"no deberíamos fabricar tanta ropa"

Katharine Hamnett: "Decir que todas deberíamos ser feministas es estúpido"

“La moda es una industria que vende juventud, pero es la gente mayor la que influimos entre bambalinas”, asegura la diseñadora con 50 años de experiencia en el mundo de la moda

Foto: Katharine Hamnett la inventora de las 't-shirts' como herramienta política.
Katharine Hamnett la inventora de las 't-shirts' como herramienta política.

Katherine Hamnett cuenta como si fuera lo más normal del mundo que cuando era niña le preguntó a su padre si era espía, él la metió en el baño, abrió todos los grifos y le explicó que la casa estaba llena de micrófonos. “Era la Guerra Fría y estábamos vigilados todo el tiempo”, cuenta esta diseñadora británica de 71 años, icono de la moda desde los años 80, que acaba de recibir en Madrid el premio de honor en los IED Design Awards.

Ser hija de un jefe del MI6 reconoce que afectó su “manera de entender lo que es justo y lo que no”. Y seguramente estar familiarizada desde niña con el ejército, y aprenderse los tipos de aviones y misiles por su nombre, también marcó el activismo que tanto han reflejado a la diseñadora contracorriente que creó las camisetas con mensajes reivindicativos.

De Hamnett es famoso su primer encuentro con Margaret Thatcher, entonces primera ministra de Reino Unido, tras haber ganado el premio a la Diseñadora del Año en 1984. La joven empresaria, dueña ya de su propia firma, quería hacer algo para demostrar que el 84 no tenía por qué ser como en el del libro de Orwell y aprovechó la invitación a una gala benéfica para presentarse ante la poderosísima Dama de Hierro, dirigente que encarnaba todo lo que la izquierda odiaba, vistiendo la polémica camiseta "58% Don´t Want Pershing” (El 58% está en contra de los misiles nucleares Pershing).

La diseñadora británica Katherine Hamnett.
La diseñadora británica Katherine Hamnett.

La llevaba el lema bajo una chaqueta y al darle la mano a Thatcher, ante la atenta mirada de los fotógrafos que estaban en Downing Street, le mostró su camiseta dejando en un encuentro inmortalizado para la historia. Aquel mensaje, que la diseñadora ideó tomando el dato de una encuesta entre la opinión pública europea, se convirtió en un símbolo antinuclear de los 80.

“No puedes no leer lo que pone en una camiseta”, afirma Hamnett 45 años después. Su receta para los eslóganes con impacto es que sean mensajes muy cortos (con dos o tres palabras) y letras muy, muy grandes. “Eso no hay cerebro que lo filtre, una vez que lo lees se queda dentro”, afirma para explicar por qué considera las camisetas reivindicativas “una herramienta para cambiar las cosas”. O mejor dicho, consideraba.

Más de cuatro décadas y un millón de camisetas vendidas después, sin embargo, la inventora de las 't-shirts' como herramienta política reconoce que “las camisetas no cambian el mundo si no están seguidos de un activismo real”. Y añade: “Las manifestaciones tampoco cambian nada si no hay verdadera movilización política... Para cambiar las cosas, ya sea para luchar contra el cambio climático o por los derechos de las mujeres, lo que realmente necesitamos es cambiar la legislación”.

Esta famosa diseñadora septuagenaria se sigue considerando tan activista o más como era en la treintena, pero ahora opina abiertamente que “las manifestaciones y la moda con mensajes no han funcionado". Y añade: “Me parece maravilloso que la gente se manifieste, no me malinterpretes, y sigue siendo necesaria esa movilización, pero si quieres cambiar las cosas de verdad, si realmente quieres cambiar las cosas, tiene que ser en el Parlamento”.

Todas deberíamos ser feministas

Desde que inventó las camisetas con eslogan, numerosas firmas le han copiado la idea. Una de las últimas en tener éxito fue Dior hace un par de años con su camiseta “We should all be feminist” (Todos deberíamos ser feministas). Un mensaje, que a Hamnett está lejos de parecerle reivindicativo: “Decir que todas deberíamos ser feministas es estúpido. ¿Que deberíamos ser feministas? Pues claro. Es obvio, por eso no es suficiente. No veo dónde está el riesgo, ni la protesta. Le han quitado la garra al activismo”, afirma. “Las empresas ahora están asustadas de ser demasiado políticas y quieren protestar, pero poco. Protestar está de moda y los diseñadores quieren ser percibidos como activistas, pero es una moda sin garra, no es mordaz. Son protestas falsas”.

Uno de los famosos diseños de Katharine Hamnett, donde aparece 'Usa condón'.
Uno de los famosos diseños de Katharine Hamnett, donde aparece 'Usa condón'.

Una de las camisetas más famosas de la diseñadora, que ha estado expuesta en varios museos, es en la que ponía ‘Choose life!’, un mensaje asociado a la lucha contra el sida que vistió George Michael en su videoclip del éxito ‘Wake me up before you go go’ con Wham! También de esa época era otra que pedía en letras gigantes “Usa condón”.

Ambas causaron muchísima polémica en la época. “En el 82 vinieron a verme unos periodistas americanos de la revista Vogue que querían conocerme y nada más verlas se fueron sin despedirse. Y todo porque les escandalizó el mensaje de las camisetas”, recuerda. “Es verdad que hemos evolucionado y esos mensajes ya no son polémicos. Pero seguimos teniendo problemas ahora con la libertad de expresión y hace mucho que no veo un mensaje que realmente me parezca transgresor”.

Si Hamnett tuviera que elegir una frase para la camiseta con la que conocer al próximo primer ministro que sucederá a Theresa May en Reino Unido se le ocurre una que llevaría con letras XXL: “Segundo referéndum ya”. Pero esta firme opositora al Brexit, situación política que define como “tragedia y locura”, su activismo político es ahora más pragmático: “Tenemos que acompañar las protestas con presión a los políticos y lo único que les afecta realmente es sentir que no van a ser reelegidos. Porque votar es lo que realmente cambia las cosas, no las camisetas”, insiste.

La moda contamina

La camiseta con la que recibe el premio del IED en Madrid pone “Global Green New Deal Now” como reivindicación contra el calentamiento global, que es una de las cuestiones que más preocupa actualmente a la diseñadora. Aunque para mejorar el planeta, como para todo lo demás, ya no cree tanto en el poder de sus eslóganes, por lo que forma de trasladarlo a sus diseños es utilizando materiales sostenibles en todo el proceso de fabricación.

Ahora Hamnett incide en la importancia de un consumo responsable y critica el ‘greenwashing’, o lavado de cara, de algunas empresas textiles del 'fast fashion' o moda rápida: “El verdadero problema de estas empresas es que su moda está hecha con trabajo esclavo”, sentencia. “Si realmente quisieran cambiar las cosas todo el algodón que emplean sería orgánico, para gastar menos agua, reducir las emisiones de gases efecto invernadero y el uso de productos químicos muy contaminantes”.

Al darle la mano a Thatcher, ante la atenta mirada de los fotógrafos, le mostró su camiseta dejando un encuentro inmortalizado para la historia

Hace 30 años, Hamnett fue una de las pioneras en alertar del daño al medioambiente que hace la industria textil, la segunda más contaminante después de la petrolera, con una investigación sobre el impacto social y ambiental de la ropa. Su estudio alertó entonces de decenas de miles de muertes por envenenamiento accidental de pesticidas en agricultura de algodón convencional y la contaminación a largo plazo de ríos y mares.

Aunque en la entrevista prefiere no señalar ninguna gran cadena en particular, Hamnett alerta de que “la ropa a bajo coste genera degradación ambiental y trabajo en situaciones muy precarias, eso es algo que hay que explicarle al consumidor, pero también presionar a los legisladores “para que los productos que se venden en Occidente tengan los mismos estándares laborales y medioambientales que son obligatorios aquí. La gente no sabe cuánto daño hace el cuero, el naylon y el poliéster, pero es difícil comprar sosteniblemente porque estamos llenos de desinformación. Tampoco es sostenible que la ropa venga de la otra mitad del planeta”.


Cuando Hamnett volvió a ver a Margaret Tatcher tres décadas más tarde, poco antes de que la exprimera ministra muriera en 2013, se acercó a ella y al presentarse le recordó que ella había sido la diseñadora que llevaba puesta en Downing Street la camiseta antimisiles: “Eso debió de hacerte terriblemente feliz, querida”, le respondió Thatcher.

“Lo bueno de hacerte mayor es que te haces con más confianza”, afirma la diseñadora con 50 años de experiencia en el mundo de la moda, pero le parece que el reconocimiento dedicado a toda una vida que le ha dado el IED de Madrid le llega demasiado pronto. “No he terminado todavía”, concluye. “La moda es una industria que vende juventud, pero es la gente mayor la que influimos entre bambalinas”.

La gente no sabe cuánto daño hace el cuero, el naylon y el poliéster, pero es difícil comprar sosteniblemente por la desinformación

Y concluye: “La moda es una industria que necesita cambiar. Está atravesando una verdadera crisis. He estado en Miami y las tiendas están vacías. También lo están en Londres. No sé si la gente se ha aburrido de comprar, pero seguramente no deberíamos fabricar tanta ropa. Al final de la temporada lo que sobra lo queman, es terrible para el planeta. Es muy irresponsable”.

La conversación telefónica se acaba de forma precipitada por las interferencias. “Será que me están espiando de nuevo, serán los rusos”, bromea al despedirse.

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