"NUNCA HA HABIDO RIESGO DE DEFLACIÓN"

Seis 'ex' del BCE arremeten contra Draghi y avisan de la pérdida de independencia

A los ex banqueros no solo les preocupa la "excesiva política expansiva" que ha estado llevando a cabo la actual cúpula, liderada por Draghi, así como sus intenciones de cambiar el objetivo de inflación

Foto: La sede del Banco Central Europeo en Fráncfort. (Reuters)
La sede del Banco Central Europeo en Fráncfort. (Reuters)

Seis ex miembros de la cúpula del Banco Central Europeo (BCE) han enviado el viernes una carta a varios medios anglosajones en la que critican lo que consideran ser una "política extremadamente acomodaticia" así como las intenciones del ente presidido por Mario Draghi de intentar cambiar el objetivo de inflación que marca el camino de la política monetaria. Según defienden, "nunca ha habido riesgo de deflación", por lo que las intenciones del banco central de cambiar lo que se considera como estabilidad de los precios, así como la propia política monetaria, están "basadas en un diagnóstico erróneo". En este contexto, los autores avisan de la amenaza que estas políticas podrían suponer para la independencia de la entidad. En la carta, los ex banqueros no mencionan en ningún momento el nombre del italiano —famoso por su discurso de "haré todo lo necesario" en plena crisis del euro— pero sí se refieren a las políticas que este ha estado llevando a cabo durante su mandato.

La carta ha sido enviada a varios medios anglosajones y viene firmada por Herve Hannoun, ex gobernador del Banco de Francia, Otmar Issing, ex miembro del consejo del BCE, Klaus Liebscher, ex gobernador del banco central de Austria, Helmut Schleisinger ex presidente del Bundesbank alemán, Juergen Stark, ex miembro del consejo del BCE y Nout Wellink, ex gobernador del banco central de Holanda.

En la misiva, el grupo asegura estar "asistiendo con creciente preocupación a la actual crisis del BCE". "El BCE ha estado siguiendo una política extremadamente acomodaticia durante años de crecimiento económico y estabilidad de los precios", reza la carta. "La reciente ralentización de la actividad económica, aunque sea vista como temporal por el propio BCE, y los riesgos del Brexit y la guerra comercial, han llevado al BCE a retomar la compra de activos y a reducir lo que ya era un tipo de interés del depósito en negativo". "Además, el BCE se ha comprometido a seguir con esta política extremadamente acomodaticia durante bastante tiempo más", subrayan los ex banqueros.

"Cuanto más se quede el BCE en este entorno extremadamente acomodaticio, más durarán los efectos negativos", avisan estos seis históricos del BCE. "Los tipos de interés han perdido su efecto y los riesgos de inestabilidad financiera han aumentado", explican los autores de la carta. "Si llega una crisis, esta tendrá unas dimensiones muy diferentes a las que hemos estado viendo hasta ahora".

Si llega una crisis, esta tendrá unas dimensiones muy diferentes a las que hemos estado viendo hasta ahora

En este sentido, a los ex banqueros les preocupa la independencia del BCE. "Al igual que otros bancos centrales, el BCE se ve amenazado por el fin de su control sobre la creación de dinero", concluye. "Estos desarrollos implican un alto riesgo para el banco central independiente —'de jure' o 'de facto'—".

De hecho, los ex banqueros subrayan el programa de expansión cuantitativa (QE) del mandato de Draghi, cuya "lógica" no entienden, ya que, según defienden, "tras años de QE, las compras del BCE apenas tendrán efectos positivos sobre el crecimiento". "La sospecha de que bajo esta medida está la intención de proteger a los sumamente endeudados gobiernos de una subida de los tipos de interés se está volviendo cada vez más fundada", reza la carta. "Desde el punto de vista económico, el BCE ya ha entrado en el territorio de la financiación gubernamental, la cual está estrictamente prohibida por el Tratado [de Maastritch]".

Justo la semana pasada, la 'halcona' Sabine Lautenschläger anunció su renuncia de la cúpula del BCE, dando pie a las especulaciones por divisiones internas dentro de la cúpula del regulador monetario después de que Draghi anunciase el regreso del QE. Esta semana, el CEO de Allianz, Oliver Bäte, expresó su descontento con las declaraciones de Draghi en una entrevista con Financial Times en la que el italiano animaba a los gobiernos de la eurozona a echar mano del estímulo fiscal.

"Creamos a bancos centrales independientes precisamente para evitar esto, para que los bancos centrales no imprimiesen dinero", defendió Bäte frente el propio Financial Times. "[La gente] dice que Draghi es independiente. No lo es".

Objetivo de inflación

En este contexto, una de las preocupaciones principales de los firmantes es las intenciones del BCE de cambiar el objetivo de la inflación. Como ya vienen adelantando las actas de las reuniones monetarias de este año, el BCE está estudiando si debería modificar lo que se entiende por este parámetro. El mandato del BCE es claro: mantener la estabilidad de los precios, cerca pero por debajo del 2% a medio plazo.

Con todo, con una inflación del 0,9% (según el dato de septiembre), los miembros del regulador monetario están empezando a pensar en cambiar el matiz de que la inflación tenga que estar por debajo del 2%, contemplando poder permitir que supere este umbral si así es necesario para combatir una inflación demasiado tímida, "siempre y cuando vuelva a converger hasta nuestro punto focal a medio plazo", explicaba Draghi en un discurso de junio. Un entendimiento simétrico del objetivo de la inflación daría mayor margen de acción al banco central para desplegar su política monetaria sin que estuviera tan encorsetada por pequeñas oscilaciones de la inflación.

Sin embargo, los seis ex banqueros que firman la carta de este viernes muestran un desacuerdo férreo con estas intenciones. "En los últimos años el BCE ha alterado 'de facto' la definición de la estabilidad de los precios al considerar una inflación de, por ejemplo, el 1,5% inaceptable", argumentan en el escrito. "El BCE argumentó en 2014 que su política monetaria 'ultra-laxa' venía justificada por la amenaza de la deflación", resaltan los ex reguladores, que defienden que, "sin embargo, nunca ha habido riesgo de entrar en una espiral deflacionaria y el BCE en si se ha estado viendo cada vez menos amenazado".

"Esto debilita su visión de que hace falta un objetivo de la inflación más alto", zanjan los ex banqueros. "La política monetaria está entonces basada en un diagnóstico erróneo — el argumento que frecuentemente usa de que el BCE estaría violando su mandato con una inflación baja es simplemente incorrecto".

De todas formas, los ex banqueros dudan que el BCE pueda llegar a ganarse la credibilidad de su entorno. "Y casualmente, después de años de una política inflacionaria sin éxito ¿cómo piensa el BCE convencer al público y los mercados de que conseguirá parar la inflación cuando llegue a ciertos niveles de aquí a un tiempo?".

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