Los candidatos bajan al barro

Los protagonistas del debate económico fueron Otegi, Torra y Abascal

Preguntados por las políticas de empleo, Rivera, Casado y Sánchez se enzarzaron hablando de otros líderes políticos. Eso sí, ninguna propuesta para financiar el déficit de las pensiones

Foto: Los candidatos a la presidencia del Gobierno, durante el debate. (EFE)
Los candidatos a la presidencia del Gobierno, durante el debate. (EFE)

La primera preocupación de los españoles es la economía, eso está claro. Sin embargo, no parece que los candidatos a la presidencia del Gobierno tengan mucho interés en la economía. Así lo demostraron durante el segundo debate electoral televisado. La primera pregunta de los moderadores, Ana Pastor y Vicente Vallés, se refería a las propuestas para crear empleo. La temática estaba bien delimitada, pero no tardó en saltar por los aires para hacer hueco a Otegi, Abascal o Torra.

“Sánchez es una matrioska: es Otegi, es Bildu, es Torra... Una persona experta en secuestrar sabrá lo que tiene que pedir a cambio”. Esa frase fue una de las primeras del debate, pronunciada por Pablo Casado, líder del PP, que rápidamente marcó el tono del debate económico: mucha confrontación política y pocas soluciones económicas.

“Yo no he pactado con los independentistas. Es falso. Es falso. Falso es falso y nunca es nunca”, contestó Pedro Sánchez, candidato del PSOE. “Eso es una tomadura de pelo”, protestó Albert Rivera, candidato de Ciudadanos, antes de sacar una copia de la tesis de Sánchez: “Tome, para que se la lea”. Sánchez respondió entregándole a Rivera un libro de Santiago Abascal, candidato de Vox: “Lea usted el de Abascal”. Nada de economía hasta ese momento, pero mucho barro.

Sánchez es una matrioska: es Otegi, es Bildu, es Torra... Una persona experta en secuestrar sabrá lo que tiene que pedir a cambio

“Les he preguntado por empleo”, repetía Pastor sin mucho éxito. Los números y las propuestas para arreglarlos habían pasado a un segundo plano. “Nos merecemos un debate sin insultarnos”, lamentaba Pablo Iglesias, candidato de Unidas Podemos, en un extremo del plató, en esta ocasión representando el papel de la moderación. “Los españoles no se merecen el intercambio de libros que acabamos de ver”. Atrás ha quedado la “cal viva” contra el PSOE, al menos de momento: “Va a ser necesario que nosotros estemos en el Gobierno de izquierdas”.

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Los moderadores consiguieron finalmente reorientar el debate hacia el aspecto económico. Y llegaron un puñado de propuestas. Sánchez se comprometió públicamente a modificar las cotizaciones de los autónomos (RETA) para que paguen a la Seguridad Social en función de sus ingresos. En otras palabras: subir las bases de cotización a los autónomos que más ganan y bajarlas a los que menos ganan.

Rivera volvió a repetir su promesa ya histórica del contrato único para igualar los derechos de los trabajadores temporales y los indefinidos. “Contrato único será convertir en basura todos los contratos”, lamentó Sánchez. El líder del PSOE decidió mostrar definitivamente sus cartas: no derogará la reforma laboral, “lo que hay que hacer es mirar al futuro, hay que reducir a tres los tipos de contrato, reforzar la causalidad y luchar contra el fraude en la contratación”. "Ustedes han sido quienes no han creado empleos de calidad, el 89% de los contratos son basura", replicó Rivera.

Iglesias prometió que si gobierna Podemos, endurecerá la causalidad de los contratos temporales y los limitará a seis meses de duración. Además, anunció que obligará a las empresas a hacer contrato a todos los autónomos que tienen un solo pagador para evitar la proliferación de los falsos autónomos.

Subir las pensiones y bajar los impuestos

¿Es que alguien está en contra de bajar los impuestos a las clases medias o subir las pensiones a los mayores? Nadie, claro. Por eso, los cuatro líderes políticos volvieron a aferrarse a ese mensaje. Iglesias prometió bajar la edad de jubilación, subir las pensiones, pagar una renta mínima de 600 euros para hogares monoparentales y 900 para hogares con dos progenitores, permisos de paternidad de 24 semanas, y al mismo tiempo bajar los impuestos a las clases populares.

Casado, por su parte, prometió que con la mayor revolución fiscal de la historia de España, que bajaría los impuestos en 16.000 millones de euros a las rentas altas, podrían elevar la recaudación. Y que Bruselas aceptaría este planteamiento. "Cuando se encienden las luces rojas de la crisis, se bajan los impuestos", señaló Casado, "el resto de países europeos también están bajando los impuestos". El problema es que la rebaja de impuestos que plantea Casado se limita a las rentas altas, justo aquellas cuyo impacto marginal sobre el consumo es más limitado. "Su propuesta es que al que gana 12.000 euros se le bajarán los impuestos en tres euros", lamentó Sánchez.

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"El debate es a quién bajamos los impuestos y quién tiene que pagar más", señaló Sánchez, "lo que nosotros proponemos es que las grandes corporaciones paguen un mínimo del 15%, que las grandes empresas tecnológicas paguen un impuesto digital y que combatamos el fraude fiscal", señaló Sánchez. Una 'reforma fiscal' que se limita a elevar la recaudación en 6.000 millones, algo que apenas modificará el retraso de España en ingresos que prometía corregir cuando estaba en la oposición.

El debate es a quién bajamos los impuestos y quién tiene que pagar más

"Sánchez tenía algunas propuestas buenas en la oposición que nunca cumplió, por ejemplo, el impuesto a la banca", lamentó Iglesias. El líder de Podemos prometió avanzar en una gran subida de impuestos a lo largo de la legislatura para corregir la brecha de ingresos que tiene España con Europa y que es superior a los siete puntos del PIB, esto es, más de 80.000 millones de euros.

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