Cayó en recesión en la segunda mitad de 2018

La producción industrial se hunde un 6,2%, el peor dato desde la recesión de 2012

La industria sigue mostrando claros síntomas de agotamiento del ciclo expansivo. Las menores exportaciones y la ralentización del consumo interno pasan factura a un sector en recesión

Foto: Fábrica de Nissan en Barcelona (Reuters)
Fábrica de Nissan en Barcelona (Reuters)

El sector industrial se ha convertido en el gran foco de preocupación de la economía española. Los servicios mantienen una desaceleración paulatina mientras el consumo sigue creciendo con fuerza, pero la industria muestra ya claros síntomas de cambio de ciclo. Si la semana pasada el INE adelantaba que el sector entró en recesión en el último trimestre de 2018, hoy publica el hundimiento de la producción industrial en el último mes del año.

En concreto, la producción sufrió una caída del 6,2% interanual (dato corregido de estacionalidad y calendario). No se había visto tal hundimiento de la producción industrial desde la crisis del año 2012, cuando España estuvo al borde de ser rescatada. Con este son ya dos meses consecuitivos de caída de la producción, lo que refleja el momento complicado que atraviesa el sector.

La guerra comercial, la debilidad de los principales países importadores de material español, principalmente Alemania e Italia, y la incertidumbre del Brexit han terminado por provocar un entorno muy complicado para la industria. Pero no solo eso, también la caída de la demanda doméstica está afectando al crecimiento de la industria. La demanda embalsada (decisiones de compra que se pospusieron durante la crisis) han tenido un efecto dinamizador del consumo hasta ahora. Las familias ya no tienen esa demanda embalsada, que afecta especialmente a los bienes de consumo duradero, como son coches, muebles, electrodomésticos, etc.

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El resultado es que la producción de estos bienes de consumo duradero se ha hundido nada menos que un 12,7% en diciembre respecto al mismo mes del año anterior, la peor caída desde el verano de 2013. La industria automotriz vive un momento especialmente delicado por la transición del diésel y por la deslocalización de las fábricas. En España, las plantas de Nissan en Barcelona o de Ford en Almussafes tienen un elevado riesgo de sufrir recortes de producción. Este entorno contribuye a generar más incertidumbre en el sector.

Todos los sectores de la producción industrial están en negativo, y ya suman dos meses consecutivos en esa situación, lo que refleja hasta qué punto es un problema generalizado para toda la industria. La producción de bienes de equipo cayó en diciembre un 5,7%, el peor dato desde el año 2014. Este indicador es especialmente relevante, ya que muestra el estado de salud de las industrias que producen máquinas para otras industrias. Si este sector pierde dinamismo está reflejando que la inversión empresarial en aumentar o renovar su capital instalado se reduce, lo que acabará repercutiendo sobre su producción.

Algo similar ocurre con el sector de fabricación de bienes intermedios, esto es, industrias auxiliares que producen insumos para otros sectores. La producción de este tipo de bienes sufrió una caída en diciembre del 4,3%, el peor dato desde el año 2013.

El mal momento de la industria no se limita a España, sino que es generalizado en Europa, lo que contrubuye a agravar el problema

La confianza del sector manufacturero ha sufrido un importante revés en los últimos meses, como evidencian los datos del PMI que elabora Markit. Los datos del INE publicados hoy reflejan que la pérdida de confianza está apoyada en una caída de la producción y no solo en un temor sobre la evolución futura del sector. La caída del precio del crudo también ha tenido un claro impacto sobre la producción industrial. En este caso se debe a que el volumen producido tiene menor valor, lo que ha provocado que su producción sea un 11,2% inferior a la de diciembre de 2017.

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El mal momento de la industria no se limita a España, sino que es generalizado en Europa, lo que contrubuye a agravar el problema. Alemania publicó el miércoles que sus pedidos de fábrica de diciembre se hundieron un 7%, el peor dato también desde 2012. Los PMI de Francia e Italia indican que el sector se está contrayendo. Además, en el caso de Italia, el frenazo de su industria ha contribuido a provocar que el país haya entrado en recesión técnica (dos trimestres consecutivos de caída de la actividad). Italia es el país con mayores desequilibrios de los grandes del euro, lo que supone un grave peligro para la estabilidad económica de la región.

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