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El Gobierno seguirá adelante con el impuesto digital sin esperar al G-20

Los ministros de Finanzas acordaron en Japón avanzar en la tasa Google para que pueda estar lista la resolución en 2020. España apoya las negociaciones, pero no esperará a que fructifiquen

Foto: La ministra de Economía, Nadia Calviño, durante el G-20 en Japón. (EFE)
La ministra de Economía, Nadia Calviño, durante el G-20 en Japón. (EFE)

Los ministros de Economía y Finanzas de los principales países del mundo, reunidos el fin de semana en el G-20, acordaron dar un impulso al impuesto a los servicios digitales (popularmente conocido como tasa Google) para responder a las exigencias de los países que están liderando esta posición: Reino Unido, Francia y España. Los ministros acordaron tener listo el informe definitivo en 2020 para que ya ese mismo año se pueda adoptar un impuesto digital unitario que permita evitar la doble imposición y la competencia fiscal de unos sobre otros.

El Gobierno de España, que ha presionado a favor del tributo en el G-20, considera que el avance logrado es importante, pero no esperará a que el G-20 adopte una resolución. En su lugar, adoptará el impuesto digital tras la investidura de Pedro Sánchez con el objetivo de que esté listo ya al inicio de 2020 para que financie una parte del aumento del gasto público y de la reducción del déficit.

Así lo confirma el ministerio, que considera que es imprescindible tener listo el tributo para evitar la erosión de bases imponibles que realizan actualmente las compañías digitales. España ha presionado en la Unión Europea y también en el G-20 para lograr este avance, pero es consciente de que hay otros muchos países que se benefician de los esquemas de tributación de las tecnológicas y que están dispuestos a boicotear cualquier avance. Ya ocurrió recientemente en Europa, cuando parecía que el proceso iba por el buen camino, y podría repetirse en el G-20.

La tasa Google puede empezar a funcionar en España, y si posteriormente hay un pacto global, el país podría adaptarse al acuerdo alcanzado

De ahí que los socialistas pretendan poner en marcha el impuesto sin esperar a que exista un gran acuerdo a nivel global. La tasa Google puede empezar a funcionar en España, y si posteriormente hay un pacto global, el país podría adaptarse para ir en línea con los demás. De hecho, es muy probable que el impuesto español sea diferente al que salga de las negociaciones del G-20.

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Francia y Reino Unido se han pronunciado en la misma línea. Los dos países, que son quienes están liderando las negociaciones para establecer el impuesto digital, han anunciado que adaptarán sus tributos una vez que exista un acuerdo internacional, pero hasta entonces mantendrán su decisión de forma unilateral.

Las conversaciones para el futuro impuesto digital van por dos caminos paralelos, o dos pilares, como ha definido el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, que es quien está liderando las conversaciones para intentar poner de acuerdo a naciones con sentimientos muy diferentes. El primer pilar consiste en lograr que las empresas tributen allí donde generan el beneficio y no donde tienen su sede, de modo que paguen en cada país la cuantía correspondiente a los beneficios que hayan generado. Y sin trampas. El segundo pasa por evitar la "competencia fiscal" entre naciones, que es justo lo que hacen actualmente países como Irlanda, Luxemburgo u Holanda.

Las negociaciones del G-20 pasan por un doble pilar: que las empresas tributen donde generan el beneficio y que no haya competencia fiscal

De esta forma, se conseguirá que las empresas tributen allí donde generan su capacidad económica y que se armonice el tipo impositivo para que no existan paraísos tributarios para las empresas.

El impuesto digital que quiere poner en marcha el Gobierno cuando deje de estar en funciones es el mismo que presentó al final de la pasada legislatura y que no llegó a tramitarse. El Ejecutivo proyectó entonces una recaudación anual de 1.200 millones de euros. Una cuantía significativa que afectaría a las grandes tecnológicas multinacionales, como son Google, Amazon, Facebook y Apple.

Estados Unidos ha sido el país más beligerante contra la tasa Google. Es lógico que así sea, ya que las grandes multinacionales tecnológicas son estadounidenses. El presidente del país, Donald Trump, ya amenazó en el pasado a Francia con imponer sanciones si finalmente aprobaba el proyecto que ha puesto en marcha Emmanuel Macron. De ahí que la opción preferida por todos sea lograr un gran acuerdo internacional que armonice la tributación de las digitales. Sin embargo, EEUU quiere ganar el máximo tiempo posible, mientras que Francia y España quieren acelerar los trámites para que entre en vigor lo antes posible.

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