El 'lobby' tecnológico presiona al presidente

Trump prepara el contragolpe a Europa para frenar el impuesto a sus gigantes digitales

EEUU pasa al ataque contra los países europeos que están preparando impuestos a las grandes compañías digitales americanas: Google, Apple, Facebook y Amazon

Foto: El presidente de EEUU, Donald Trump. (Reuters)
El presidente de EEUU, Donald Trump. (Reuters)

El enfrentamiento económico y político entre Europa y Estados Unidos no ha hecho más que empezar, aunque esta vez ha sido Europa quien ha iniciado las ‘hostilidades’ con el impuesto a los servicios digitales (tasa Google). Francia presentó la semana pasada su propuesta legislativa para establecer un impuesto digital similar al que ya planteó España con el Gobierno de Pedro Sánchez y que ahora está en suspenso por la convocatoria de elecciones. El objetivo de los países europeos es obligar a que las grandes tecnológicas paguen impuestos allí donde generan la actividad económica, y no donde desarrollan sus aplicaciones. Esto es, que paguen en Europa en vez de en California.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ya está preparando el contraataque si Europa se atreve a tocar finalmente la ‘joya de la corona’ estadounidense, las GAFA (Google, Apple, Facebook y Amazon). El presidente está explorando “un abanico de opciones” para responder al impuesto digital de Francia, según una información adelantada por ‘Politico’ citando a un alto funcionario de la Casa Blanca.

El jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, se ha puesto en contacto con el Gobierno de Emmanuel Macron para solicitarle que desista de la tasa Google. Aunque las conversaciones no han ido más lejos de una mera petición, Estados Unidos prepara su maquinaria política para proteger los intereses de sus grandes multinacionales.

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Las grandes tecnológicas no han dudado en poner en marcha su maquinaria de ‘lobby’ para que Trump interceda ante los impuestos digitales de Europa. Entre las presiones que han logrado, se encuentra una carta remitida al presidente y firmada por 16 congresistas estadounidenses, que solicitan al presidente “no quedarse sentado mientras estos países financian su gasto gubernamental con unos ingresos que no les pertenecen”. Los congresistas demandan a Trump que se “comprometa firmemente” contra los impuestos digitales en Europa y que contemple “catalogarlos como una barrera al comercio”. Esto es, como si fuera un capítulo más de la guerra comercial.

No debemos quedarnos sentados mientras Europa financia su gasto gubernamental con unos ingresos que no le pertenecen

Este punto ya lo está valorando EEUU. Así se desprende del último informe anual del Departamento de Comercio del país sobre comercio digital. Entre las grandes barreras al comercio, señala el impuesto digital que están “considerando Francia, Reino Unido, Italia, España y Austria”. El departamento remarca que estos tributos gravarán “casi exclusivamente” las compañías estadounidenses, lo que “eleva la preocupación por un efecto discriminatorio contra las empresas estadounidenses para participar en los mercados de la Unión Europea”. La realidad es que estos tributos impactarán por igual sobre las compañías extranjeras y locales, y si el impacto es mayor sobre las multinacionales estadounidenses es sencillamente porque tienen mayor cuota de mercado y, por tanto, generan más ingresos y beneficios.

Un nuevo conflicto

Los impuestos a los servicios digitales se presentan así como el próximo gran foco de choque entre Europa y Estados Unidos. No será la primera vez que esto ocurra, ya que EEUU y Reino Unido ya se enfrentaron por las ventas de medicamentos de la británica GlaxoSmithKline. EEUU acusó a la farmacéutica de inflar los precios de importación a EEUU durante décadas para minimizar los beneficios en el país y así solo pagar impuestos en Londres.

GSK acordó una multa de 3.100 millones de dólares para cerrar el caso y tuvo que admitir su culpabilidad. El acuerdo, sellado en 2006, mostró la fortaleza de EEUU para doblegar a la farmacéutica y a Europa. Ahora el caso es el inverso: son las compañías de EEUU quienes no pagan impuestos en Europa.

En el caso de los servicios digitales, hay un matiz importante: una buena parte de los ingresos se genera por la vía de los derechos intelectuales, un intangible cuyo precio es complicado delimitar. De ahí que no sea tan sencillo como estudiar los precios de transferencias, que fue lo que se hizo en el caso de GSK. Sin embargo, la esencia del debate es la misma: ¿dónde se pagan los impuestos, donde se produce o donde se vende?

EEUU quiere que el conflicto se resuelva en el seno de la OCDE, pero, dada la lentitud del organismo, eso supone retrasar sin fecha su entrada en vigor

Las multinacionales estadounidenses quieren que este tema del impuesto digital se resuelva en el marco de la OCDE para armonizar las bases imponibles en los principales países del mundo. El problema es que la cooperación en este marco es tan lenta y complicada que supone, 'de facto', posponer sin fecha la entrada en vigor de estos impuestos.

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Las presiones de la Administración Trump hacia Europa no han cesado en los últimos días. Clete Willems, director del Consejo Económico de la Casa Blanca, ha señalado que el Gobierno estadounidense está “extremadamente decepcionado con el Gobierno francés por haber introducido un impuesto digital unilateral”. Por el momento, han sido solo protestas, públicas y privadas, pero Trump no ha querido ir más lejos. Sin embargo, si finalmente los impuestos llegan a implantarse, amenazan con convertirse en el próximo foco de conflicto entre los dos bloques.

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