CIFRAS EN DETALLE DEL SEGUNDO TRIMESTRE

Alemania logra un superávit del 2,7% del PIB mientras confirma que enfila la recesión

Después de que hace dos semanas la contracción del PIB de Alemania dejase los mercados patas arriba, la Oficina de Estadísticas germana publica este martes un desglose económico de la situación

Foto: Un puerto en Hamburgo (Alemania). (Reuters)
Un puerto en Hamburgo (Alemania). (Reuters)

La caída de las exportaciones fue una de las principales razones tras el deterioro del PIB alemán en el segundo trimestre. Así lo ha revelado la Oficina de Estadísticas de Alemania en el desglose de los datos de crecimiento económico publicado este martes, informando de que las exportaciones sufrieron su mayor pérdida en seis años. Más allá del comercio exterior, el Gobierno también avisa de la ralentización del crecimiento de la inversión y de la pérdida de valor en el sector manufacturero. Pese a todo, el superávit del país germano apunta a un balance sólido de cara a la llegada de una recesión.

Según explica el Gobierno germano en el comunicado de los nuevos datos, "el comercio extranjero lastró el crecimiento económico en el segundo trimestre de 2019". "Según los cálculos provisionales, las exportaciones ajustadas a la estacionalidad cayeron [en el segundo trimestre] un 0,8%", matiza la Oficina de Estadísticas en el informe. "Esta es la mayor caída registrada en los últimos seis años", reza el comunicado, especificando por otro lado que las importaciones firmaron una subida interanual del 1,8%.

La noticia de una nueva contracción del PIB alemán, esta vez en el segundo trimestre de 2019, dejó a los mercados patas arribas hace más de dos semanas. Y es que, con la incertidumbre política y el inmovilismo monetario de fondo, los inversores temen por el efecto de la guerra comercial sobre el crecimiento económico —especialmente en el caso de países como Alemania, cuyo ritmo industrial está muy condicionado por la demanda extranjera—. El país germano ya había adelantado a principios de mes unos datos débiles de exportaciones en junio.

La llamada 'locomotora europea' no es la única preocupada por el vaivén arancelario entre EEUU y el resto del mundo. Los bancos centrales de tanto el Viejo Continente como EEUU llevan meses avisando de la faena económica que les supone la incertidumbre comercial desatada por el proteccionismo estadounidense. El propio presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, hizo mención a ello en su discurso del viernes en Jackson Hole, avisando de que el regulador monetario tiene "mucha experiencia en cuanto a los desarrollos macroeconómicos típicos" pero que adaptarse "a la incertidumbre de la política monetaria es un nuevo desafío". "Establecer la política comercial es el trabajo del Congreso y la Administración, no el de la Fed", zanjó 'Jay' Powell.

[Lea aquí sobre los últimos desarrollos de la guerra comercial]

El estadounidense ya avisó en julio, cuando rebajó los tipos de interés por primera vez desde 2008, de que las inversiones y la confianza empresarial habían decaído. Esta tendencia también se está dando en Alemania, con la inversión en maquinaria subiendo "apenas" un 1,5% respecto al segundo trimestre de 2018, mientras que en construcción subieron un 2,2%, según puntualiza la Oficina de Estadísticas, que asegura que, pese a las subidas registradas, el crecimiento de la inversión se está ralentizando.

Y otro tanto para la industria alemana —joya de la corona de una economía que supone más del 20% del PIB de la eurozona—. Pese a que el valor agregado bruto subió en casi todos los sectores, la Oficina de Estadísticas avisa de que este declinó en la producción manufacturera en un 4,9% respecto al mismo periodo del año anterior. Debido a que este sector supone una quinta parte de la totalidad del valor agregado bruto, el completo de este dato perdió un 0,1% en el segundo trimestre de 2019.

En un superávit del 2,7%

Es ante el inmovilismo de los bancos centrales —que al borde del cambio de ciclo siguen sin haber normalizado la política monetaria pos crisis— el mercado tiene los ojos puestos sobre la habilidad de los Gobiernos de hacer frente a una potencial crisis con estímulos fiscales. El propio ministro de Finanzas, Olaf Scholz, presumía del músculo fiscal del país germano hace unas semanas, alegando de que Berlín podría llegar a aprobar hasta 50.000 millones de euros en gasto.

Lo cierto es que el balance de Alemania está en buena forma. La Oficina de Estadística también ha revelado un superávit de 45.300 millones en el primer semestre, un 2,7% del PIB. El superávit de las administraciones públicas acusa la diferencia entre unos ingresos de 791.800 millones y un gasto público de 746.500 millones, incluyendo un saldo positivo de 17.700 millones en el caso del Gobierno central y de 12.700 millones de los 'lander', mientras que los ayuntamientos registraron un superávit de 7.100 millones y la seguridad social, de 7.700 millones.

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