Por el acelerón histórico de la demanda

Incredulidad de los analistas con la subida del PIB que da el INE: "Los datos son raros"

La contribución de la demanda interna habría tenido la mayor aceleración de la historia en el tercer trimestre a pesar de que el resto de estadísticas apuntaban a un mantenimiento del crecimiento

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En el segundo trimestre del año, la aportación al crecimiento de la demanda nacional se frenó hasta el 0,1% trimestral. Eso significa que el consumo y la inversión domésticos se congelaron entre abril y junio, el peor resultado de la demanda interna de toda la recuperación. Este dato sorprendió a los expertos y disparó el pesimismo sobre la situación de la economía española, que se encaminaba hacia el estancamiento solo compensado por la resistencia de las exportaciones.

Sin embargo, justo antes de comenzar la campaña electoral, los nuevos datos del INE cambian el dibujo por completo. La contabilidad nacional del tercer trimestre del año muestra una gran aceleración de la demanda interna. La mayor de la serie histórica del INE, ya que pasó de aportar 0,1 puntos al crecimiento a 1,1 puntos. Tal subida provocó un leve repunte de la actividad económica, que se aceleró durante los meses de verano (todos los datos corregidos de estacionalidad, calendario y precios).

En definitiva, datos que reflejan un gran dinamismo del consumo de los hogares y de la inversión de las empresas, lo que sería consecuencia de un repunte de la confianza. Y todo ello, en unos meses en los que la creación de empleo se paró e incluso han disminuido el número de horas trabajadas. Por el contrario, la demanda externa habría sufrido una fuerte caída, hasta el punto de restar 0,7 puntos al PIB trimestral. Se trata de la mayor pérdida de actividad por la demanda externa desde el año 2006, cuando España empezaba su pico de las importaciones, una situación muy diferente a la que se vive actualmente. Datos que chocan con las cifras de comercio exterior del Ministerio de Industria y con la desaceleración suave de la economía.

Todos estos datos han sorprendido a los analistas, porque no siguen la línea del relato previo que arrojaban las cifras de contabilidad hasta el segundo trimestre del año. Este giro de la demanda interna y la externa no se lo esperaban los expertos. “Estos datos son anómalos”, señala Francisco Vidal, economista jefe de Intermoney, “el parón del consumo en el segundo trimestre me sorprendió mucho y también me cuesta ver el 1,1% de crecimiento actual”.

María Jesús Fernández, economista sénior de Funcas, explica que estos datos han supuesto una “sorpresa” porque no siguen una línea coherente con la serie anterior ni con el resto de estadísticas oficiales. “Da la sensación de que se habían pasado en la revisión a la baja del segundo trimestre y ahora han corregido en el tercero”, señala. “El dato del consumo es raro”, explica el economista José Carlos Díez, “sobre todo si se compara con las ventas minoristas, que son el 25% del consumo total, y dan un crecimiento débil”.

De lo que no hay duda es de que los datos muestran ahora una actividad interna mucho más dinámica que la que reflejaban hasta septiembre. Los hogares habrían elevado repentinamente su consumo y las empresas su inversión, y solo la caída de las exportaciones estaría empañando el horizonte económico. De pronto, todas las incertidumbres económicas internas se habrían despejado.

¿Por qué tanta sorpresa?

El problema de los datos de la contabilidad nacional no responde tanto al ritmo total de crecimiento de la economía española como a su composición. El parón de la demanda interna y la posterior recuperación en el tercer trimestre chocan con otros indicadores, entre ellos, los publicados por el INE. Las ventas minoristas avanzaron a buen ritmo durante el segundo trimestre del año, como muestra el índice de comercio minorista (ICM), a una tasa muy similar a la del tercer trimestre.

En el segundo trimestre del año, las ventas minoristas crecieron un 0,75%, y en el tercero, un 0,81%. Esto muestra una evolución más homogénea del consumo de los hogares sin los saltos que muestran los datos del PIB.

Los datos cuadran menos si se comparan con las ventas de automóviles. Los datos de matriculación de turismos de Anfac muestran que en el segundo trimestre aumentaron las ventas un 2,7% y en el tercero cayeron un 0,5% (con datos también desestacionalizados).

Las ventas de las grandes empresas que recoge la Agencia Tributaria con la ejecución del IVA también mostraron una ralentización del consumo en el tercer trimestre. El último dato disponible, correspondiente al mes de agosto, muestra un parón de las ventas hasta el 0,8% interanual, el peor dato desde el final de la crisis. Y la desaceleración del IVA también recoge una ralentización del consumo.

En los años de la recuperación, los picos de consumo eran por la demanda embalsada de la crisis, pero eso ya no existe

¿Cómo se explica entonces el dato tan positivo de la demanda interna en contabilidad nacional? Para los analistas, es un gran misterio. “En los años de la recuperación, cuando se producían picos de consumo es porque existía demanda embalsada de la crisis, pero ahora eso ya no existe”, señala Vidal, “lo lógico es que el INE corrija estos datos cuando revise el PIB para aplanar esta volatilidad”. De esta forma, ni el segundo trimestre habría sido tan negativo ni el tercero tan positivo, una situación coherente con la desaceleración progresiva de la economía y del empleo.

El parón del consumo y la inversión en el segundo trimestre tampoco encaja con el fuerte crecimiento de la masa salarial, que crecía a ritmos superiores al 5%, ni del empleo, que avanzaba por encima del 2%. Con esa situación financiera de los hogares y sin un 'shock' en la confianza de los hogares, era complicado prever el parón del consumo. Por el contrario, en el tercer trimestre se frenó el empleo, hasta tal punto que el número de horas trabajadas en el tercer trimestre del año se redujo un 0,1%, lo que contrasta con este fuerte repunte del consumo.

[La confianza de los hogares se hunde y ya es inferior a la de la eurozona]

El INE revisa con un retraso de dos meses el indicador adelantado de contabilidad nacional (lo hará el próximo 30 de diciembre). Además, cada mes de septiembre vuelve a revisar la serie de los últimos trimestres para ajustar su estimación con los últimos datos disponibles. Será entonces cuando se conocerá qué ha pasado exactamente con la economía española en estos meses. Mientras tanto, el panorama que deja el PIB es que la demanda interna se ha revitalizado y despeja los nubarrones de crisis a falta de una semana para las elecciones.

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