LOS BARES DE COPAS PIERDEN PESO

El 'tardeo' desbanca a la noche: ocho de cada 10 gin-tonics se venden durante el día

Atiborrarse de ginebra en las discotecas ya no se lleva. Los españoles prefieren saborear un gin-tonic después de comer o a la salida del trabajo, en restaurantes, hoteles y bares

Foto: El consumo de gin-tonic se desplaza a la tarde.
El consumo de gin-tonic se desplaza a la tarde.

El 'boom' del gin-tonic se desinfla en las discotecas... pero coge impulso en terrazas, hoteles o restaurantes. Los españoles prefieren beber a la luz del sol, hasta el punto de que el 78% de las ventas de ginebra (en canal hostelero) ya se da durante el día. Así se desprende de los últimos datos aportados por la consultora Nielsen a este periódico.

"Se está produciendo un trasvase de consumo nocturno a diurno. Las cafeterías, hoteles o restaurantes están moviendo más ventas de ginebra que los bares de copas, una tendencia que estamos viendo con casi todas las bebidas espirituosas", explica Daniel Herrera, consultor ejecutivo de Nielsen.

Lo que se lleva ahora es tomarse una copa después del trabajo ('after work', lo llaman) o en la sobremesa, después de una buena comilona. Los clientes han adelantado los momentos de consumo y ya no salen tanto (o hasta tan tarde) por la noche, con un claro efecto en los bares de copas. De hecho, el número de locales especializados en ocio nocturno se ha desplomado un 5,4% en apenas tres años, con más cierres que aperturas.

El 'efecto botellón' ha dado la puntilla, con jóvenes que renuncian a beber en las discotecas porque ya se han emborrachado antes de entrar. Se podrán tomar una copa como mucho, pero no van a hacer de oro al hostelero de turno.

El sector de las bebidas alcohólicas tampoco está como para tirar cohetes. Las ventas de ginebra cayeron tanto en volumen (-1,5%) como en valor (-0,9%) en 2018, un descenso que los expertos atribuyen al auge de los productos saludables. "El crecimiento del agua mineral embotellada es una buena prueba de ello", matiza Herrera.

La manera de revertir esa caída es subir los precios. La 'premiunización' del sector "aporta un valor añadido al cliente, que está dispuesto a pagar más" por bebidas personalizadas, buenos destilados o 'mixers' entre ginebras saborizadas y tónicas, sostiene Antonio Khalaf, director comercial de la consultora IRI.

Si ampliamos el foco al resto de bebidas espirituosas, la caída es del 0,3% en volumen. La cerveza (líder absoluta del 'after work') se ha convertido en su principal competidora, pues es percibida como una bebida barata y sana. Destacan las artesanales, cuyo éxito en el mercado ha conquistado a multinacionales de la talla de Mahou o Heineken.

La fiebre del gin-tonic ya no es lo que era, pero eso no impide que marcas jóvenes y exitosas como Puerto de Indias se hayan consolidado en el mercado. "Las ginebras de sabores han llegado para quedarse. En un principio, estaban pensadas para atraer al 'target' femenino por su sabor más dulce", pero se han convertido en un fenómeno transversal, apunta Khalaf.

Tanto es así, que sus ventas están aumentando a doble dígito tanto en el canal de hostelería como en gran consumo. Pero las ginebras saborizadas no deben bajar la guardia. "Los consumidores cada vez son más exigentes, están más informados y valoran no solo la calidad sino también la experiencia asociada a una marca o producto", zanja Khalaf.

Pernod Ricard fue uno de los primeros en advertir que el 'boom' del gin-tonic había tocado techo, con una bajada de ventas en Seagrams y en Beefeater. El frenazo ha llegado tras tres años de crecimientos superiores al 3%, y ha contagiado a otras categorías como el whisky o el ron. Los licores estilo Ruavieja son los únicos que aguantan el tipo.

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