CRÍTICAS DE UN BRÓKER

Los seis riesgos de abandonar el dinero físico (y depender de la banca)

Un bróker alerta en un libro del aumento de la vigilancia y control financieros al depender del dinero digital. Propone un sistema financiero más diversificado y transparente

Foto: Dinero físico. (iStock)
Dinero físico. (iStock)

"El billete de 5 libras lleva escrito las palabras 'Prometo pagar al portador, a petición, la suma de cinco libras'. El dinero está tan arraigado culturalmente que tendemos a no darnos cuenta de lo misteriosa que es esa afirmación", recuerda Brett Scott, exbróker y articulista en 'The Guardian' en su libro 'Hackeando el futuro del dinero', en el que asegura que la tendencia a la desaparición del dinero físico es una amenaza por favorecer "la vigilancia y control financieros".

El autor, tras ganarse la vida en el epicentro del sector financiero como bróker en el parqué, es ahora un activista que escribe en diversos medios de comunicación. En 2013 ganó popularidad en el entorno financiero anglosajón por su libro crítico con el sistema 'The heretic’s guide to global finance: hacking the future of money', obra que este año ha sido traducida al español por la editorial Profit con el título 'Hackeando el futuro del dinero'.

Normalmente, hay más opiniones a favor que en contra de caminar hacia un mayor uso del dinero digital. El argumento es que dificulta el blanqueo de dinero y, por lo tanto, pone en jaque la posibilidad de rentabilizar actividades ilegales así como a la economía sumergida. Además, aumenta la efectividad de la política monetaria de los bancos centrales, claves para haber dejado atrás la Gran Recesión. Por su parte, el sistema estaría obligado a una mayor innovación para elevar la facilidad y seguridad de los pagos.

Al tiempo de ello, sostiene Scott, las opciones creativas del dinero digital esconden características que favorecen la vigilancia y control financieros. En este sentido, el antiguo bróker cree que surgen seis amenazas que no existen con el dinero físico:

1. Los intermediarios conocen las transacciones de los usuarios y recaban información sobre sus actividades económicas. Esto, denuncia, atenta contra la privacidad.

2. Los intermediarios pueden bloquear operaciones.

3. Las instituciones pueden expropiar o congelar el dinero, dado que no está físicamente en poder de los ciudadanos.

4. Fallos técnicos de electricidad, hardware o software pueden dejar al sistema sin funcionar.

5. La conexión digital propia de la infraestructura es susceptible de sufrir intentos de pirateo o ciberataques.

6. No está claro que la tendencia de la gente a usar más dinero digital que físico sea voluntaria.

El autor del libro, popular en 2013 en el mundo anglosajón y que llega ahora a España, cree que esta situación parte de la crisis financiera tras la quiebra de Lehman Brothers en 2008 y el estado de opinión negativo hacia el sistema financiero y los banqueros. Así, las dos opciones vistas hasta ahora pasan por denunciar malas prácticas y esperar cambios desde dentro del sistema financiero, como ha ocurrido en Estados Unidos, o incrementar la regulación, como en Europa.

Scott cree que el dinero digital es un fenómeno asociado a la gentrificación de muchas grandes ciudades, y da un poder adicional a la banca

Pero, para el autor, ninguna de las dos alternativas es eficaz. La solución pasa, a su juicio, por potenciar un sistema basado en la democracia y el bien común, donde los criterios económicos guarden equilibrio con objetivos sociales y medioambientales.

Scott cree que el dinero digital es un fenómeno asociado a la gentrificación de muchas grandes ciudades, y da un poder adicional a la banca, llegando a una situación de monopolio para las opciones digitales. Por ello, apuesta por el pago en efectivo como forma de escapar de la gentrificación de las transacciones.

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