EL RECORRIDO DE ESPAÑA EN LOS ÚLTIMOS 12 MESES

Guindos al BCE y Campa a la EBA: España regresa a la cúpula económica de la UE

Nuestro país logra dos asientos clave después de haber estado durante un tiempo totalmente K.O; una situación que la crisis económica prolongó hasta el 2018

Foto: Bandera europea en la sede de la Comisión Europea. (Reuters)
Bandera europea en la sede de la Comisión Europea. (Reuters)

De la irrelevancia a ocupar dos importantes puestos en lo más alto del sistema bancario de la Unión Europea. Ese ha sido el recorrido de España en los últimos 12 meses, que más que mejorar su situación corrige una anomalía: la cuarta economía de la Eurozona estaba totalmente K.O y la crisis económica prolongó la situación hasta el 2018.

El retorno español comenzó con el nombramiento de Luis de Guindos como vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE). El por entonces ministro de Economía no contaba con un especial beneplácito de Mariano Rajoy, que prefería seguir teniéndolo en el Gobierno, pero Guindos estaba cansado de política y la crisis y prefería dar el salto al BCE.

Fue un "yo me lo guiso yo me lo como". Guindos trabajó las cosas como se hacen en Bruselas: reunión a reunión, en comidas, cenas, encuentros en los pasillos y despachos de la capital comunitaria. Trabajó al detalle las redes para recordarle a todo el mundo que la Eurozona le debía la vicepresidencia del BCE al alumno aventajado, al que, con mucho sacrificio, había sacado la cabeza de la crisis.

Consistió en un trabajo personal porque Rajoy no veía con buenos ojos su marcha. Pero al final Guindos lo dejó atado y bien atado. Acabó siendo el elegido por sus colegas en el Eurogrupo, a pesar de que su nombre también se había barajado para presidir la reunión de ministros de Finanzas, un puesto al que en su momento optó, con una sonora derrota ante el holandés Jeroen Dijsselbloem.

Consistió en un trabajo personal porque Rajoy no veía con buenos ojos su marcha. Pero al final Guindos lo dejó atado y bien atado

Guindos celebró lo que era la vuelta a la normalidad para España después de que en 2012 Madrid fracasara al intentar sentar a Antonio Sáinz de Vicuña en el asiento libre que dejaba José Manuel González-Páramo en el comité ejecutivo del BCE. Era una situación crítica: España pedía un rescate financiero mientras la economía se hundía y su salida de la cúpula económica de la UE parecía un castigo divino llegado desde Berlín.

Luis de Guindos, vicepresidente del BCE. (EFE)
Luis de Guindos, vicepresidente del BCE. (EFE)

Si bien el nombramiento de Guindos era algo muy anunciado y un pulso público de España, esta semana ha ocurrido algo inesperado y que refuerza todavía más el regreso del país a la primera línea económica: el nombramiento de José Manuel Campa, exsecretario de Estado de Economía entre 2009 y 2011 y actual directivo de Banco Santander, como próximo presidente de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés).

Campa, como antes Guindos, tendrá que pasar por la comisión de Asuntos Económicos y Monetarios (ECON) del Parlamento Europeo, que tendrá que dar el visto bueno a su designación, completando así la sucesión de Andrea Enria, que era presidente de la EBA hasta que dimitió para presidir el Mecanismo Único de Supervisión (MUS) del BCE.

Son dos asientos clave en la cúpula bancaria de la Unión Europea. Por ejemplo, Guindos, aunque tiene un rol independiente al ser vicepresidente del BCE, hace que la visión española tenga un peso especial en el Consejo de Gobierno de la institución: mientras los representantes del resto de países se tienen que repartir el turno de voto, los miembros del Comité Ejecutivo tienen voto permanente, lo que es especialmente importante en las votaciones sobre política monetaria. Por su parte, el rol de la presidencia de Campa en la EBA se centra en regular el sector bancario de la UE, coordina y fija cómo se deben realizar los test de estrés a los bancos.

José Manuel Campa. (EFE)
José Manuel Campa. (EFE)

España recupera así el rol importante que en otro momento tuvo en la esfera económica de la UE y que durante la crisis se le retiró. Es un premio no solo al crecimiento económico del país, muy superior al del resto de la Eurozona, sino también a un comportamiento proeuropeo por parte del Gobierno, algo que empieza a escasear en la UE.

¿Otros puestos?

Los nombramientos de Guindos el año pasado y de Campa ahora descartan que España pueda pelear ninguno de los otros cargos que se liberan en el BCE (como el de presidente), así como la vicepresidencia del MUS. En cualquier caso la posición española queda así bien afianzada por el lado económico.

Sin embargo, hay muchos otros cargos que se renuevan. Siempre que se habla del comisario que España tendrá que enviar a la Comisión Europea se mira a Nadia Calviño, actual ministra de Economía y a la que muchas quinielas sitúan como sucesora de Pierre Moscovici, actual comisario de Asuntos Económicos y Financieros. Eso cuadraría el círculo económico para España, dominando muchas de las posiciones de la cúpula de la UE relacionadas con la materia.

En los últimos meses se duda más que Calviño vaya a ser la elegida para ser enviada como comisaria, a pesar de dar el perfil y de conocer a la perfección la institución, ya que antes de ser ministra fue directora general de Presupuestos. El otro nombre en las quinielas sería el de Josep Borrell, actual ministro de Asuntos Exteriores y que tendría un buen perfil para obtener una buena cartera en la próxima Comisión Europea. A una persona del rango de Borrell, que además de ministro ha sido presidente del Parlamento Europeo, sería difícil que se le ofreciera un rango menor que el de vicepresidente del Ejecutivo comunitario.

España perdió peso en la Comisión Europea tras la salida de Joaquín Almunia, que fue vicepresidente y contó entre 2004 y 2014 con dos carteras clave: Asuntos Económicos y Financieros primero y Competencia después. Con las últimas elecciones España perdió rango y Miguel Arias Cañete tuvo que aceptar la cartera de Acción por el Clima y Energía. Con la economía al alza y con un peso mayor en la UE tras la salida del Reino Unido es de esperar que Madrid tenga más cartas que jugar cuando llegue el momento. Sin embargo, todas estas apuestas corren un riesgo básico: que las elecciones generales anticipadas puedan facilitar un cambio de Gobierno antes de que las capitales tengan que decidir los nombres de sus elegidos.

Además, Almunia acaba de ser designado para liderar el análisis independiente por parte del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) del último programa de rescate a Grecia, que tendrá que presentar a la Junta en junio del 2020.

Las elecciones europeas también arrojarán un mayor dominio español: el PSOE será el mayor partido dentro de la familia socialdemócrata del Parlamento Europeo y Ciudadanos también será el más dominante detrás de la formación de Emmanuel Macron dentro de la familia liberal. Además, España es ahora mismo el mayor Estado miembro dominado por socialdemócratas. Eso hace a algunos especular con las posibilidades de que Madrid pueda apuntar a un comisario de peso, e incluso apostar a algo más arriba, en concreto señalando al Consejo Europeo: si Pedro Sánchez gana las elecciones pero no tiene mayoría para gobernar, algunos señalan la posibilidad de que el presidente encuentre una salida honrosa proponiéndose como sucesor de Donald Tusk.

En cualquier caso los próximos meses determinarán si realmente España vuelve al ruedo de la cúpula europea. Madrid ha recuperado ciertas posiciones en el ámbito económico, pero lo que resta de 2019 será lo que marcará la diferencia y demostrará si vuelve a ocupar una silla importante en la mesa de los adultos.

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