CAROLYN FAIRBAIRN, DIRECTORA GENERAL DE CBI

Fairbairn: "No se puede mitigar un Brexit duro, será un mazazo... también para España"

La directora general de la CBI, la patronal británica, pide a los políticos que aprovechen los nuevos liderazgos en Londres y Bruselas para evitar la catástrofe

Foto: Carolyn Fairbairn fue nombrada directora general de la patronal británica en noviembre de 2015. (Reuters)
Carolyn Fairbairn fue nombrada directora general de la patronal británica en noviembre de 2015. (Reuters)

Carolyn Fairbairn (Reino Unido, 1960) es la primera mujer que ha ocupado el puesto de directora general de la Confederación de la Industria Británica, la influyente patronal británica. Sus primeros titulares nada más ocupar el puesto levantaron revuelo. Se lo ocurrió criticar las cenas de trabajo en la City londinense. Dijo que eran un "vestigio del pasado", "no demasiado inclusivas para las mujeres" y que a las 19:30 de la tarde todo el mundo debería estar ya camino de su casa, o de donde quiera. Eso fue en noviembre de 2015. Desde entonces, ha dado muchos titulares más, especialmente sobre el Brexit, un punto de inflexión en la historia contemporánea del Reino Unido.

Para unos, la salida de la Unión Europea es un hito que permitirá recuperar la soberanía perdida que les robaron los eurócratas tras 40 años de una relación que ha ido mucho más allá de lo comercial, que es lo que Londres creía estar firmando en su momento: un mercado único, punto. Para otros, en cambio, es una increíble enajenación colectiva, tal vez transitoria, alimentada por las mentiras de una prensa tabloide sin escrúpulos y una clase política más preocupada por no contrariar a la opinión pública (percibida) que por el bienestar de la ciudadanía a largo plazo. Fairbairn, que mide mucho sus palabras, deja claro de cuál de los dos extremos está más cerca. El Brexit no puede ser bueno para la economía, incluso si hay acuerdo. Lo que no quiere decir que las empresas británicas, a las que representa, no tengan que intentar hacer la mejor jugada posible con las pobres cartas que han recibido.

Cuando no está de viaje, Fairbairn, madre de tres hijos, se levanta todas las mañanas a las 5:45, desayuna con su marido y coge el tren de las 7:18 de la estación de Winchester en dirección a la de Waterloo, en Londres. Y de ahí se dirige a las oficinas de la CBI. Su trayectoria profesional es variadísima. Ha trabajado de economista en el Banco Mundial, de periodista en 'The Economist', de consultora en McKinsey, de directora de Estrategia de la BBC y ha formado parte de consejos como el de ITV, la mayor cadena privada de televisión británica, el banco Lloyds y el fabricante de productos electrónicos Vitec. Además, ha sido directora de la Autoridad de Mercados y Competencia británica y de la Autoridad de Servicios Financieros, los respectivos equivalentes a la CNMC y la CNMV españolas. Desde la atalaya que le da este bagaje, tiene muy claro cuál es el mayor problema al que se enfrentan la economía británica y la europea: un Brexit sin acuerdo.

La próxima fecha clave en todo este embrollo es el 31 de octubre, el día de Todos los Santos (el Halloween anglosajón). Si para entonces Londres y Bruselas no se han puesto de acuerdo, la relación entre Reino Unido y los Veintisiete se rompe de cuajo. La cuantía del daño de este escenario es impredecible. Pero lo que una amplia mayoría tiene claro, incluida la directora de la CBI, es que no será bonito.

Fairbarn recibe a El Confidencial en la embajada británica en Madrid, en la planta 41 de la Torre Espacio, justo antes de una conferencia organizada por la Cámara de Comercio británica en España. Define varias veces este escenario como un "mazazo" para todos, incluidos los países europeos, y advierte de que el 90% de las pymes no están preparadas para el caos que puede suponer. Durante toda la entrevista, mantiene el optimismo y el pragmatismo. Pero es muy consciente de que no hay soluciones fáciles.

PREGUNTA. ¿Qué podemos esperar del Brexit en los próximos meses? ¿Cuál es su escenario base de aquí a octubre?

RESPUESTA. ¿Puedo empezar por otra cosa y luego voy a responderle seguro a lo del Brexit? Una de las cosas que son increíblemente importantes de decir es que con todo el ruido del Brexit, Reino Unido está muy, muy abierto para los negocios. Sabemos que el Brexit domina los titulares, pero en términos de la relación entre España y UK, que es tan única, uno de los puntos principales por los que estoy aquí es que UK está abierto para los negocios. De hecho, la economía está resistiendo, tenemos más unicornios en UK que cualquier otro país, aparte de China y EEUU, tenemos récord de empleo, cuatro de las 10 mejores universidades del mundo, y lo que queremos es que la relación entre España y Reino Unido siga creciendo. Yo pondría eso como telón de fondo, antes de entrar a hablar del Brexit, porque creo que muchas veces se olvida lo importantes que somos cada país para el otro.

A pesar de todo el ruido del Brexit, "Reino Unido está muy, muy abierto para los negocios"

P. Sobre el Brexit...

R. Sobre el panorama del Brexit. Creemos que un Brexit sin acuerdo sería un mazazo para la economía europea en general, un mazazo para el Reino Unido, pero también para España. Uno de los mensajes realmente importantes que tenemos es cómo los políticos de todos lados, en todos los países, deberían estar evitando un Brexit sin acuerdo. Para España, según las estimaciones del Banco de España, el impacto de los aranceles, de los retrasos en las fronteras, de la incertidumbre sobre el reconocimiento legal de estándares, podría reducir el tamaño de la economía en un 1% y poner en peligro 144.000 empleos. Esto es un mazazo para España, para Reino Unido y para la relación entre nosotros. Así que esto es el objetivo que los políticos deberían poner en el centro: la prosperidad debe ponerse por delante de la política, tiene que haber compromisos, sabemos que hay poco tiempo, pero esto es profundamente importante. Este es el escenario que nos gustaría ver entre ahora y octubre.

P. ¿Pero cree que es un escenario realista? La situación es un poco incómoda ahora entre Londres y Bruselas en estos momentos.

R. Estamos en plena campaña para escoger un nuevo primer ministro. Así que hay una pausa ahí. El otro elemento desafiante, por supuesto, es que los puestos de responsabilidad en la Unión Europea están siendo negociados en este mismo momento [la entrevista se celebró el viernes pasado]. Pero lo que diría es que hay tanto en juego aquí, en términos de la vida real de las personas, en las comunidades… Déjeme ponerle ejemplos. El Reino Unido, desde el 31 de octubre, Halloween, el día en que puede empezar el Brexit, ese es el día en que se empiezan a importar las frutas y las verduras frescas del sur de Europa, y particularmente de España. Así que el impacto de un Brexit sin acuerdo para los exportadores de alimentos en España, para los fabricantes de componentes de automóviles... Ya habrá visto el anuncio de Ford de hoy, que está recortando miles de empleos. La industria del automóvil está bajo amenaza. Y la idea de que los políticos pongan la política y personalidad por delante de la economía, cuando hay tantos empleos y tanta de nuestra competitividad en juego, sería una oportunidad perdida.

P. Parece muy difícil.

R. Uno puede decir que es muy difícil, y por supuesto podemos ponernos a hablar de lo difícil que es, todos sabemos esto. Yo puedo hablarle de nuestro proceso para elegir primer ministro, usted puede hablarme de la UE o incluso de la situación política en España… Pero mientras hacemos esto, el tiempo sigue corriendo y solo tenemos 155 días. Y esto va de la vida real. ¿Qué pediríamos nosotros? Déjeme ser muy concreta. Nosotros tendremos un nuevo primer ministro al final del mes, nosotros querríamos urgir a los políticos de ambos lados, tan pronto tengamos los nombres en la Comisión Europea, a que se sienten, que encuentren el momento, que hagan de esto una prioridad y que lo resuelvan. Esto es algo que si dejamos que acabe en una crisis en noviembre, nos va a distraer de lo que realmente queremos hacer. ¿Qué es lo que realmente queremos hacer? Tenemos, España y Reino Unido, la oportunidad de crear la mayor alianza en energía renovable, tenemos oportunidades para expandir la inversión en ambas direcciones, el comercio entre España y Reino Unido, en ambas direcciones, ha estado creciendo año tras año. ¿Queremos que esto se pare? Este es el tipo de oportunidad que deberíamos abordar. Yo hablo desde el corazón de los negocios al corazón de la política y digo: resuélvanlo, encuentren un compromiso, encuentren una forma de hacerlo y eviten un Brexit sin acuerdo, sea cual sea el precio.

P. Pero eso es lo que han estado haciendo desde 2016 [el 23 de junio de ese año se celebró el referéndum] y el principal problema, desde el punto de vista de Bruselas, es que los políticos del Reino Unido no tienen un plan coherente, que primero Reino Unido debe saber qué es lo que quiere y esto no está ocurriendo. Es difícil llegar a un acuerdo con alguien que no sabe lo que quiere…

R. Lo que yo diría es: busquemos soluciones, en lugar de los problemas. Eso es lo que hacen las empresas. En términos de soluciones, nosotros tendremos un nuevo líder. Eso permitirá un nuevo comienzo…

P. Y conoce bien Bruselas… [En referencia al favorito en las quinielas, Boris Johnson, uno de los líderes de la campaña del referéndum a favor del Brexit y, durante 5 años, corresponsal en Bruselas para el diario 'The Daily Telegraph']

R. Bueno, eso depende de quién sea. Aún no lo sabemos... Pero al margen de quién acabe siendo esa persona, Bruselas le debe dar una audiencia justa y le debe dar tiempo. Debe ser una prioridad. No hay que ser derrotistas con esto. Un nuevo liderazgo puede traer consigo nuevas oportunidades. En ambos lados. No creo que ni tan siquiera debamos buscar culpables. No creo que ni tan siquiera tengamos que preguntarnos por qué estamos aquí. La realidad es que estamos aquí. Estamos hablando de la competitividad de la economía europea, de prosperidad y de empleo, en un momento en que tenemos desafíos mucho más grandes que el Brexit, como el proteccionismo global, el rescalamiento de nuestra fuerza laboral debido a la cuarta revolución industrial, el cambio climático… De esto deberíamos estar hablando. Los ciudadanos del continente europeo, Reino Unido, España, sus empresas, están mirando a sus políticos para que solucionen este problema. Y tiene usted razón al señalar las dificultades. Soy tan consciente de ellas como usted. Pero el trabajo y el papel de los políticos es mediar.

P. En Reino Unido, se dice mucho aquello de “espere lo mejor, prepárese para lo peor”. ¿Cree que las empresas británicas, españolas y europeas están preparadas para lo peor?

R. Se ha hecho mucho trabajo preparatorio. Nuestro Gobierno ha sido extremadamente activo y lo mismo puede decirse del español. Sin embargo, aquí hay un punto muy, muy importante. Mitigar los efectos de un Brexit sin acuerdo es imposible. La analogía sería poner sacos de arena alrededor de tu casa durante una inundación. Ayudan un poco, pero no previenen de que tu casa sea inundada. Así que los sacos de arena se han puesto, no del todo aún, se ha hecho un buen trabajo, pero no se pueden mitigar los efectos del no acuerdo, de los retrasos en las fronteras, de la disrupción de las cadenas logísticas, de los aranceles, de las pérdidas de competitividad… Las grandes empresas han hecho mucho. Creemos que solo el 10% de las pymes han hecho algo. Así que el 'shock' para las pymes será absolutamente enorme. No tienen los recursos, ni los departamentos de personal ni los planes estratégicos…

Carolyn Fairbairn, en una foto de archivo. (Reuters)
Carolyn Fairbairn, en una foto de archivo. (Reuters)

P. Confían en que los políticos resuelvan el problema, pero…

R. Están mirando a los políticos… Se trata de un tema de confianza. No me gustaría ahora entrar en todos los pormenores, en el tema del 'backstop'… En cierto modo, eso no es lo importante. Tenemos una crisis potencial aquí, que nos va a retrasar años en la lucha contra los grandes desafíos. ¿Cómo vamos a crear una industria automovilística competitiva en Europa, el día en que Ford hace su anuncio? ¿Qué va a pasar, en un escenario de Brexit sin acuerdos, si aplicamos aranceles del 4% a los componentes de automóviles y del 10% a los vehículos? Nuestro trabajo como empresas es aportar la evidencia y los hechos y ser la voz de la prosperidad y los empleos… Y no buscar quién hizo qué. Eso no es lo importante ahora mismo.

P. Todo el mundo está de acuerdo en que un escenario de no acuerdo es lo más disruptivo que hay, pero incluso un escenario de acuerdo va a cambiar la situación actual, la relación actual, porque el marco va a ser distinto. Es imposible tener los mismos beneficios y el mismo acceso al mercado único estando fuera que estando dentro. Por tanto, asumo que el mejor, mejor, mejor escenario posible sería una reversión de todo el asunto del Brexit. ¿Cree que es un escenario realista? ¿Ve alguna ventana de oportunidad para deshacer lo que se ha hecho?

R. Esto no es nuestro trabajo, el de decidir sobre cuestiones de soberanía y constitucionales como esa. Nuestro trabajo es informar a los que toman las decisiones de las implicaciones de sus decisiones…

P. Pero usted afirma que un Brexit sin acuerdo sería un mazazo, tal vez usted tenga una opinión sobre las consecuencias de acabar con todo esto.

R. No hay ninguna duda de que el mercado único ha creado un gran valor en Reino Unido, en España y el resto de países europeos. Nosotros hemos sido unos grandes defensores del mercado único. Y lo que nos gustaría ver en la siguiente fase de la negociación es la negociación de una relación muy estrecha entre Reino Unido y la UE. Nos gustaría que los beneficios del mercado único se repliquen lo máximo posible, apoyamos la creación de una nueva unión aduanera y también del alineamiento regulatorio. Eso es lo que quieren nuestros miembros, a los que hemos preguntado lo que quieren prácticamente cada día durante los últimos tres años. Pero el problema es que no podemos llegar a esa negociación del futuro acuerdo comercial hasta que pasemos esta crisis. Cuando la pasemos, esa es la conversación que debemos tener. Y nuestra opinión es que si podemos negociar un acuerdo comercial estrecho, podremos proteger muchos de los beneficios que hemos tenido de nuestra relación durante los últimos 40 años.

"Nos gustaría que los beneficios del mercado único se repliquen lo máximo posible, que la relación entre Reino Unido y la UE sea muy estrecha"

P. Se acaba el tiempo y me gustaría aprovechar mi última pregunta para saber su opinión sobre las causas de todo esto. ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué ha ocurrido en un país sofisticado, democrático y moderno como Reino Unido para querer romper con la UE?

R. Es una pregunta muy buena. Es muy complicado, pero una de las causas subyacentes a las que nosotros apuntaríamos serían las desigualdades que están creciendo en términos de comunidades geográficas. Hemos pasado por una revolución extraordinaria, al pasar de una economía industrial a una de servicios. Eso significa que en parte de nuestro país, especialmente en el norte, donde los empleos se han perdido, las comunidades han sido perturbadas y hay rabia por todo ello. Pero no creo que seamos el único país en el que ocurre esto. Se trata de un desafío que compartimos con muchas democracias occidentales. Y, de nuevo, diría que esto es algo que deberíamos abordar juntos y no tener una crisis cuando no hay necesidad de ello. Buena parte del trabajo que estamos haciendo en la CBI es estudiar cómo las empresas pueden ayudar a solucionar este problema, cómo podemos conectar las comunidades del Reino Unido a las infraestructuras. Esta es una gran área de colaboración entre España y Reino Unido. Tenemos Ferrovial, tenemos Telefónica, tenemos Iberdrola… Tienen fantásticos inversores en infraestructuras. Si podemos conectar las ciudades del norte y hacerlas parte de la economía británica, eso ayudaría a solucionar parte de las causas originarias del Brexit.

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