasta aquí y que mi generación ha vivido. Uno de los más importante es la globalización. Mercados que antes eran nacionales ahora son internacionales, una situación en la que solo ganan las grandes metrópolis, que acaban convirtiéndose en el centro de la vida de las personas y también en el lugar donde se desarrollan los mercados. Esto produce una brecha geográfica entre la metrópolis y las arruinadas ciudades de provincias. Un claro ejemplo es la localidad donde nací, Sheffield, que se convirtió en el emblema de la ciudad arruinada; de hecho, este colapso se inmortalizó en la película ‘Full Monty’.

Esta misma brecha ha sucedido con la educación, ya que la gente de las metrópolis suele estar más formada porque ha tenido más posibilidades de acceder a una enseñanza superior. Y por desgracia, a veces la gente metropolitana considera que los de provincias no saben hacer nada. Ya no hay empatía.

Uno de los grandes problemas es que los gobiernos de Europa han perdido la confianza de los ciudadanos

Revertir esta brecha entre los núcleos urbanos y los más pequeños que están arruinados costará dinero, que puede recaudarse mediante un impuesto a las grandes rentas que se han formado en las metrópolis por el hecho de que allí se ha concentrado la actividad económica.

Además, durante años no se ha hecho nada para arreglar el descarrilamiento porque los políticos que han ido conduciendo este tren se han guiado por su ideología, no por el pragmatismo.

P. En la época más dura de la crisis los políticos y empresarios culpabilizaron a los españoles de la debacle económica por “vivir por encima de nuestras posibilidades”. ¿Es esto justo?, ¿somos realmente los culpables?

R. Creo que hay desastres que provienen de decisiones políticas. Entrar en la Unión Europea, por ejemplo, ha producido el mismo efecto negativo en Italia y en España, que se puede ver en la fuerte tasa de desempleo. Y el euro, que tenía buenas intenciones políticas, al final ha creado una redistribución muy poderosa en favor de paises como Alemania y Países Bajos.

En este sentido, uno de los grandes problemas es que los gobiernos de Europa han perdido la confianza de los ciudadanos y este es un ingrediente indispensable, ya que los gobiernos necesitan conseguir que los ciudadanos hagan sacrificios con el objetivo de conseguir un mejor futuro común. Y para que estén dispuestos y no tengan problemas en pagar más impuestos, los gobiernos tienen que parecer de confianza.

P. Este jueves ha abordado en una conferencia la necesidad de un nuevo contrato social entre la Unión Europea y sus ciudadanos. ¿Cuál es su propuesta?

R. Para el futuro económico de Europa se debe continuar con el capitalismo como clave para prosperar, pero este debe cambiar ciertos aspectos dentro del contexto de la Unión. Primero, Europa necesita solucionar las brechas económicas y educacionales entre las zonas con más y con menos dinero. Y segundo, las tres grandes asignaturas pendientes de las políticas de la UE son el libre movimiento de personas, el euro y la identidad europea.

P. Según el Eurobarómetro, uno de los grandes beneficios que perciben los ciudadanos sobre la Unión es la libre circulación de personas. ¿Por qué considera este un desafío?

R. Si buscamos ejemplos sobre este caso, uno de los mayores desplazamientos de Europa ha sido el de los médicos rumanos. Muchos doctores se han marchado porque pueden ganar mucho más dinero en Francia o en Alemania. Podemos celebrar esto como una expresión de la individualidad y también podemos decir que es económicamente más eficiente, porque los doctores estarán mejor pagados en París que en Rumanía. Pero esos médicos no están siendo justos con Rumanía. Si eres el padre de un niño enfermo en Rumanía buscando un doctor, no sentirás que ese libre movimiento sea tan maravilloso.

(Foto: Fundación Rafael del Pino)
(Foto: Fundación Rafael del Pino)

Creo que la idea del espacio de libre movimiento en Europa se ha hecho sin considerar las consecuencias para personas como estos padres. Algunos dirán que es bueno, pero tiene consecuencias poderosas de redistribución que no estamos considerando y no se hace nada al respecto. No hay una solución para todas esas ciudades pequeñas de Europa, no solo es un problema de Rumanía.

Europa tiene que trabajar para atraer productividad a las ciudades en las que ha nacido la gente para que no tengan que mudarse. Debe existir una fórmula humana de globalización, donde los trabajos productivos se muevan a donde la gente pertenece, no al revés.

P. La Comisión Europea considera que el euro "ofrece muchas ventajas". ¿Por qué cree que hay que repensarlo?

R. El euro ha creado mucha riqueza para los alemanes, pero ellos no parecen haberse dado cuenta de que tienen una potente transferencia de la UE, de la que son los más beneficiados.

P. En esta época donde los nacionalismos están presentes en casi todos los paises desarrollados. ¿Cómo cree que deberíamos enfocar esa identidad europea de la que habla?

R. Incentivar la identidad de la Unión Europea sería genial. Que se promocione como un complemento para la identidad nacional. Y que la gente se sintiera, como yo por ejemplo, tanto europeo como británico.

Europa necesita solucionar las brechas económicas y educacionales entre las metrópolis y las ciudades provinciales

Dentro de las sociedades, la identidad es muy valiosa. Si compartimos una idea nacional en la que las personas exitosas reconozcan que tienen obligaciones hacia los otros ciudadanos y les decimos a los ricos, “no tenéis que pensar en vosotros como británicos o españoles, solo pensad en vosotros como europeos”, entonces psicológicamente sentirán una obligación con la sociedad.

P. Usted plantea que el capitalismo, aunque reformando, es el mejor modelo que podemos tener como sistema económico. El comunismo peculiar de China ha conseguido sacar de la pobreza a decenas de miles de personas. ¿Cree que esta fórmula podría ser mejor que la que tenemos en Europa?

R. China ha simplificado la idea de la búsqueda del bien común y el Gobierno ha aumentado la inflación hasta casi el 50%. Para ello muchas generaciones han sacrificado masivamente su bienestar por, básicamente, construir una China más fuerte. Esto es lo que está pasando en China. Este modelo no se ha aplicado en ningún otro lugar ni yo querría que pasase.

Por nuestra parte, en Europa hemos construido una sociedad con obligaciones recíprocas y mejoras de la vida. Las políticas europeas están muy enfocadas a experimentos concretos, algo que no ha ocurrido en China. China ha probado muchas cosas diferentes al mismo tiempo para ver qué funciona.

P. Las estadísticas apuntan a que China superará económicamente a EEUU dentro de varios años. ¿Cómo deberían actuar los norteamericanos?

R. Antes de nada debemos reconocer que es un reto muy difícil de afrontar. China seguramente se convertirá en la economía más grande. Eso sí, su sistema ha sido muy bueno para salir de la pobreza, pero no es muy adecuado para la innovación, así que América y Europa probablemente tengan más ventajas para aumentar los niveles de ingresos.

Europa y Estados Unidos necesitan tener visiones comunes y de cooperación para hacer frente a China

La mayor parte del mundo se enfrentará al asunto de “qué hacemos para competir y, por extensión, para cooperar”. Creo que debemos aceptar que el interés de China es China. Y nosotros necesitamos desesperadamente construir un mundo cooperativo, que significa, básicamente, que América y Europa tienen que trabajar juntos con términos que no dicte China. Así, Europa y América necesitan tener visiones comunes y de cooperación, porque juntos podemos hacer frente a China.

P. Más de 70 millones de personas han abandonado sus hogares por las guerras, la pobreza y la violencia. Uno de los apartados de su libro aborda la necesidad de atender a los refugiados. ¿Cómo debemos afrontar ese reto?

R. Esta parte se basa en un libro anterior que escribí con Alexander Betts. Tenemos el deber de rescatar a los refugiados. Hay millones de personas que han huido de sus hogares por el miedo o el hambre. Un tercio de ellos se convirtieron en refugiados.

Las sociedades tienen obligaciones con sus vecinos, que son recíprocas de forma natural. Frente a una catástrofe tan dramática como es el éxodo de refugiados, también hay un deber de rescate global. El país más rico debería ser capaz de colaborar, ya sea por una cuestión de corazón (solidaria) o de cabeza. Este última razón es la más sencilla de comprender. La sociedad vecina se encuentra mejor situada y puede dar refugio. Está cerca, resulta fácil llegar a ella, además, probablemente, sea parecida como para tener un entorno familiar similar.

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