PARA EVITAR ASIMETRÍAS EN LA UE

Las seis reformas económicas que están en juego en las elecciones europeas

El mercado espera un menor peso de los partidos antieuropeístas en Estrasburgo. Europa se enfrenta a la necesidad de reformas en un contexto de mayor riesgo de recesión

Foto: Banderas europeas. (EFE)
Banderas europeas. (EFE)

Las elecciones europeas, a la vez que las municipales y autonómicas, llegan en un momento clave para el proyecto común, ante la desaceleración económica y las reformas institucionales que están pendientes. El mercado espera que caiga el peso de las formaciones populistas y antieuropeístas en el Parlamento, aunque duda de que lleguen por fin los avances estructurales, que aún necesitan un empujón.

Los comicios servirán para que 400 millones de europeos se pronuncien entre este jueves y el domingo, y llegan en un escenario económico en el que lo más probable es “una tibia expansión seguida de una recesión leve”, según desvela un informe de UBS —al que ha tenido acceso este medio— que el banco de inversión suizo está distribuyendo entre sus banqueros y la base de clientes de alto patrimonio. De hecho, agrega que la próxima contracción de la economía se importará desde Estados Unidos o China y será suave “si no hay grandes errores políticos”, aunque con el PIB a un 8% de la tendencia previa a 2008.

Evolución del PIB real y potencial. (Fuente: UBS)
Evolución del PIB real y potencial. (Fuente: UBS)

De hecho, es clave que sea así, ante el margen “limitado” que tienen las políticas fiscales y monetarias después del incremento de la deuda pública en la última década y los estímulos sin precedentes del Banco Central Europeo (BCE), que aún no los ha replegado. Por ello, las elecciones europeas juegan un papel crucial: “La fragmentación y polarización política reducen el apetito y capacidad de afrontar reformas para adaptar la Unión Europea a la globalización y revolución tecnológica”, señala UBS, con lo que hacer “sostenible el Estado del bienestar también afecta al Parlamento Europeo”, así como enmendar las políticas para corregir los desequilibrios internos.

En este sentido, el banco suizo enumera seis reformas —o grupo de medidas— institucionales que están en juego en función del resultado electoral para la próxima legislatura, hasta 2024. El primer conjunto de políticas va encaminado a tener “mecanismos para amortiguar crisis”. Dicho de otra manera, que se reduzca la dependencia del BCE para hacer políticas anticíclicas. En este sentido, aboga por un presupuesto común para amortiguar “impactos económicos asimétricos”, y sugiere la creación de un fondo comunitario para subsidios de desempleo, fondos para infraestructuras e incentivos precisamente para acometer reformas estructurales.

La probabilidad que da UBS a esta política es media, igual que a la creación de un Fondo Monetario Europeo, hipótesis que se lleva barajando desde la crisis de deuda. El Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) lleva años evolucionando hacia este modelo, pero aún falta un empujón normativo para que pueda dar financiación extraordinaria de forma autónoma a los Estados a cambio de reformas y ajustes.

Otra reforma pendiente con probabilidad media, estima UBS, es más técnica pero no menos importante, ya que afecta a la capacidad del BCE para incidir en los precios de los bonos, algo que ha buscado con su programa de compra de activos, que ha triplicado el balance en una década, hasta los 4,5 billones (millones de millones) de euros. Este programa (APP, por sus siglas en inglés) fue denunciado desde Alemania, y acabó en el Tribunal Europeo de Justicia (TJUE), que finalmente lo validó. UBS propone que el banco central no tenga que atenerse a las cuotas de capital —peso de los países—.

Precisamente, el BCE está en pleno proceso de renovación de su cúpula, tras dar ya el año pasado entrada a Luis de Guindos en sustitución del portugués Vitor Constâncio. El 31 de mayo dejará su puesto el economista jefe, Peter Praet, que será sustituido por el irlandés Philip Lane. Mario Draghi se va quedando sin su cohorte antes de que expire su mandato en octubre, así que su sucesor se elegirá tras las elecciones europeas de este domingo.

La banca, en vilo

La única reforma que UBS ve probable es la encaminada a que se finalice la unión de los mercados de capitales, que consiste en una serie de medidas para “propiciar cambios en las fuentes de financiación empresarial y una menor segmentación de los mercados”, lo que básicamente quiere decir que el sector privado pueda reducir su dependencia de la financiación bancaria.

Otros avances pendientes, pero que el banco ve improbables, son los de la unión bancaria. Sigue sin haber consenso para crear un fondo de depósitos europeo (EDIS), porque desde países como Alemania se considera que sería mutualizar riesgos. UBS cree que este proyecto será más probable cuando se finalice el saneamiento de la banca.

Por otro lado, el informe también considera que hay una probabilidad media-baja de completar la unión fiscal, con recursos tributarios propios y mutualización de riesgos al emitir eurobonos. Para ello, haría falta un presupuesto y un Ministerio de Finanzas en la zona euro, pero son elementos que todavía se ven lejanos.

Riesgos que asustan al mercado

El principal riesgo de los comicios, apunta Alvise Lennkh, analista de Scope, “es que los partidos antisistema y euroescépticos se hagan con el control del Parlamento y que aumenten su capacidad potencial para introducir incertidumbre en la elaboración de las políticas de la UE mediante la formación de alianzas tácticas. Estas alianzas podrían influir, por ejemplo, en el nombramiento de altos funcionarios, como el presidente del Consejo Europeo, el presidente del BCE y el presidente de la Comisión Europea”.

No obstante, lo más probable para UBS es que acabe habiendo una gran coalición entre conservadores (PPE, donde está el PP) y socialdemócratas (donde está el PSOE) europeístas junto con ALDE (Grupo de la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa, donde está encuadrado Ciudadanos). En cualquier caso, las encuestas apuntan a que centro-derecha y centro-izquierda obtendrán menos del 50% de los votos por primera vez desde que el Parlamento se eligió en 1979, importando la fragmentación de varios países como España.

Estos mismos sondeos apuntan a un peso de hasta el 25% de los partidos que se oponen al sistema actual. Si su resultado es mayor y alcanzan un tercio de los 705 escaños —cifra que desciende desde 751, por el Brexit—, “podrán bloquear los nombramientos individuales para la Comisión Europea, aunque no para el Colegio de Comisarios propiamente dicho”, alertan en Scope.

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