crecimiento superior al 2% anual

Cómo afecta la competencia agrícola de Portugal y Marruecos a la España vacía

El motor económico de la España vacía goza de buena salud, pero no la suficiente para atajar la despoblación de las zonas de interior

Foto: Aldea abandonada en la provincia de Lugo. (EFE)
Aldea abandonada en la provincia de Lugo. (EFE)

El motor económico de la España vacía goza de buena salud, pero no la suficiente para atajar la despoblación de las zonas de interior, generalmente dedicadas a la agricultura y la ganadería. Los últimos datos macro de 2017 son reveladores. En ese ejercicio, la producción de la rama agraria ascendió a 49.165 millones de euros, con un crecimiento superior al 2% anual y registrando una cifra récord, mientras la renta agraria en ese año creció un 2,6%, alcanzando los 27.831 millones.

La actividad económica del campo en España representa el 10% del PIB, dos puntos más que al comienzo de la crisis. Las exportaciones de productos agroalimentarios —asunto básico para la agricultura española— alcanzaron los 50.039 millones de euros en 2017, con un incremento del 7% anual. Respecto a la población ocupada en el sector primario, el número de afiliados a la Seguridad Social en marzo de este año fue de 866.267 personas, cifra muy similar a la de hace una década.

Pese al aparente buen contexto macro, el sector primario en nuestro país camina con pies de plomo. Y para este ejercicio, afronta serios nubarrones, no solo por la falta de lluvias sino por la cada vez mayor y mejor competencia de países como Portugal y Marruecos, cuyo desempeño está sembrando la alarma en el agro español. No es solo la España vacía, es la amenaza vecina.

El regadío de Portugal

Muchos empresarios españoles han decidido asentarse en el país vecino para plantar olivos o almendros, dos productos de gran tirón en el mercado. Entre otras razones, por las ayudas por parte del Gobierno luso, según explica el segoviano Francisco Hernando, uno de los grandes empresarios agrícolas, afincado en Extremadura, que produce cuatro millones de litros de aceite cada año con base en nuevas técnicas de agricultura hiperextensiva.

Muchos empresarios españoles han decidido asentarse en el país vecino para plantar olivos o almendros, de gran tirón en el mercado

En Portugal, gracias a la presa de Alqueba, a la salida del Guadiana, la mayor presa de Europa construida gracias a los fondos comunitarios, que lleva caudales que pasan por España, el agua para el regadío no tiene límite y es gratuita para los agricultores. “En términos generales”, sostiene Hernando, “Portugal invierte más en su agricultura que nuestro país y, desde luego, lo consideran un sector mucho más prioritario que en España”.

Es fácil encontrar empresarios del olivo emigrados a Portugal, como José Luis de Prados, procedente de Baena (Córdoba), propietario allí de más de 6.000 hectáreas olivares, o el también andaluz Martín Martínez-Sagrera, que han visto cómo la tradicional competencia portuguesa en frutas y hortalizas se ha extendido ahora al olivar, donde además de las ayudas los costes salariales y energéticos son menores que en España.

El caso de Marruecos

La mano de obra ha sido el reclamo fundamental para que muchos empresarios agrícolas españoles se hayan instalado en el país vecino. Pero hay otros componentes nada baladíes en este asunto, como es el caso del uso de los tratamientos, exigidos por las autoridades agrosanitarias en España y en el resto de la Unión Europea.

En Marruecos, estos requisitos no son tan exigentes, por ejemplo, en el cultivo de cítricos, siendo esto determinante para abaratar costes. Este invierno, sin ir más lejos, se ha producido un situación crítica entre los naranjeros valencianos, por llegar a máximos la diferencia de precio entre el producto en origen y el precio de venta en supermercados.

Aunque la competencia de cítricos llega desde Sudáfrica, la ventaja competitiva que han encontrado algunos productores españoles trasladando parte de su producción a Marruecos incorpora un componente de inseguridad jurídica relevante, hasta el punto de generar experiencias negativas entre los que han probado suerte en el reino de Mohamed VI.

Técnicos parados

Uno de los problemas que afronta la modernización de las explotaciones agrícolas en España es la falta de personal cualificado. “Es muy difícil encontrar personas con conocimientos técnicos que quieran vivir con sus familias en zonas rurales”, sostiene Hernando.

Uno de los problemas que afronta la modernización de las explotaciones agrícolas en España es la falta de personal cualificado

La exigencia fundamental, desde el punto de vista económico y de explotación, que plantean los empresarios agrícolas y ganaderos españoles es “la apertura de nuevos mercados en el mundo”, afirma el presidente de Asaja, Pedro Barato. “Nos abrieron las puertas del mercado mundial al vino y ahí estamos, compitiendo con éxito. Lo mismo con el porcino, y ahí estamos, igual que con las frutas y hortalizas”.

Tras la manifestación de finales del pasado mes de marzo en Madrid al grito de la 'España vaciada', podría dar la sensación de que algo empieza a cambiar. Rural y agro van intrínsecamente unidos.

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