HASTA UN GRADUADO EN HUMANIDADES GANA MÁS

El chasco sanitario: dentistas, podólogos o fisios, entre los graduados que menos ganan

Aún corre el mito del dentista que, poco después de graduarse, ya está forrado. Un nuevo estudio muestra que en España varios grados sanitarios están destinados a la precariedad

Foto: Una dentista voluntaria, en un campamento médico en Caracas. (Reuters)
Una dentista voluntaria, en un campamento médico en Caracas. (Reuters)

Miles de estudiantes hicieron caso al Lichis en eso de "tú que te mereces un príncipe, un dentista" y se alistaron en el grado de Odontología, solo para encontrar, cuatro años más tarde, que sus ingresos medios son de 14.795 euros, la mayoría tienen que hacerse autónomos para trabajar y el mundo no les parece más amable, más humano, menos raro.

Hace cinco años, la Secretaría General de Universidades envió a varios investigadores en busca de jóvenes que hubieran completado sus estudios universitarios en el curso 2013-2014. En 2018 volvieron a contactarlos para saber cómo les había ido en sus primeros pasos en el mundo laboral. Si estaban trabajando o en paro, si eran autónomos y lo más importante: ¿cuánto dinero estaban ganando?

Los resultados aparecen ahora en el estudio 'Inserción laboral de los egresados universitarios', hecho público recientemente por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. No es impactante que los médicos o ingenieros que se graduaron hace cuatro años sean hoy los mejor retribuidos, pero las mayores sorpresas aparecen al fondo de la lista. Quienes menos dinero ganan hoy en día no son —como suele creerse— aquellos que estudiaron carreras de letras, sino de salud: la base de cotización de podólogos, logopedas, odontólogos y fisioterapeutas oscila entre los 12.000 y los 15.000 euros anuales.

En el otro extremo, quienes hace cinco años se graduaron en Medicina, Ingeniería Aeronáutica o Náutica y Transporte Marítimo superan tranquilamente los 32.000 euros al año antes de llegar a la treintena.

Los motivos de este 'maltrato' salarial a las carreras que tienen que ver con la salud son variopintos. Algunos tienen su base en la producción incesante de nuevos egresados para un sistema que no puede asimilarlos.

Cuando se completó el estudio, el número anual de nuevos dentistas en España era de 1.600, un año más tarde son 1.750 los que salen de la facultad con el grado en Odontología bajo el brazo. "Cuando la dentistería se organizaba a partir de la medicina y con la especialidad de estomatología, nos llevaba perfectamente ocho o nueve años terminar los estudios", explica Óscar Castro Reino, presidente del Consejo General de Dentistas de España. "Cuando en 1986 surgió la carrera de Odontología y ya no había que estudiar Medicina, esto bajó a cinco años".

Aunque iDental fue el escándalo, el modelo en que se basaban está más que generalizado. (EFE)
Aunque iDental fue el escándalo, el modelo en que se basaban está más que generalizado. (EFE)

A diferencia de los cirujanos, médicos o enfermeras que trabajan principalmente en la sanidad pública, los dentistas trabajan fundamentalmente en la privada. Hace unos años, casi todos trataban de montar su propia clínica, pero para un mileurista de 22 años esto no es demasiado realista. "Somos el país de Europa donde menos acude la gente al dentista, solo un 46% de la población lo hace habitualmente: nos sobran dentistas y nos faltan pacientes", dice Castro Reino.

Por eso, hoy solo un 60% de los jóvenes dentistas son autónomos. ¿Dónde trabaja la otra parte?

Aprovechándose de este contexto, en los últimos años han florecido alternativas laborales para tanto dentista graduado: clínicas marquistas, franquicias o compañías de seguros. "Esto ha traído como consecuencia condiciones laborales a tiempo parcial o falsos autónomos", explica este médico estomatólogo, que tiene una clínica dental en Murcia.

La correlación no implica causalidad, pero, en general, las carreras profesionales con las que más dinero se gana hoy en España tienen algo en común: hay pocas mujeres. En el caso de los odontólogos, el porcentaje ha crecido en los últimos años, hasta el 60%, pero tristemente al mismo tiempo que la base de cotización caía.

¿Dónde están las plazas?

Ana Salvador es una de las 554 personas que terminaron el grado en Logopedia en 2014 y hoy representa fielmente la realidad de su profesión, otra de las peor remuneradas para un graduado menor de 30 años en España, con una base de cotización de 14.467 euros brutos, solo por encima de los 12.935 que de media están percibiendo los nuevos podólogos.

Salvador ha montado su propia clínica de logopedia en Paracuellos del Jarama. "Como casi todos, tenemos que ser autónomos o, hablando mal y pronto, te comes los mocos", explica. Comenzó trabajando en una empresa de rehabilitación donde directamente le dijeron que se hiciera autónoma para contar con ella. Es decir, falsa autónoma. "Tengo contacto con gente de mi promoción y a la gran mayoría nos pasa lo mismo".

Como casi todos, tenemos que ser autónomos o, hablando mal y pronto, te comes los mocos

Dedicándose a esto, la única forma de conseguir un contrato indefinido en España actualmente es a través de los centros de Atención Temprana. "El problema es que este tipo de convenios son bastante deficientes, lo mismo están contratados a media jornada y cobrando 600 euros", explica Salvador, quien es también vocal en el Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid.

Y como en otros casos de profesiones sanitarias, el gran problema es el cuello de botella que genera la Sanidad pública. Si un logopeda abre una clínica, probablemente acabará atendiendo solo a niños, ya que los pacientes adultos (por ejemplo, con daño cerebral) que requieren de ellos suelen pasar por los pocos logopedas que trabajan en hospitales públicos que, al estar habitualmente colapsados, derivan a estos pacientes a clínicas con las que tienen convenio.

Un paciente se recupera de un ictus con un ejercicio de rehabilitación de fisioterapia en el Hospital Vall d'Hebron. (EFE)
Un paciente se recupera de un ictus con un ejercicio de rehabilitación de fisioterapia en el Hospital Vall d'Hebron. (EFE)

"En toda la Comunidad de Madrid hay actualmente 37 logopedas en la Sanidad pública, y de ellos solo uno tiene plaza", apunta Salvador. El resto de sus compañeros está a expensas de unas oposiciones que fueron convocadas, por primera y única vez, en 2014 pero jamás se celebraron.

Así es la nueva sanidad, hay muchas más mujeres que hace décadas, pero al mismo tiempo más trabajadores autónomos, menos indefinidos y sueldos más bajos. Hasta ahora, el paradigma de la precariedad posuniversitaria eran las carreras de Humanidades, que todavía se llevan la palma en número de afiliados a la Seguridad Social.

En resumen, tras estudiar un grado como Bellas Artes o Derecho es difícil encontrar trabajo, pero tras estudiar alguna de estas ciencias de la salud lo difícil es encontrar un trabajo bien pagado.

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