Yemen e Irán, implicados

El ataque a la petrolera Aramco dispara el precio del crudo más de un 10%

El Departamento de Energía de EEUU está "preparado" para usar sus reservas de crudo y evitar el pánico en los mercados. Washington tiene guardados 630 millones de barriles

Foto: Columnas de humo provocadas por los ataques de drones contra la petrolera Aramco. (Reuters)
Columnas de humo provocadas por los ataques de drones contra la petrolera Aramco. (Reuters)

Los ataques a dos refinerías de la petrolera estatal Aramco han tenido un duro efecto en el mercado de materias primas, que esta madrugada ha experimentado una subida de hasta un 20 % en el precio del barril de Brent -el petróleo del Mar del Norte-, hasta 71,95 dólares el barril. Aunque después se ha moderado su subida, el Brent cotiza a primera hora en el entorno de 66,3 dólares el barril, lo que supone un aumento del 10 %, mientras que el crudo WTI -el de referencia en EEUU- cotizaba en el entorno de los 60 dólares (un 9,5 % más por encima del cierre del viernes)

El presidente de EEUU, Donald Trump, está profundizando en su estrategia del palo y la zanahoria con Irán: lo culpa de los ataques de este sábado contra refinerías saudíes, y al mismo tiempo, este domingo, volvió a tentar a su homólogo iraní, Hasan Rohaní, con una reunión en Nueva York a finales de mes.

Hasta ahora, Trump ha empleado más palo que zanahoria con Teherán. Su objetivo ha sido incrementar su campaña de 'máxima presión' con sanciones económicas para obligar a la República Islámica a negociar un acuerdo más amplio del alcanzado en 2015, destinado a limitar el programa nuclear del país persa. Trump, que se retiró del pacto, quiere modificar el comportamiento de Teherán en Oriente Medio y erradicar de raíz su apoyo a grupos como el chií libanés Hezbolá.

Pero, incluso con los graves ataques a refinerías saudíes de este fin de semana, EEUU sigue dejando la puerta abierta a un encuentro entre Trump y Rohaní, una cita que haga el deleite de las cámaras y sirva para certificar al estadounidense como un especialista en el arte de la negociación.

Hoy, en la cadena Fox, la consejera presidencial Kellyanne Conway dijo que los ataques no significan que Trump haya descartado una reunión con Rohaní.

Qué implican los ataques

De momento, la Casa Blanca mantiene esa idea, pero lo cierto es que podría complicarse tras lo ocurrido este sábado en Arabia Saudí. Allí, dos refinerías de la petrolera estatal Aramco, clave para el abastecimiento mundial de crudo, fueron atacadas con 10 drones, causando una reducción de cerca del 50% en su producción.

La ofensiva fue reivindicada por los rebeldes hutíes yemeníes, apoyados por Irán; pero el sábado, el secretario de Estado, Mike Pompeo, responsabilizó directamente a la República Islámica y aseguró que no hay "evidencias" que sugieran que los ataques procedían de Yemen.

Imagen aérea de los daños sufridos por la petrolera saudí Aramco. (Reuters)
Imagen aérea de los daños sufridos por la petrolera saudí Aramco. (Reuters)

"El secretario Pompeo ha dejado muy claro que el régimen iraní es responsable de este ataque en áreas civiles y en infraestructuras que son clave para el suministro de energía global, y no vamos a aceptar eso", subrayó Conway, quien avisó de que "muchas opciones están sobre la mesa".

Sin embargo, Conway evitó comentar sobre el uso de la fuerza y no contestó a preguntas sobre la propuesta del senador republicano Lindsey Graham, un 'halcón' en política exterior que quiere que Washington bombardee refinerías iraníes, en respuesta al ataque contra Riad.

Ese tipo de represalia parece poco probable, pues en julio Trump ya descartó una acción similar. Entonces, en reacción al derribo de un dron estadounidense en el estrecho de Ormuz, el mandatario estaba listo para lanzar un ataque contra Irán, pero dio marcha atrás en el último minuto por temor a causar víctimas mortales.

EEUU podría usar sus reservas

No obstante, el propio Trump ofreció el sábado su ayuda al príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, y respaldó el "derecho de Arabia Saudí a defenderse", de acuerdo a la Casa Blanca. El Gobierno de Trump está también preocupado por el impacto que los ataques puedan tener sobre el abastecimiento mundial de petróleo.

Por eso, el Departamento de Energía de EEUU ha dicho que está "preparado" para usar sus reservas de crudo para evitar el pánico en los mercados.

EEUU tiene guardados 630 millones de barriles de petróleo para casos de emergencia en unas enormes cavernas subterráneas en la costa del golfo de México, específicamente en los estados de Texas y Luisiana.

El objetivo de esa reserva, creada tras la crisis del petróleo de 1973, es evitar que una hipotética falta de crudo desemboque en una dramática escalada de precios con consecuencias nefastas para la economía estadounidense.

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