Guerra comercial, Brexit, medio ambiente

China, Brexit, Rusia, Irán, tasa Google... Todo lo que cambia tras el G-7 más francés

Estos son algunos de los principales temas que han marcado esta reunión

Foto: Todo lo que ha cambiado tras la reunión del G-7 en Biarritz.
Todo lo que ha cambiado tras la reunión del G-7 en Biarritz.
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El viernes pasado, justo un día antes de que comenzase la cumbre del G-7 de Biarritz, Francia, las cosas no pintaban nada bien para la geopolítica y la economía global. El presidente de EEUU, Donald Trump, estallaba contra China y llevaba la guerra comercial a un nuevo nivel. El presidente francés, Emmanuel Macron, anunciaba que se planteaba vetar el acuerdo de la UE con Mercosur por lo que consideró una tibia respuesta de su homólogo brasileño, Jair Bolsonaro, ante los incendios del Amazonas.

Con esas cartas encima de la mesa, se antojaba una partida en la que todos saldrían perdiendo. O, como mínimo, sin ganadores claros. Pero Macron, en un formato inusual para el G-7, sin comunicados oficiales y con varios golpes de efecto, logró hacer su magia. Tres días después, tras las ruedas de prensa de los líderes políticos de EEUU, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá, el diagnóstico para las relaciones internacionales es algo más benévolo. Al menos ocho cosas se han sacado en claro: la mayoría buenas, aunque dependiendo del punto de vista que uno adopte, no todas. En esta última categoría: un eventual regreso de la Rusia de Vladimir Putin al G-7 (para volver a ser un G-8) y el aliento de Trump a Boris Johnson, primer ministro británico, para que proceda con un Brexit duro. En cualquier caso, al menos el encuentro ha servido para clarificar las posiciones.

1. Xi Jingping, de enemigo número uno a “gran líder”

La guerra comercial entre Estados Unidos y China parece una montaña rusa. Si un día parece que todo va hacia un acuerdo, con una tregua de por medio, EEUU impone por sorpresa aranceles y China responde también con su divisa. Si va a haber reuniones y la situación se tranquiliza, el gigante asiático apuesta por nuevas tasas y Trump responde pidiendo que las empresas americanas abandonen el país.

Esto último es lo que pasó el viernes. En aquel momento se refirió a Xi Jingping como “el mayor enemigo de EEUU”, solo comparable a Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal. El lunes, Trump se refería al presidente de China como “un gran líder que dirige un gran país” y que no solo “le tiene un gran respeto” sino que demuestra mucha “responsabilidad”. Esto se debe a que el país asiático ha calmado la situación y ha pedido que las negociaciones continúen, cosa que Estados Unidos ha aceptado.

Aunque no se puede saber hasta dónde llegará esta nueva tregua en la guerra comercial —y en otras ocasiones, confiar en el vaso medio lleno ha salido caro—, los mercados han decidido darle un voto de confianza, con las bolsas europeas y de EEUU cerrando en verde. No puede saberse hasta dónde llegarán las negociaciones, pero el propio Trump afirma que “parece que van en serio y quieren un acuerdo”, para luego apostar por que este se alcanzará con éxito.

China, por su parte, ha pedido que la guerra comercial se resuelva ya de forma tranquila. El viceprimer ministro del país ha añadido: "Nos oponemos a una escalada de la guerra comercial, que no sería beneficiosa ni para EEUU ni para China. Tampoco es beneficiosa para el mundo".

A pesar de esto, la amenaza arancelaria no está desactivada, ni mucho menos. A partir del 1 de octubre, los aranceles para ciertos productos chinos subirán al 30%, desde el 25%, y a partir del 1 de septiembre los productos que ahora tienen gravámenes del 10% subirán al 15%.

2. Francia y EEUU pactan sobre la fiscalidad de las 'big tech'

El país anfitrión, Francia, y la superpotencia americana habrían avanzado de forma determinante en sus negociaciones sobre la tasa Google del Gobierno francés a las empresas tecnológicas. Macron anunció este lunes que se ha logrado "un muy buen acuerdo" en el G-7 para que en 2020 se puedan "modernizar las reglas de la fiscalidad internacional" en el marco de la OCDE. En cuanto se logre esa reforma a nivel internacional, Francia suprimirá su tasa digital, que está en vigor desde comienzos de año, dijo Macron en una conferencia de prensa conjunta con el presidente estadounidense. Francia confía en que ese acuerdo pueda llegar a finales del año que viene.

Trump había amenazado en los últimos días con imponer aranceles al vino francés en respuesta a ese impuesto francés, que desde comienzos de año grava con un 3% la facturación de las empresas con actividades digitales que ingresan más de 750 millones de euros, en su inmensa mayoría estadounidenses.

Aunque en España este impuesto a las grandes tecnológicas se conoce como tasa Google, en el país galo tiene el nombre de tasa GAFA (Google, Amazon, Facebook, Apple). Se trata de un impuesto del 3% de la facturación de las empresas digitales que tengan más de 750 millones en ingresos.

3. Amazonía, Macron, Mercosur y Bolsonaro

Una de las mayores polémicas era la posibilidad de que Francia hiciera imposible el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur mediante un veto. El motivo sería que el Gobierno de Jair Bolsonaro no combatiera con suficientes recursos los incendios del Amazonas y, supuestamente, no respetara los principios que habían llevado a su país a suscribir el Pacto por el Clima de París, firmado por más de 200 países.

El polémico presidente brasileño no ha puesto mucho de su parte para rebajar la tensión. Mientras los máximos líderes del mundo se reunían en Biarritz, él respondía con sorna a un comentario en las redes sociales que comparaba la belleza de su mujer con la del presidente francés, metiéndose indirectamente con el físico de la primera dama gala.

No ha habido avances y mucho menos distensión, pero sí ha habido una novedad. El presidente francés se ha comprometido a destinar 20 millones a “los países de la Amazonía”, porque “nadie puede decir que no le concierne, es el pulmón de todo el planeta”. Además, ha dejado la puerta abierta a enviar ayudas a la República Democrática del Congo para detener y prevenir los incendios que allí también se producen.

4. Pacto a la vista: ¿el fin de los aranceles entre EEUU y la Unión Europea?

Durante la rueda de prensa que clausuraba el G-7, Trump fue preguntado sobre si Macron, allí presente, le despertaba más o menos simpatías que Boris Johnson. El líder republicano alabó a su homólogo francés diciendo que lo "está haciendo de maravilla" y acabó su declaración sorprendiendo a todos: "Por cierto, estamos muy cerca de cerrar un pacto con la Unión Europea".

Tras esto, el mandatario continuó explicando el consenso que parece muy cercano. “No nos gustan los aranceles, es muy simple. Por lo tanto, creo que vamos a llegar a un acuerdo sin tener que ir por ese camino”.

Este diálogo significaría bajadas en todos los aranceles que los Estados Unidos mantienen sobre los productos de la Unión Europea y, en algunos casos, su completa abolición. Este es el ejemplo del sector automovilístico al que Donald Trump liberaría de gravámenes.

5. Boris Johnson: Brexit duro y futuro acuerdo con EEUU

El G-7 no ha traído la paz entre Macron y Johnson. Los dos líderes intercambiaron declaraciones a lo largo de la semana sobre las posibilidades para la frontera irlandesa tras el Brexit.

Por ello, durante el evento, Johnson ha defendido una salida dura de la Unión Europea y parece haber encontrado un colchón que amortigüe la explosión del Brexit: Donald Trump y Estados Unidos.

Durante los días que ha durado el encuentro, el dirigente de EEUU ha afirmado que “según salga Reino Unido de la UE, encontrará en Estados Unidos un acuerdo bastante rápido, sin ningún problema y que será bastante grande”.

Aunque Johnson se mostró más escéptico frente a las facilidades de negociar con Trump, sí que reconoció que “hay enormes posibilidades en el mercado americano, oportunidades a las que ahora mismo no tenemos acceso”.

6. Principio de acuerdo comercial: EEUU-Japón

Durante la cumbre, la Casa Blanca ha anunciado que Trump y Shinzo Abe, primer ministro japonés, han llegado a un acuerdo comercial. Esto fue durante el domingo y se traducirá en un aumento de las exportaciones del país americano a Japón en productos agrícolas y ganaderos.

Aunque quedan algunos flecos para que sea una realidad, ambas partes han anunciado que ya hay un principio de acuerdo. Entre los detalles de este documento, destaca el hecho de que Japón tendrá que comprar productos concretos de Estados Unidos. El presidente habló en concreto del maíz, pero también se extenderá a compromisos de adquirir carne vacuna y porcina, trigo, lácteos, vino y etanol.

7. Macron, celestino entre Trump y Rohani

Una de las grandes sorpresas fue la llegada del presidente de Irán, Hassan Rohani. El dirigente de la teocracia islámica acudió invitado por Emmanuel Macron para forzar el diálogo con EEUU. Parece que el enredo salió bien y ambos países se acercan a unas próximas conversaciones.

Donald Trump, durante la rueda de prensa, reconoció que “se dan las circunstancias correctas para iniciar los contactos y, por consiguiente, un acuerdo”. Aunque el momento que más ha desatado el optimismo es cuando Macron dijo que “el encuentro puede organizarse en las próximas semanas”. Trump no solo afirmó, sino que dijo que aquello era realista.

La tensión de Irán y EEUU tras la ruptura del acuerdo comercial viene de lejos. Este conflicto se ha traducido en fuertes sanciones económicas para los persas, al tiempo que se producían ataques a cargueros de petróleo en el estrecho de Ormuz.

El aumento de la inseguridad en el paso angosto, por el que transita el 20% del crudo del planeta, ha hecho subir el precio de la materia prima en todo el mundo. Esta situación de enfrentamiento hizo temer por una escalada en que un escenario bélico no era descartable.

8. Trump pide el retorno de Putin en 2020

Otro de los cambios que esta reunión puede haber dejado es la petición de Donald Trump de que Putin vuelva a las reuniones del G-7. “Yo le invitaría, porque creo francamente que es mejor tener a Rusia dentro de la habitación, hablando, que fuera”. Aunque añade que “otra cosa es que decidan aceptar”.

La siguiente cumbre será realizada por EEUU, presumiblemente en un resort de Florida propiedad del presidente americano. Por ello, el líder republicano tendrá la potestad de poder invitar a su homólogo ruso.

Pese a esto, Trump reconoció en su rueda de prensa con Shinzo Abe que los países que conforman el G-7 están muy divididos ante la idea de un retorno de Rusia a la cumbre.

La última vez que Putin se sentó a la mesa de los grandes fue en 2014, y fue expulsado después de que Rusia se anexionara la región ucraniana de Crimea. En aquel entonces, fue Barack Obama quien consensuó con el resto de miembros la expulsión de Moscú. Desde que se presentó a las elecciones, Donald Trump pide que la reunión vuelva a ser el G-8 y el motivo que argumenta es que “no se pueden tratar temas como el de Irán” sin que una nación tan importante esté a la mesa.

De momento, Rusia, por su parte, ha afirmado a través de su ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, que no está interesado en volver a estas reuniones: “No nos hemos puesto en contacto con ellos, ni siquiera los tenemos en mente cuando tratamos nuestra política exterior”. Aunque destaca que tampoco rehúyen el contacto con el G-7.

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