Superará los 18.500 millones

Sánchez no reduce el déficit de las pensiones ni con 9.200 millones más de ingresos

El déficit no financiero del sistema alcanzará los 18.650 millones en 2019, según la estimación del Gobierno, casi 1.300 millones más que en 2018, a pesar de la subida de cotizaciones

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

El déficit de la Seguridad Social sigue siendo el gran problema de las cuentas públicas ignorado por el Gobierno. El Ejecutivo de Mariano Rajoy ignoró el agujero del sistema y agotó el Fondo de Reserva, y el de Pedro Sánchez va por el camino de generar una gran deuda. El déficit de la Seguridad Social alcanzará los 18.650 millones de euros en 2019, según figura en los Presupuestos Generales del Estado. Una cuantía que significa elevar el déficit corriente del sistema en 1.300 millones de euros respecto al Presupuesto del ejercicio anterior.

Ni siquiera la subida de cotizaciones y la transferencia extraordinaria del Estado a la Seguridad Social son suficientes para contrarrestar el efecto conjunto de las tres causas que provocan la subida de la nómina de las pensiones: la subida de las prestaciones, la tasa de reemplazo (las nuevas pensiones son más altas que las que causan baja) y el envejecimiento de la población.

Los tres factores, combinados, hacen que sea imposible reducir el déficit de la Seguridad Social, ni siquiera a pesar del incremento de 9.200 millones en los ingresos. El gasto corriente de la Seguridad Social se elevará en nada menos que 10.500 millones de euros respecto a 2018, elevándolo hasta la cifra histórica de 159.000 millones de euros. De esta forma, el gasto en pensiones se lleva ya más de uno de cada tres euros del total de gasto público de todas las administraciones.

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El Gobierno ha plasmado una cifra de ingresos por cotizaciones de la Seguridad Social ambiciosa como vía para intentar cuadrar las cuentas públicas. En concreto, espera que la recaudación por las cuotas se eleve un 7,5%, hasta los 123.600 millones de euros. Este fuerte incremento de los ingresos contrasta con el ‘frenazo’ del empleo, que aumentará menos de un 2% este año, según las previsiones del propio Gobierno.

La subida de salarios y la creación de empleo serán claramente insuficientes para alcanzar la previsión de nuevos ingresos

La subida de salarios y la creación de empleo serán claramente insuficientes para alcanzar la previsión de ingresos. El Gobierno fía la diferencia a los ingresos extra por la subida de las bases de cotización: un 7% las máximas, un 22,3% las mínimas y una pequeño incremento de las bases y tipos de los autónomos. Además, la recuperación del subsidio por desempleo a los mayores de 52 años también generará un pequeño incremento del pago de cotizaciones del SEPE a la Seguridad Social. En cualquier caso, estos números optimistas del Gobierno no sirven para cuadrar las cuentas del sistema, cuyo déficit sigue aumentando sin remedio.

Tampoco será suficiente la transferencia extraordinaria de 850 millones que aprobará el Ministerio de Hacienda y que irá del Estado a la Seguridad Social para asumir una parte de su déficit (unas cinco centésimas del PIB).

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El resultado es que será necesario seguir elevando la deuda de la Seguridad Social en 2019 para afrontar el pago de las pensiones y financiar la subida de las prestaciones. El Gobierno lo hará por una doble vía. En primer lugar, retirará hasta 3.700 millones del Fondo de Reserva, conocido popularmente como la hucha de las pensiones. Con esta disposición, ya quedarán menos de 1.500 millones de euros en la reserva.

En segundo lugar, el Tesoro volverá a hacer un préstamo a la Seguridad Social sin intereses cuya cuantía asciende a 15.200 millones de euros. De esta forma, será posible pagar las pensiones de 2019 pero, a cambio, la deuda del sistema seguirá engordando.

Los números imposibles

El desfase de las cuentas del sistema de Seguridad Social amenaza el objetivo de déficit conjunto de las administraciones públicas. España tiene que cerrar 2019 con un déficit del 1,3% del PIB, esto es, unos 16.000 millones de euros. El problema es que la Seguridad Social por sí misma tendrá un déficit de casi 18.700 millones, esto es, se come todo el margen presupuestario.

Esta losa de la Seguridad Social será muy difícil que el Gobierno la pueda levantar para cumplir con sus compromisos. Alcanzar el 1,3% de déficit con esta desviación es misión imposible. Una parte del déficit de la Seguridad Social se compensará con el superávit del SEPE (que está incluido dentro de los fondos de la Seguridad Social). Sin embargo, el Gobierno ha laminado las transferencias al SEPE y al Fogasa este año, con apenas 250.000 euros de partida para el SEPE.

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Esto significa que el sistema apenas tendrá contrapeso dentro de los fondos a la Seguridad Social. Es por eso que el contrapeso tiene que encontrarlo en otros subsectores de la Administración. El único que tendrá superávit será el de las corporaciones locales, pero su saldo cada año se irá reduciendo como consecuencia de la ampliación de las partidas que pueden financiar con cargo al remanente de tesorería. En otras palabras, cada vez tienen un catálogo más amplio de inversiones financieramente sostenibles, lo que hace que su superávit se reduzca.

En la Administración central también hay un claro riesgo de desfase como consecuencia de la previsión de ingresos. En concreto, hay casi 6.000 millones de euros que bailan en este subsector. Por último, las comunidades autónomas siempre tienden a agotar todo su margen de déficit, de modo que no habrá compensación por su parte. De ahí que las cuentas de la Seguridad Social apenas tengan contrapeso con otras partidas, lo que pone en jaque el cumplimiento de los objetivos de estabilidad.

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