Supera el máximo previo marcado con el Plan E

Se acabó el ajuste: el consumo público está ya en máximos históricos con 222.500 millones

El consumo de las administraciones públicas aceleró en la recta final de 2018 para cerrar el año con un crecimiento interanual del 3,8%, superior al PIB por primera vez en nueve años

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

El gasto en consumo final de las administraciones públicas aceleró con fuerza en la segunda mitad del año 2018, tras la entrada en vigor de los Presupuestos Generales del Estado. Tal fue la escalada que al final del año el consumo público superó los 222.500 millones de euros, lo que significa superar el máximo histórico marcado en 2010, el año estrella del Plan E.

El consumo público no incluye transferencias sociales (pensiones, salarios, subsidios), pero sí recoge todo el gasto realizado por el conjunto de las administraciones para la compra de bienes y servicios que utilizan para su producción y las transferencias en especie. En 2018, el gasto aumentó un 3,2% en términos nominales y suma ya cinco años consecutivos de incrementos. Con esta subida, el consumo de las administraciones se sitúa ya casi 1.000 millones por encima del gasto de 2009. De esta forma, se cierra definitivamente el agujero que dejaron los recortes de 2011, 2012 y 2013, que redujeron el consumo en un 9%.

En 2018, el gasto aumentó en 7.000 millones de euros, la cifra más elevada desde 2010, al inicio de la crisis, según muestran los datos de la contabilidad nacional anual publicados por el INE. La mayor parte del incremento del gasto se concentró en la última parte del año. Fue entonces cuando entraron en vigor los Presupuestos expansivos del Gobierno de Mariano Rajoy. El resultado es que si el gasto creció un 3,2% en el conjunto del año, solo en el último trimestre avanzó un 3,8% en tasa interanual. Por primera vez desde 2010, el consumo está por encima del PIB, en una situación de crecimiento.

Esto significa que el esfuerzo fiscal de las administraciones para elevar su consumo está tirando de la economía y ganando peso en el PIB. Este comportamiento explica una buena parte de la resistencia de España a la desaceleración que está viviendo la Unión Europea en los últimos meses, con Italia en recesión y Alemania en estancamiento. Además, este dato muestra claramente cómo España renunció al ajuste fiscal en 2018, y el resultado fue que el déficit estructural volvió a crecer.

[España resiste el frenazo de Europa, pero un tercio del crecimiento es gasto público]

El gasto público en consumo también ha cerrado el gap con el máximo alcanzado al inicio de la crisis si se mide en volumen encadenado, cifra que muestra mejor la situación en términos reales. En concreto, el volumen total de gasto se situó a un 0,7% del máximo histórico de 2010, y supera ya claramente al pico de la burbuja (ver primer gráfico).

Por primera vez desde 2010, el consumo está por encima del PIB, en una situación de crecimiento

El incremento del gasto contrasta con la vulnerabilidad que muestran las cuentas públicas de España. El déficit estructural de España es el único de la eurozona que sigue por encima del 3%. Al mismo tiempo, la deuda pública sigue anclada por encima del 97%. El resultado es que las administraciones están realizando una política fiscal procíclica que ha agotado el margen fiscal con el que el país pueda afrontar una futura crisis económica.

El peso del consumo público sobre el total del PIB marcó su pico más alto en 2010, cuando llegó a suponer el 20,6% de toda la producción. Sin embargo, con los recortes, su aportación fue cayendo hasta el 18,4% actual. Aquí se ha marcado un suelo, coincidiendo con el fin del ajuste del sector público. En el cuarto trimestre de 2018, el porcentaje del gasto público sobre el PIB comenzó a repuntar, y si esta tendencia se mantiene, el peso del consumo en el PIB volverá a aumentar.

Muy lejos de Europa

En España, como en la mayor parte de indicadores, el peso del sector público en el PIB es de los más bajos de Europa. En concreto, el consumo público en España aporta el 18,4% del PIB, dos puntos menos que en el conjunto de la eurozona.

En España, como en el resto de Europa, el peso del gasto público creció con fuerza al inicio de la crisis, hasta llegar al 20,7% del PIB. Posteriormente, se redujo como consecuencia de los ajustes, y en los últimos trimestres se ha estabilizado o ha crecido ligeramente. Lo que es indudable es que el consumo público se ha consolidado por encima de los niveles que había antes de la crisis. Por ejemplo, España tenía un gasto en consumo público del 17,7% en 2007, esto es, 0,7 puntos inferior al actual.

El cambio ha sido similar en el resto de Europa. El conjunto de la eurozona ha pasado de tener un consumo público del 19,5% del PIB a superar actualmente el 20%. Esto significa que el peso del sector público en el PIB ha crecido en esta fase y también evidencia que España ha seguido el mismo camino que Europa, manteniendo su distancia invariable durante todos estos años.

La aportación media del consumo público al PIB en España desde 1995 se ha situado en el 18,2% y actualmente está en el 18,4%, ligeramente por encima, pero muy cerca todavía. En 2019, la mayor parte del nuevo gasto público se destinará a transferencias sociales, por lo que su incidencia sobre el consumo de las administraciones es menor. Lo que sí provocarán tales transferencias es que los hogares aumenten su consumo, de modo que será el principal factor de sostenimiento del PIB.

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