Recorta "sustancialmente" la previsión de PIB

El BCE saca su artillería: retrasa la subida de tipos y anuncia otra inyección a la banca

Pondrá en marcha el tercer TLTRO en septiembre, que se prolongará hasta marzo de 2021. Además, renueva la 'barra libre' de liquidez a los bancos y retrasa la subida de tipos hasta finales de 2019

Foto: El presidente del BCE, Mario Draghi. (Reuters)
El presidente del BCE, Mario Draghi. (Reuters)

El Banco Central Europeo (BCE) no quiere esperar más a ver si la desaceleración de la economía profundiza. El temor ante el frenazo de la actividad en los últimos meses ha llevado a la entidad a sacar, otra vez, toda su artillería monetaria. En concreto, ha cambiado su preanuncio de política monetaria ('forward guidance') retrasando hasta finales de 2019 o más allá la primera subida de tipos y, además, ha anunciado que en septiembre pondrá en marcha una nueva ronda de inyección de liquidez a la banca, el tercer TLTRO. El objetivo de la entidad es "aumentar la acomodación de la política monetaria", ha explicado su presidente, Mario Draghi.

Esta batería de medidas inesperadas muestra la preocupación del BCE por el deterioro del entorno macroeconómico, que ha llevado a la entidad a recortar en nada menos que seis décimas su previsión de crecimiento de la eurozona para este año, hasta el 1,1%. Lo que pretende con estas medidas es mantener los tipos de interés muy bajos en el mercado y estimular la concesión de nuevos créditos para reactivar la economía. El TLTRO es un préstamo a la banca condicionado a la concesión de préstamos; esto es, los bancos están obligados a elevar su cartera de créditos al sector privado, de lo contrario, tienen que devolver de forma adelantada los préstamos. "Estas nuevas operaciones ayudarán a preservar unas condiciones de financiación bancaria favorables y la correcta trasmisión de la política monetaria", ha señalado la entidad en un comunicado posterior a la reunión.

El BCE comenzará estos préstamos en septiembre y prolongará el programa hasta marzo de 2021, y su rentabilidad aplicada estará vinculada a los tipos de interés oficiales (que actualmente están en el 0%). De esta forma, cubre todos los vencimientos que se producirán en los próximos años de los programas anteriores y mantendrá una elevada liquidez en el mercado interbancario. Además, servirá para calmar la incertidumbre en el mercado interbancario ante la cantidad de bonos que vencerán hasta 2021. Todos los préstamos tendrán un periodo de vencimiento de dos años a partir del momento de concesión y los bancos podrán pedir hasta un 30% de sus activos elegibles (títulos de máxima calidad validados por el BCE).

[La amenaza de crisis retrasará la subida de tipos del BCE más allá de 2019]

Para complementar esta ronda de liquidez, el eurobanco ha anunciado que mantendrá los tipos de interés "al menos hasta el final de 2019", lo que supone un cambio respecto al 'forward guidance' anterior, que fijaba para el verano la subida de tipos. Además, Draghi ha explicado que "algunos miembros del Consejo de Gobierno optaron por aumentar el 'forward guidance' hasta marzo de 2020". Con este movimiento, se consolida la sensación que tienen los inversores de que el BCE mantendrá los tipos de interés en el mínimo histórico actual, del 0%, al menos durante todo lo que resta de año 2019.

El BCE ha aprobado todas las medidas por unanimidad, lo que evidencia hasta qué punto la preocupación por la economía es transversal

Por último, la entidad ha anunciado que prolonga la 'barra libre' de liquidez a los bancos al menos hasta marzo de 2020. No solo eso, la entidad también mantendrá la reinversión de los bonos que tiene en cartera que vayan venciendo durante los próximos meses. Todo para evitar drenar liquidez del mercado y mantener unas condiciones favorables que compensen la desaceleración de la actividad económica.

Draghi ha explicado que el Consejo de Gobierno de la entidad ha adoptado estas medidas "por unanimidad", lo que supone una importante novedad cuando se aprueban políticas expansivas. "Dada la complejidad del paquete, esta es una señal muy positiva para la cohesión del Consejo de Gobierno", ha señalado Draghi. Esta unanimidad muestra también que la preocupación sobre la situación económica es transversal a todos los países de la eurozona, y no solo a los más 'pobres'. De hecho, Alemania está liderando el parón de la actividad, por lo que ha sido el primer país interesado en poner en marcha esta batería de medidas.

Ocupación, no preocupación

Draghi se ha empeñado, durante toda la rueda de prensa, en transmitir una posición de optimismo sobre el futuro de la economía europea a pesar de que los datos de los últimos meses han sido negativos y de la rebaja de las previsiones de crecimiento. En resumen: "No hay una falta de recuperación, de lo que estamos hablando es de un crecimiento más débil", ha señalado Draghi, quien ha recordado que el riesgo de recesión es "muy bajo". "El Consejo de Gobierno expresa confianza", ha remarcado Draghi, "todos los miembros del BCE confían en el escenario base de previsiones". Eso sí, ese escenario base es hoy mucho más pesimista que hace tres meses. En concreto, el BCE ha rebajado su previsión de crecimiento para la eurozona en seis décimas, desde el 1,7% que esperaba en diciembre hasta el 1,1%.

Este recorte "sustancial" de las previsiones de crecimiento se debe a la incertidumbre geopolítica, la guerra comercial y algunos factores específicos de los países europeos. Además, la entidad advierte de que "los riesgos siguen estando a la baja", en especial por el futuro del Brexit. De cara a 2020, ha rebajado en una décima su previsión para el PIB, hasta el 1,6%.

Draghi se ha empeñado en transmitir una posición de optimismo a pesar del recorte en las previsiones de crecimiento

Sin embargo, el BCE confía en que la economía mantenga su senda de recuperación a pesar de la desaceleración. Las condiciones financieras favorables, la creación de empleo y la subida de salarios deberían presionar al alza los precios y también la economía durante los próximos años, confía Draghi.

La entidad también ha revisado a la baja la previsión de inflación como consecuencia del menor crecimiento económico. Si en diciembre estimaba que los precios subirían un 1,6% en 2019, ahora prevé un avance del 1,2%, en buena medida como consecuencia de la caída del precio del petróleo en los mercados internacionales. El IPC seguirá acelerando hasta llegar al 1,8% en 2021, lo que ya supondría cumplir con el objetivo del BCE, que es mantener la inflación "cerca pero por debajo del 2% en el medio plazo".

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