Pide a Sánchez e Iglesias "responsabilidad"

Unai Sordo avisa a Sánchez: "Tiene que consensuar el gobierno con Podemos"

El secretario general de CCOO pide que Iglesias participe en la conformación del futuro gobierno y reclama "aterrizar los nombres" de los candidatos para empezar a avanzar

Foto: Unai Sordo. (Jorge Álvaro Manzano)
Unai Sordo. (Jorge Álvaro Manzano)

La formación de un 'gobierno progresista' está cada día más lejos y la preocupación crece por momento en los sindicatos. La 'lucha de sillones', disfrazada como una batalla ideológica, empieza a desesperar en las organizaciones de trabajadores. Unai Sordo, secretario general de CCOO, ha asistido distante al cruce de declaraciones entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, pero siente que se acaba el tiempo y que las posturas están enconadas. Por eso ha decidido dar un paso adelante y ahora pide que los dos partidos negocien la conformación del futuro gobierno, y que se empiece a hablar ya de candidatos a las diferentes carteras. Una propuesta que se acerca más a las demandas de Unidas Podemos, que quiere sentarse en el Consejo de Ministros.

PREGUNTA. En el último año ha funcionado más el diálogo entre los agentes sociales que entre los partidos políticos. ¿Cómo está viendo la falta de acuerdo entre las fuerzas de la izquierda?

RESPUESTA. Con bastante preocupación, porque creo que sería incomprensible para el electorado progresista. Una vuelta a la convocatoria electoral sería un desastre y espero que lo estén midiendo bien, tanto el PSOE como Unidas Podemos. Es evidente que si se repitieran las elecciones, con toda probabilidad habría un bajón de la participación porque no hay que perder de vista que hubo una reacción del voto de España ante el riesgo de un tripartito muy condicionado por Vox. Además, es más que probable que las derechas no concurriesen a las elecciones en el mismo esquema. Mi impresión es que el PP va a aglutinar el voto de la derecha más rápido de lo que podría parecer. Vox parece que se va a desfondar y la estrategia de Ciudadanos... parece mucho llamar estrategia a esto, pero este ‘gamberrismo político’ no sé si tiene futuro en la derecha.

P. Son PSOE y Unidas Podemos quienes se han estancado.

R. Deberían pensar bien lo que van a hacer. Yo sé que hay dos estrategias de fondo, tampoco limitaría esto solo a una cuestión de egos. Es comprensible que el PSOE quisiera una investidura con los mínimos compromisos posibles y también es una opción legítima que Unidas Podemos quiera transitar esta legislatura desde dentro del gobierno. Creo que la salida está en pactar unos compromisos programáticos acompañados de una composición de Gobierno consensuada. En lugar de discutir sobre perfiles técnicos o políticos, hay que ir aterrizando los nombres de los que hablamos. A CCOO nos interesa un acuerdo en lo programático y en cómo se monitoriza ese acuerdo. Tienen que hacer un ejercicio de responsabilidad, porque quien crea que le va a ir mejor con la repetición electoral, lo mismo se está columpiando.

En lugar de discutir sobre perfiles técnicos o políticos, hay que ir aterrizando los nombres de los que hablamos

P. Alguno se puede llevar un susto.

R. Me parece impredecible lo que pueda pasar y ahora mismo, fiarse de las encuestas me parece muy arriesgado. Para empezar, porque el mapa político podría ser diferente, porque me da que la derecha no va a concurrir de la misma forma: no me extrañarían listas unitarias al Senado, o que Vox se retirara de ciertas circunscripciones. Es política ficción, pero el problema es que repetir ahora elecciones supone dejar a las otras partes que puedan hacer movimientos que cambien el mapa político. Y, más allá de estas consideraciones, porque me parece incomprensible para la ciudadanía que se ha movilizado electoralmente.

P. Sobre todo cuando parece que más que una batalla programática, es de sillones.

R. Yo no creo que sea solo así. Insisto, es legítimo que el PSOE quiera pasar con las menores ataduras posibles, pero si PP y Ciudadanos te han cerrado la puerta y Unidas Podemos te dice que por ahí no, tendrá que cambiar la posición. Y por el otro lado, Unidas Podemos pide una composición de gobierno y la otra parte te dice que no: igual tienes que recomponer cómo estás en el gobierno. Lo que quiero decir es que tienen que mover las situaciones, la política española adolece de una cultura de la negociación. Aquí es una política más tacticista para hacer a la otra parte insostenible en su posición y que le lleve a darme la razón al 100%.

[Sánchez cuenta con la irrupción de Errejón para presionar a Iglesias]

P. Algunos poderes fácticos, para empezar la CEOE, que llevan unas semanas pidiendo que el gobierno sea del PSOE con Ciudadanos o el PP.

R. Ciudadanos ha cerrado la puerta al PSOE, ese camino no es viable. Nosotros no emplazamos a poner cordones sanitarios a nadie, pero siendo una opción legítima, no nos gusta que Ciudadanos condicione el gobierno por la orientación de sus políticas laborales, sociales o económicas.

Unai Sordo. (Jorge Álvaro Manzano)
Unai Sordo. (Jorge Álvaro Manzano)

P. El problema es que PSOE y Unidas Podemos tampoco suman.

R. Yo creo que hay una mayoría política progresista para transitar razonablemente bien por la legislatura. Esto no significa que estamos emplazando a unas políticas de 50% contra 50%. Cuando hablamos de que España necesita reformas estructurales, que trascienden la duración de una legislatura y con voluntad de permanencia -políticas industriales, formación profesional, transición ecológica o política energética- decimos que ahí hay que abrir el abanico político.

P. Para que haya una mayoría progresista es necesario que entre algún partido independentista.

R. Hace falta que apoyen la investidura, o que se abstengan, pero en el juego parlamentario posterior, se situarían en posiciones distintas. Estoy convencido de que una revisión de la normativa laboral en los términos de corrección de la reforma laboral de los que venimos hablando, sale adelante sin grandes problemas en la negociación, y sería apoyada por partidos como Esquerra Republicana, Bildu o el propio PNV, esto ya lo he hablado con ellos. Buscar el diálogo tampoco es malo.

P. La última oferta programática que lanzó el PSOE a Unidas Podemos mostraba un giro hacia el centro. Ha desaparecido la derogación de la reforma laboral, el impuesto a la banca,...

R. Yo lo enmarcaría dentro de la estrategia de negociación y en la idea que tiene Pedro Sánchez de pasar la investidura con el mínimo de compromisos posible. Con posterioridad parece que se ha corregido. Yo, como sindicato, no voy a analizar el regate en corto de cada documento. Para CCOO lo que es prioritario es una corrección profunda de la reforma laboral y la de pensiones. También hay que ir a un replanteamiento del sistema fiscal, no podemos seguir con una recaudación ocho puntos inferior a la media de la Unión Europea.

Yo creo que hay una mayoría política progresista para transitar razonablemente bien por la legislatura

P. El inicio de año parece positivo para el sindicato: la negociación colectiva va por buen camino, suben los salarios, el SMI…

R. Sí. Cuando hace un año suscribimos el AENC, lo hicimos con la intención de cambiar una dinámica salarial muy preocupante: en los últimos dos años, con un crecimiento económico muy intenso, seguía profundizando en la devaluación de salarios. Se trataba de que el enorme excedente empresarial se tradujera a salarios. El balance es razonablemente satisfactorio, por primera vez los salarios crecen por encima de la productividad. Pero tampoco queremos lanzar un mensaje triunfalista, porque lo que no puede hacer el acuerdo de la negociación colectiva es eliminar las trabas y el lastre que supone la reforma laboral.

P. Uno de los puntos importantes del AENC era el salario mínimo por convenio de 1.000 euros. ¿Cómo va?

R. Está siendo más conflictivo que la propia subida de salarios en torno al 2-3%. Hay resistencias en una parte de las patronales, pero es que ha habido resistencias hasta para aplicar el SMI de 900 euros. También instaremos al alza del SMI a lo largo del año.

Ha habido resistencias de las patronales hasta para aplicar el salario mínimo

P. ¿Hasta dónde debería subir el SMI?

R. España tiene un compromiso de situar el salario mínimo interprofesional en el 60% de la mediana salarial, según la Carta Social Europea, y esto es lo que defiende CCOO [unos 1.200 euros]. Pero en este momento, que estamos todavía en julio, lo que pedimos es que el salario mínimo de convenio se sitúe en 1.000 euros. Lo que sí creo es que el SMI tiene margen de subida en España.

P. Los costes salariales están creciendo ya de forma significativa, ¿puede ser preocupante para la competitividad de España?

R. Yo creo que no, porque la negociación colectiva es una herramienta adaptable a la realidad de cada sector. Además, las subidas salariales explican el mejor comportamiento de la economía española respecto a nuestro entorno.

P. ¿Hay que seguir subiendo los salarios si la productividad sigue estancada?

R. Hay que salir de inercias binarias de que la productividad tiene que ver con la reducción de los salarios, ese es un esquema perverso. En España siempre ha crecido la productividad de forma notable cuando se destruye empleo, pero esto no es una forma sana de hacerlo. Las administraciones públicas tienen que impulsar políticas de inversión que hagan que las empresas en España, que tienen que ganar tamaño, mejoren su productividad por otras vías.

Unai Sordo. (Jorge Álvaro Manzano)
Unai Sordo. (Jorge Álvaro Manzano)

P. Ese es un punto interesante, el de la necesidad de que la empresa española crezca. En general, las pymes tienen menor productividad y crean un empleo precario, pero últimamente escuchamos muchas propuestas encaminadas a bajarles los impuestos. ¿Esto crearía escalones que pondría más escalones en contra de su crecimiento?

R. Es que se ha hecho un discurso, no tanto sobre las pymes como sobre el trabajo autónomo y el emprendimiento, que creo que es tramposo. Se empieza a decir que son quienes generan empleo, se continúa diciendo que hay que bajarles los impuestos y los costes y, en el fondo, lo que estamos promoviendo es que las pymes no crezcan. Este es un drama de la economía española. Para invertir en tecnología, en formación, financiarse,... las empresas necesitan un cierto músculo.

Más que una reforma laboral, hace falta una reforma empresarial, porque tenemos un tejido de empresas muy poco preparado

En España hay que incentivar que las empresas cobren tamaño y que colaboren entre ellas. Por eso decimos que en España hace más falta una reforma empresarial que una reforma laboral, porque tenemos un tejido de empresas muy poco preparado para el salto tecnológico y los retos que tiene el futuro del trabajo. Las empresas tienen que pagar impuestos en función de sus beneficios, no de su tamaño. No incentivemos la mínima escala de la empresa en España.

P. ¿Eso significa que las bajadas de impuestos están subvencionando un tejido empresarial muy atomizado y perpetúan el modelo de precariedad?

R. En España hay muchos incentivos perversos y este es uno. Todo el dinero que se ha utilizado para fomentar las bonificaciones en las cotizaciones sociales, la reducción de impuestos en las pequeñas empresas, etc., se debería haber utilizado para fomentar la competencia, la internacionalización o la inversión de estas empresas, y no para hacer ‘dumping’ fiscal que es tremendamente erróneo.

P. En España es verdad que hay un mantra de que hay que hacer que sobrevivan las pymes como sea.

R. Hay que hacer que sobrevivan, sí, pero no “como sea”. Hay que hacer que sobrevivan por la generación de economías de escala. El propio sistema de cotización del trabajo autónomo lo demuestra: se permite que coticen por las bases que voluntariamente decide el autónomo, al margen de los ingresos que tenga. Esto es un disparate que perjudica al autónomo que tiene muy pocos recursos, pero favorece al autónomo que tiene muchísimos recursos. El autónomo, como cualquier empresa o trabajador, tiene que cotizar en función de sus ingresos reales.

Unai Sordo. (Jorge Álvaro Manzano)
Unai Sordo. (Jorge Álvaro Manzano)

P. Al inicio del mandato de Pedro Sánchez, la relación con la patronal iba muy bien y se firmó el AENC, pero unos meses más tarde se complicó el diálogo. ¿En qué punto está la relación hoy?

R. Desde julio hasta el mes de enero o febrero, hubo un alejamiento de CEOE de los espacios de negociación. Estaban físicamente, porque nunca se les ha excluido, pero no estaban de una forma proactiva. Yo quiero pensar que esa actitud de la CEOE tuvo que ver con el calendario político: por decirlo de alguna manera, CEOE mandó parar. Yo emplazaría a la CEOE a que ponga en valor su autonomía política.

P ¿Fue así para no darle el acuerdo al PSOE justo antes de las elecciones?

R. Yo no tengo pruebas de que esto sea así, pero a poco olfato político que se tenga… la posibilidad de acuerdo de la reforma laboral o de pensiones cuando estábamos a la expectativa de unas nuevas elecciones, parecía evidente que CEOE no iba a dar ese acuerdo. Yo he oído a la ministra [Magdalena Valerio], casi casi reconocer que CEOE no iba a hacer un acuerdo de pensiones que pudiera suponer un balón de oxígeno político para el Gobierno.

P. Las preferencias políticas de la CEOE pueden confirmarse si ficha a la exministra de Empleo Fátima Báñez. ¿Qué le parece?

R. No voy a hacer ningún comentario.

P. El registro horario lleva unos meses en funcionamiento, ¿cuál es la valoración que hace?

R. Se va implantando. Creo que en algunos mensajes se ha confundido algo de sentido común, que tiene que haber una fórmula de registrar la jornada, con una especie de control presencial del tiempo de trabajo, que eso sí que es muy viejo. Algunos empresarios han dicho que hay que controlar los tiempos de bocadillo, como si no se regularan ya en la negociación colectiva. Yo creo que el control horario nos abre una oportunidad estupenda para negociar en cada centro qué es tiempo de trabajo, cómo se distribuye, qué se entiende con flexibilidad, cómo se compatibiliza con la vida personal… porque las nuevas formas de trabajo están colonizando la vida privada de la gente.

Que ahora se diga “el control horario es un anacronismo”, eso sí que es un anacronismo

P. Es tan sencillo como que si se puede trabajar en remoto, también se puede registrar la jornada en remoto.

R. Nos han querido vender que esto es una cosa rígida y que no se puede controlar. Pero todos sabemos que ahora todo lo que hacemos está monitorizado por algoritmos. Que ahora se diga “el control horario es un anacronismo”, eso sí que es un anacronismo. Los sindicalistas con mucha tradición me cuentan que cuando se estableció la obligatoriedad de registrar los contratos, decían que era poco menos que ‘sovietizante’. Una cosa que hoy parece lo más sencillo del mundo. Dentro de unos años, esto nos parecerá también lo más sencillo del mundo.

Economía

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
10 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios