EL PARLAMENTO DA UN PRIMER PASO

Primeros pasos hacia el 'mini-BOT': ¿Está Italia planeando una divisa paralela al euro?

Matteo Salvini, el hombre más poderoso de la coalición populista italiana, se rodea de consejeros que son abiertamente contrarios al euro

Foto: Una mujer camina por las calles de Bruselas antes de una protesta. (Reuters)
Una mujer camina por las calles de Bruselas antes de una protesta. (Reuters)

Todo es posible con la Italia de los últimos años. Y la creación de un sistema de pagos alternativo al euro es solo una de las ideas que han salido de Roma, pero no es nueva. La idea cogió fuerza especialmente desde que el año pasado comenzara la campaña electoral de los comicios del 4 de marzo de 2018 y que acabó con un gobierno populista conformado por el 'antiestablishment' Movimento 5 Stelle (M5S) y la xenófoba Lega.

Los titulares de la prensa internacional han destacado que en las últimas horas Italia ha dado pasos para crear una moneda alternativa al euro. No es totalmente cierto, al menos no todavía, pero sí que se han dado pasos políticos sin precedentes hacia una idea potencialmente explosiva para Roma y el resto de la Eurozona. Para intentar llegar al fondo de la cuestión tenemos que explicar antes de qué estamos hablando.

Luigi di Maio (izquierda), líder del M5S, y Matteo Salvini (derecha), líder de la Lega. (Reuters)
Luigi di Maio (izquierda), líder del M5S, y Matteo Salvini (derecha), líder de la Lega. (Reuters)

La idea del mini-BOT

El acuerdo de gobierno entre M5S y Lega, que hasta entonces se habían considerado rivales absolutos, incluía un compromiso para hacer algo para aliviar la altísima deuda con los proveedores y ciudadanos italianos. Y una de esas cosas que se podían hacer era "la titulización de créditos fiscales, a través de instrumentos como los bonos estatales de baja denominación".

Así, llegamos a la propuesta de los llamados "mini-BOT", bautizados así por los bonos a corto plazo del Tesoro italiano (Buono ordinario del tesoro, BOT), y "mini" porque tendrían un valor pequeño, se especula que entre uno y 100 euros. La idea es que el Estado crearía unos títulos sin intereses y sin vencimiento que entrega a los proveedores con los que tiene una deuda.

Las deudas acumuladas por el Estado son muy comunes en Italia: la administración tiene un gran peso y muchísimos proveedores tienen cuentas no pagadas por el Estado. La idea es intentar desatascar la situación con estos bonos que serían emitidos por el Tesoro.

¿De qué servirían? Hasta ahora para nada. Pero para que sí les sirva a los que lo reciban, la idea de los mini-BOT es que pueden ser utilizados para, por ejemplo, pagar impuestos en el futuro. Y aquí es cuando empieza el lío.

El hecho de que los mini-BOT puedan ser utilizados no solo para pagar impuestos, sino también para pagar gasolina en una estación que pertenezca a la petrolera estatal ENI, hace que pueda potenciarse su uso privado. Nadie querría un título de papel si sabe que es solo deuda. Pero si en cambio el Estado lo acepta para pagar impuestos existen muchas más probabilidades de que en la tienda de la esquina acepten el pago del mini-BOT. Y así es como nace un sistema paralelo de pagos. Una nueva moneda.

"Es comparable a la situación de los bitcoins", explica María Blanco, profesora de Economía de la Universidad CEU-San Pablo. "Si quieres te pago en bitcoins. ¿Se hace? Sí. ¿Por qué no viola los Tratados? Porque no es reconocido públicamente por el Estado. Ese es el punto clave. En España se puede imponer pagar todo en bitcoins, y no pasaría nada porque es decisión del público, siempre y cuando no se pueda pagar impuestos. En el momento en el que el Estado reconoce un papel que funciona como medio de cambio y de alguna manera depósito de valor ya es una cuasi-moneda", señala la profesora.

Uno de los populares mercados en Roma. (Reuters)
Uno de los populares mercados en Roma. (Reuters)

Pero ¿qué ha pasado? ¿Por qué volvemos a hablar de ello ahora?

La idea no es nueva, incluso Silvio Berlusconi la llegó a poner encima de la mesa hace algún tiempo. Pero la semana pasada el Parlamento italiano aprobó por unanimidad una moción no vinculante. Son muy comunes en el sistema parlamentario transalpino y sirven para exhortar al Gobierno a tomar medidas en uno u otro campo. Y una de las propuestas recogidas en esa moción era que el Gobierno explorara la posibilidad de los mini-BOT.

Recibió el apoyo unánime de la cámara baja. De todos sus diputados, incluidos los proeuropeos. ¿La razón? Según explica Alessandro Fusacchia, senador del partido eurófilo +Europa, ni siquiera se dio cuenta de que lo estaba votando. "Lo siento y me disculpo por el voto a la moción", señaló, pero resulta que ese párrafo respecto a los mini-BOT se había añadido en el último momento.

¿Cómo fue posible? Pues gracias a un nombre a retener, porque es importante a partir de este momento: Claudio Borghi. Es el hombre que susurra recomendaciones económicas al oído del líder de la Lega, Matteo Salvini, y que en el pasado ha desarrollado en un pequeño libro la idea de los mini-BOT, explicando que serían títulos de deuda por valor de 70.000 millones de euros. En el libro incluye fotografías de cómo serían esos títulos: billetes estampados como las antiguas liras.

Imagen del Parlamento italiano. (Reuters)
Imagen del Parlamento italiano. (Reuters)

El asesor económico de Salvini es un euroescéptico reconocido, y su perfil político se debe completamente a su oposición al euro. No existe ni la más mínima duda sobre su intención de sacar a Italia de la moneda única, a pesar de que el partido de Salvini, que fue a las elecciones de 2018 en coalición con la formación de Berlusconi, se viera obligado por el exprimer ministro a rebajar su tono de discurso respecto al euro.

Borghi es, además, presidente del comité de Presupuestos de la cámara baja. Y en Italia ese cargo es poderoso. Eso explica cómo entró el texto de los mini-BOT en la moción en el último minuto. Junto a él, una pieza clave para entender este culebrón y su verdadero potencial es Alberto Bagnai, que es también presidente del comité de Presupuesto del Senado.

El discurso oficial utilizado ahora por los mandamases económicos de la Lega es que, en caso de tener que utilizarse, se trata de una posibilidad para potenciar la economía italiana, y no para abandonar el euro. Porque es cierto que existe una larga literatura al respecto, como el 'paper' de enero de 2016 de los economistas Biagio Bossone y Marco Cattaneo llamado "'Helicóptero de crédito fiscal' para acelerar la recuperación económica en Italia (y en otros países de la zona euro)" y que defienden esta teoría.

Pero en el libro en el que presenta su idea, Borghi deja clara cuál es la utilidad de estos títulos en última instancia: "Es cierto que los mini BOT están en euros, pero una vez que se generalicen, formarán una especie de 'rueda de repuesto' que facilitará la transición a nuestra moneda. [...] y en el día del cambio [a la nueva moneda] será suficiente para declarar el mini-BOT como el nuevo dinero".

Pero… ¿Van en serio?

Como ya hemos dicho, la moción es no vinculante, el Gobierno no tiene por qué desarrollar ninguna política a raíz de ello, y de hecho desde el departamento de Economía y desde el Tesoro ya se ha explicado que no hay ninguna necesidad de poner en marcha los mini-BOT. Pero lejos de ser unos "frikis" amigos lejanos de Salvini, Broghi y Bagnai tienen el oído del líder de la Lega, y sus tesis son muy populares dentro de un partido que ya ha cedido bastante en los últimos años: por ejemplo, ha abandonado la narrativa independentista del norte de Italia para convertirse en un partido nacional.

A cambio de la consagración política de Salvini como líder a nivel nacional, los "capos" de la Lega en el norte reclaman su parte, porque la formación ha pedido históricamente la independencia de esa zona del país. Y de ahí vienen, por ejemplo, las propuestas de una mayor autonomía para las regiones norteñas, una operación que Salvini está llevando a cabo lejos de los focos mediáticos y que promete con poner en pie de guerra a la coalición gobernante.

Salvini durante un acto electoral de la Lega. (Reuters)
Salvini durante un acto electoral de la Lega. (Reuters)

Pero otro punto en las promesas a los capos del norte es el tema del euro. Para muchos varones leguistas es una línea roja: no se puede abandonar completamente el mensaje anti-euro. "Es un órdago a Draghi, a la UE, al euro", explica Blanco que cree que, además, es un movimiento político claro de los de Salvini. "Si eres de la Lega, tienes cabreados a tus seguidores del norte porque ya estás renunciando a la independencia de Piamonte (uno de los orígenes del partido) y te sirve de promesa electoral que estás cuestionando el euro, lo tienes todo".

La negación de que se vayan a utilizar los mini-BOT por parte del Tesoro está en la línea de calmar a los mercados, que de forma inmediata empezaron a ponerse inquietos. ¿Para qué querría el Gobierno un sistema de pagos paralelo al euro para saldar su deuda? Pues porque no tiene suficiente dinero. Eso, añadido a la situación política y presupuestaria del país les pone en la mirilla. Según la Comisión Europea el año pasado Italia pagó 65.000 millones en intereses, lo mismo que lo que cuesta mantener todo su sistema educativo.

Las negaciones han llegado incluso el propio Bagnai, que explicó en una entrevista horas después de la votación de la moción que Italia no abandonaría la Eurozona: "El Italexit es mucho ruido y pocas nueces", explicaba el presidente del comité presupuestario.

El aluvión de críticas a Bagnai por parte de sus seguidores antieuro en Twitter fue inmediato. Él respondió comparando a los que criticaban sus declaraciones señalando que eran como aficionados de bolos viendo una partida de ajedrez y preguntándose por qué no golpear todas las piezas de una vez. "Cuánta paciencia se necesita, mis amigos", escribía. El mensaje es claro: la partida hacia el Italexit se gana paso a paso, no de golpe.

Por si a alguien le quedaban dudas sobre Bagnai, el senador ya criticó en su momento a los que quieren que se anuncie a bombo y platillo que Italia podría salir del euro, explicándoles que Churchill no avisó a Adolf Hitler de que el Día-D sería el 6 de junio.

En cualquier caso otras corrientes de economistas y políticos en Italia creen que este doble juego de Bagnai, negando el Italexit a los medios internacionales pero asegurando a sus fans y seguidores que están en una especie de cruzada secreta para sacar a Italia de la Eurozona, es producto de que tanto él como Borghi son economistas mediocres, que deben toda su carrera política a la Lega y deben mantener para su público un discurso antieuro aunque sepan que no son capaces de ejecutar la salida de Italia del euro.

Vista de la bandera italiana en el palacio presidencial italiano. (Reuters)
Vista de la bandera italiana en el palacio presidencial italiano. (Reuters)

Lo cierto es que ninguno de los ideólogos del programa antieuro de la Lega consideran que los pasos deben ser radicales y que Roma debe aceptar públicamente que persigue crear un sistema paralelo al euro. Así que el hecho de que lo nieguen no ahoga los miedos de los mercados ni hace más tranquilizadoras sus declaraciones.

Era también la teoría de Paolo Savona, el hombre que Lega y M5S acordaron para nombrar ministro de Economía. El presidente de la República, Sergio Mattarella, tomó una medida radical y exigió que se le diera otra cartera. No aceptaría el nombre de Savona porque el economista era conocido por todos por sus posturas contrarias al euro. En su plan sobre cómo debía abandonar Italia la Eurozona había una pieza clave: nadie debía enterarse hasta que todo estuviera listo.

El Gobierno no tiene intención ahora de hacer uso de la moción parlamentaria votada la semana pasada. Pero a nadie se le escapa el historial antieuro de la Lega, su repetido mensaje de que la preparación para la salida de la Eurozona debe ser discreta, ni tampoco que el mensaje político es muy poderoso: si alguna vez hace falta avanzar hacia los mini-BOT hay una moción aprobada por unanimidad.

¿Y qué puede hacer la UE?

Preguntado por ello durante la rueda de prensa del consejo de Gobierno de este jueves, Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), explicaba que un mini-BOT solo puede ser dos cosas: deuda o una moneda paralela. "O bien son divisas, y por lo tanto son ilegales, o son deudas, y por lo tanto el stock de deuda aumenta", explicaba el italiano.

En un principio se trata de deuda del Estado, que cuando el Gobierno le da el valor de no tener vencimiento ni intereses y poder ser utilizado para pagar impuestos adquiere la dimensión de moneda. ¿Pero qué debe hacer la UE en caso de que se empiecen a dar pasos en esta dirección?

Por un lado, si Europa trata de ser flexible y lo considera deuda, entonces Italia estaría disparando su déficit, algo que, en cualquier caso, también es ilegal. Recientemente la Comisión Europea ha pedido iniciar un procedimiento de déficit excesivo contra Italia por no controlar su nivel de deuda pública que podría alcanzar los 3,5 billones de euros.

Mario Draghi, presidente del BCE. (Reuters)
Mario Draghi, presidente del BCE. (Reuters)

Por el otro, si se considera una moneda, entonces el choque es frontal, porque es ilegal bajo los Tratados de la Unión Europea, y eso hace que la UE tenga que tomar medidas contra Italia, aunque el daño ya sea irreparable.

Por el momento, los mini-BOT son una idea lejana. Giovanni Tria, actual ministro de Finanzas italiano, ha repetido este sábado las palabras de Draghi: "En una interpretación, la de la deuda, son inútiles. En la otra, son una violación de los Tratados y no se puede hacer".

Pero Tria no es un hombre de la Lega, es uno de los independientes que conforman el Gobierno y está sometido de forma continua a una presión que le ha hecho ya amenazar en alguna ocasión con dimitir. Los hombres de la Lega dentro del gabinete, como el subsecretario Giancarlo Giorgetti, se muestran mucho más esquivos, diciendo que los mini-BOT son "una de las posibilidades" para el futuro.

No, Italia no está construyendo ahora mismo una moneda paralela. Pero lo cierto es que el Parlamento ha dado los primeros pasos políticos, y en caso de que en un futuro Roma se decidiera a llevarlo a cabo tendrá un mensaje político muy poderoso con el respaldo del Parlamento. Y que Lega hoy es mucho más fuerte que hace un año, y que es el núcleo duro de este partido el que está impulsando este discurso. Y no para de subir en las encuestas.

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