mesa 'perspectivas 2019', con banco mediolanum

“La economía ha aprendido a convivir con incertidumbre, pero hay que hacer reformas”

Los expertos advierten de que la desaceleración global y la debilidad del comercio exterior son el gran riesgo de la economía española y señalan la necesidad de afrontar mejoras estructurales

La economía española afronta un ejercicio crítico en 2019. La desaceleración global y la dependencia del sector exterior apuntan a un menor crecimiento del PIB cuyo alcance en los próximos años va a depender de la capacidad del tejido productivo y de los distintos actores para corregir y detectar desequilibrios y propiciar las reformas necesarias para reducir riesgos. Cuatro expertos de alto nivel expusieron este miércoles su visión de cuál será el devenir económico tanto global como en España, en un foro organizado por El Confidencial en colaboración con Banco Mediolanum en Forinvest, la feria de las finanzas y los seguros que se ha celebrado en Valencia.

La primera conclusión es que el tejido productivo español ha iniciado una senda de aterrizaje suave pero refleja una estructura de componentes del PIB mucho más sostenible que la que abocó a una recesión profunda con la crisis inmobiliaria y de deuda de 2008. “Prevemos un crecimiento del 2,2% y una desaceleración menos intensa que el resto de Europa. Dentro de este entorno menos favorable, la economía española destaca positivamente. Ha habido un cambio en el patrón de crecimiento”, señaló Nuria Bustamante, directora de Economía Española y Análisis Sectorial del Servicio de Estudios de Bankia.

"Nuestra preocupación no tendría que ser forzar el ciclo, sino hacer reformas para aumentar la capacidad de crecimiento", dice Nuria Bustamante

Bustamante explicó (vea aquí su presentación) que el PIB nacional ha compensado un descenso de la demanda externa gracias al mejor comportamiento del mercado interior por la recuperación del sector de la construcción y el mayor gasto de las familias. “La parte más negativa es que el sector industrial podría haber entrado en recesión”, señaló. Aun así, España sigue disfrutando de superávit por cuenta corriente, una circunstancia muy distinta a la de 2008, cuando el déficit era del 10%. “Los desequilibrios son los indicadores adelantados de una crisis. Así que lo importante es que no se generen esos desequilibrios”, enfatizó la analista de Bankia.

Mario Rapanello, director de Tesorería y Mercado de Valores de Banco Mediolanum.
Mario Rapanello, director de Tesorería y Mercado de Valores de Banco Mediolanum.

Entre los riesgos citados, sobre todo para el sector exterior, Bustamante se refirió no tanto a las tentaciones proteccionistas como al debilitamiento del comercio mundial que se está produciendo en economías como las de los principales clientes españoles, Alemania, Francia, Italia o Reino Unido. Por supuesto, el Brexit es otro de los focos de riesgo, pero hay que tener en cuenta que el 30% de la producción de las empresas españolas está vinculado al mercado exterior, según detalló Bustamante. “La economía española ha aprendido a convivir con dosis de incertidumbre. Nuestra preocupación no tendría que ser forzar el ciclo, sino hacer reformas para aumentar la capacidad de crecimiento”, señaló.

Como recetas para atenuar el impacto de una desaceleración del comercio internacional y mantener un crecimiento sostenible, citó cuestiones como la necesidad de reducir el endeudamiento. Pero la responsable del servicio de estudios hizo especial incidencia en la exigencia de una mayor formación de la fuerza de trabajo para elevar la cualificación del mercado laboral. "Hay un desajuste entre oferta y demanda en el mercado laboral que limita la capacidad de crecimiento de la economía española", afirmó la analista de Bankia. "Hay empresas que no encuentran trabajadores adecuados".

Sensibilidad de la economía española a las economías vecinas. (Bankia Estudios)
Sensibilidad de la economía española a las economías vecinas. (Bankia Estudios)

La necesidad de afrontar estas reformas estructurales también fue el mensaje central de la intervención (aquí completa) de Josep Mestres, economista de CaixaBank Research. “Pensamos que la economía española va a crecer a un ritmo sólido durante 2019. Son ritmos menores, pero más sostenibles. Aun así, tenemos retos macro económicos, financieros y sociales. Desde el punto de vista macro, es importante elevar la productividad porque es la única manera de aumentar el nivel de vida de manera sostenible", indicó. En al ámbito financiero, advirtió de que, pese a que hogares y empresas han reducido su endeudamiento, la carga financiera pública sigue siendo excesivamente elevada, cercana al 100% del PIB. Se trata de un riesgo que comparte también Bustamante, al señalar además el exceso de deuda externa. "Es clave para nuestra economía reducir el nivel de deuda y además hacerlo de manera rápida", abundó Mestres.

En clave social, el economista de CaixaBank señaló que el país ha hecho muchos progresos y se ha reducido el desempleo, pero la excesiva temporalidad (por encima del 30% en las dos últimas décadas) lastra la competitividad de las empresas y castiga la demanda interna. "La economía no usa los recursos de forma eficiente. Tendríamos que pensar en cómo atajar el mercado laboral y cómo hacerlo de una manera duradera y de raíz", lanzó, tras advertir de que hay grupos sociales como los jóvenes, los inmigrantes o colectivos de mujeres con hijos que siguen estando en "una posición de debilidad y tienen mucha inestabilidad laboral".

Evolución de la renta variable desde 2009. (Banco Mediolanum)
Evolución de la renta variable desde 2009. (Banco Mediolanum)

En materia de inversión y ahorro, Glen Chapman, director de Estrategia en Renta Fija y Variable del Banco Sabadell, cree que los mercados deben prepararse para un punto de inflexión en los próximos meses, una vez descontado un posible acuerdo comercial entre Estados Unidos y China. Tras la brusca caída de noviembre, se ha producido un fuerte rebote en el primer tramo del año anticipando la posibilidad de una estabilización en la relación entre las dos principales potencias comerciales, motores de la economía global.

“La pregunta no es si hay que estar en bolsa sino cómo tenemos que estar posicionados", sostiene Glen Chapman, de Banco Sabadell

Pero esa pacificación de la guerra comercial podría traer a continuación una posición más agresiva de la Administración de Donald Trump hacia Europa, una vez logrado su objetivo de ajustar cuentas con México y China. Trump ya ha hecho varias advertencias sobre el déficit comercial que tiene Estados Unidos, por ejemplo, con Alemania, uno de los principales clientes de productos españoles. Y esto ocurriría en un momento de desaceleración económica detectada en los análisis macro. Chapman expuso en su intervención un panel de opiniones de gerentes de compras del sector manufacturero que refleja “un deterioro significativo” en la facturación. “En Europa, han caído los beneficios un 15% en el cuarto trimestre y 2018 ha sido de crecimiento casi plano. El crecimiento esperado para 2019 ya ha empezado a rebajarse”, afirmó.

De derecha a izquierda, Mario Rapanello, Glen Chapman, Nuria Bustamante, Josep Mestres y Víctor Romero, en Forinvest.
De derecha a izquierda, Mario Rapanello, Glen Chapman, Nuria Bustamante, Josep Mestres y Víctor Romero, en Forinvest.

“Ante esto, ¿qué hacemos?”, se interroga Chapman. “La pregunta no es si hay que estar en bolsa, sino cómo tenemos que estar posicionados. Si hablamos a nivel sectorial, lo mejor es alejarse de datos macro y centrarse en sectores defensivos como alimentación, farmacia o telecos”, afirmó. Según este experto en inversiones, sectores más relacionados con el ciclo como automoción, recursos básicos o, incluso, el financiero puede que tengan un peor comportamiento. “Como la bolsa descuenta expectativas, es normal que lo acaben reflejando”.

Mario Rapanello (Mediolanum): “No podemos enamorarnos solo de un activo. Debemos anclar las inversiones a la diversificación mundial"

Chapman quiso hacer además una diferenciación entre las compañías que ofrecen buenos dividendos porque se encuentran a precios bajos, pero que sufren una alta volatilidad, y las que son más estables en el tiempo en cuanto al comportamiento del valor y su dividendo quizá no es aparentemente tan jugoso, aunque sea bueno. En este sentido, aconsejó cotizadas que pagan más dividendo y tienen un filtro de menor volatilidad. “Las compañías con mayores barreras de entrada pero con mayor visibilidad tienden a hacerlo mejor”, afirmó.

En este escenario de mayor votalidad e incertidumbre, el responsable de Tesorería y Mercado de Valores de Banco Mediolanum, Mario Rapanello, cree que cualquier inversión financiera familiar debe sostenerse sobre una buena planificación y la diversificación. “No podemos cometer el error de enamorarnos de un activo. Debemos anclar nuestras inversiones a la diversificación mundial y no a un país o una región. Por esto es importante la gestión del asesoramiento. Cada uno de nosotros es distinto o necesita herramientas distintas”, afirma el ejecutivo del banco especializado en gestión patrimonial. Rapanello puso como ejemplo su país de origen, Italia, que representa el 2% del PIB mundial, para defender que no tiene sentido concentrar las inversiones en un solo territorio o país, sino ampliar el abanico para reducir los riesgos a largo plazo.

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