Brecha en el empleo cualificado: estas son las carreras con mayor inserción laboral
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Un abismo entre Medicina e Historia del Arte

Brecha en el empleo cualificado: estas son las carreras con mayor inserción laboral

Las estadísticas muestran que existe un serio desajuste entre la oferta formativa de las universidades españolas y las posibilidades de inserción laboral de los jóvenes

Foto: Brecha en el empleo. (iStock)
Brecha en el empleo. (iStock)

Conseguir un título universitario no basta para tener la vida resuelta en España. De acuerdo al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, hasta un 27,7% de los titulados no encuentra trabajo cuatro años después de graduarse, mientras que un 37% desempeña labores de baja cualificación. Pero las tasas de ocupación no son las mismas en todas las especialidades, pues las posibilidades de inserción laboral de los universitarios pueden llegar a triplicarse según la titulación elegida.

De las 99 disciplinas analizadas por Educación el pasado mes de julio —que agrupan la totalidad de titulaciones que componen la oferta universitaria— y clasificadas en función de un índice elaborado por la Fundación BBVA, las relacionadas con ciencias de la salud y las ingenierías copan las 20 primeras posiciones. A excepción de Ciencias del mar, que está por debajo de la media de inserción laboral, las últimas posiciones de la clasificación corresponden a las ramas de ciencias sociales y humanidades.

Medicina es el estudio con mejor inserción laboral bajo este criterio, que no sólo mide la tasas de ocupación, sino que además tiene en cuenta si los puestos de trabajo conseguidos se ajustan a la formación recibida y pondera los salarios que obtienen los profesionales. De esta forma, una tasa de afiliación del 92,1%, un 99,7% de ajuste a la formación y los 34.290 euros de cotización base que reciben los egresados después de cuatro años se traducen en 1,47 puntos, más de dos décimas por encima de Optometría y Farmacia, que completan el podio.

La otra cara de la moneda es Turismo (0,57), que obtiene la puntuación más baja merced a un 65,5% de afiliación y apenas un 14% de correlación entre trabajo y enseñanza. En el vagón de cola también se sitúan Gestión y administración pública (0,59), Criminología (0,65) y Comunicación (0,65). Estas dos últimas especialidades obtienen un índice similar a Historia del Arte (0,65) y Bellas Artes (0,66), que tienen los salarios más bajos junto a Podología y Fisioterapia, profesiones con un gran porcentaje de autónomos.

Las tasas de afiliación a la seguridad social varían entre el 92,1% de Medicina y el 51% de Bellas Artes, mientras que el desempeño de ocupaciones propias de universitarios oscila del 99,7% de Medicina al 14% de Turismo. También se abre una brecha entre las bases de cotización de los médicos —que superan los 34.000 euros de promedio— y los 16.000 en los titulados en Conservación y Restauración de Patrimonio. Por ramas de enseñanza, los datos indican que los titulados de ciencias de la salud y las ingenierías tienen mucha mayor demanda y son claramente menores las oportunidades para los de humanidades y ciencias sociales, ya que sólo el 14% y el 20% de los egresados, respectivamente, consigue un índice de inserción laboral por encima de la media.

Las tasas de afiliación a la seguridad social varían entre el 92,1% de Medicina y el 51% de Bellas Artes

El 78% de los egresados en alguna titulación asociada a ingeniería y arquitectura presentan una inserción laboral superior a la media. Sin embargo, este porcentaje se invierte en el caso de las ciencias sociales y las humanidades, materias en las que el 80% y el 86% de sus egresados, respectivamente, tienen una inserción laboral inferior a la media. Las diferencias que existen entre tasas de empleo por titulaciones se agravan cuando se examina también la adecuación entre empleo y formación y las remuneraciones percibidas.

En conjunto, se observa que las posibilidades de inserción laboral de las distintas titulaciones no tienen relación alguna con el volumen de egresados. Ello apunta a un serio desajuste entre oferta formativa y empleabilidad que, sin embargo, no es uniforme. Los campos con mejores resultados de inserción atraen un volumen de estudiantes más que proporcional, pero conforme el indicador de inserción baja esta relación positiva se va diluyendo.

El reto de las materias STEM

Al desglosar los datos por género, se evidencia que la presencia en los distintos campos de estudio de mujeres y hombres es desigual. El 60% de los egresados universitarios son mujeres, con una participación proporcionalmente mayor en los campos relacionados con la salud, la educación, las lenguas y las materias sociales. Por el contrario, resultan minoritarias en casi todas las ingenierías.

Precisamente, los campos de estudio con mejores resultados de inserción laboral están vinculados a cambios profundos que se ajustan a las necesidades de la sociedad, como por ejemplo los procesos de digitalización y automatización de actividades, que aumentan la demanda de trabajadores cualificados, especialmente los formados en las materias STEM, acrónimo en inglés de 'Science, Technology, Engineering and Mathematics'. También influyen el proceso de envejecimiento de la población, que incrementa las necesidades de empleos relacionados con la salud; la extensión de la educación hacia edades tempranas y hacia la formación permanente, que implica demanda de formadores; y el incremento de los servicios relacionados con la atención personal, que resultan difícilmente automatizables.

Foto: En España hay 2,5 millones de mujeres que no han tenido más hijos por la precariedad

El papel de las científicas españolas ha dado un paso atrás en la última década, atendiendo a la reducción de mujeres que cursan carreras técnicas. Así pues, se forma una paradoja difícil de resolver a corto plazo: hay más mujeres universitarias, pero se enfrentan una tasa de paro superior a los hombres, a la vez que sufren más precariedad laboral.

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