Sánchez se queda solo en su estimación

El mercado presiona al Gobierno para rebajar su previsión de crecimiento

Economía actualizará el cuadro macroeconómico de 2019 el próximo viernes con la presión de situarse en la banda alta de previsiones de los analistas

Foto: La ministra de Economía, Nadia Calviño, en La Moncloa. (EFE)
La ministra de Economía, Nadia Calviño, en La Moncloa. (EFE)

El Ministerio de Economía revisará este viernes el cuadro macroeconómico del Gobierno con el que se elaborarán los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2019. Será la tercera vez que tenga que hacerlo la ministra del ramo, Nadia Calviño, y las presiones vuelven a ser a la baja. Actualmente, la estimación del Ejecutivo para 2019 apunta a un avance del PIB del 2,3%, lo que hace que se sitúe por encima de las previsiones del consenso de mercado.

El promedio de analistas se sitúa en el 2,2%, pero en las últimas semanas se aprecia una tendencia a la baja, que se acerca más al 2,1%. Entidades como Barclays, Nomura o Berenberg han situado en los últimos días su previsión de crecimiento para España por debajo del 2,2%. Pero no solo eso: FMI, OCDE, Banco de España y Comisión Europea apuntan a un avance del 2,2%. La previsión actual del Ejecutivo se encuentra entre las más optimistas del mercado, lo que presiona a la ministra de Economía a aceptar una rebaja de una o dos décimas en la actualización del cuadro macro.

La propia evolución de la economía de los últimos dos trimestres deja pocas alternativas al Gobierno. Los datos del INE mostraron que el ritmo interanual de crecimiento se había desacelerado hasta el 2,4% interanual en el tercer trimestre del año y los analistas esperan que acabará el año con una tasa del 2,3%.

Si los datos oficiales del INE confirman estas previsiones, significará que España ha empezado el año ya con el mismo ritmo de crecimiento que estima el Gobierno para todo el ejercicio. De ahí que no tenga margen para la desaceleración. Pero esta tendencia a la baja es poco probable que se revierta, de ahí que es de esperar que en el conjunto del año el PIB se desvíe en una o dos décimas respecto a la estimación del Gobierno.

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Si finalmente el Ejecutivo admite esta rebaja, sería la segunda vez que lo hace en menos de tres meses. El último recorte lo hizo en octubre, cuando el ministerio actualizó su estimación con motivo de la elaboración del plan presupuestario y redujo en una décima su previsión. Una rebaja que serviría para poner al Ejecutivo en línea con el consenso de mercado y con la tendencia de los analistas, que llevan meses recortando sus previsiones. Lo contrario sería situar el cuadro macro de España al margen del principio de prudencia presupuestaria que exige la Unión Europea para la elaboración de los Presupuestos.

La mayor discrepancia radica en dos indicadores clave en los que el Gobierno es más optimista: las exportaciones y la inversión

La mayor discrepancia radica en dos indicadores clave en los que el Gobierno es más optimista: las exportaciones y la inversión. Ambos constituyen la parte más ‘sana’ del crecimiento económico y los analistas prevén que no sean tan positivos en 2019. Según el consenso de mercado que recoge Bloomberg, la formación bruta de capital fijo (FBCF) aumentará un 3,9% el próximo año, frente al 4,4% que figura en el cuadro macro del Gobierno.

En el caso de las exportaciones, el consenso de mercado espera un avance del 2,5%, muy lejos del 3,4% que plantea el Gobierno. El Gobierno tendrá complicado justificar que mantiene inalterados estos dos valores dado el ritmo de la economía de los últimos meses. Sin embargo, una décima arriba o abajo en el PIB entra dentro del propio margen de error de la estimación. Es una cuantía mínima, pero servirá para mostrar hasta qué punto el Ejecutivo opta por la prudencia de cara a la elaboración de los PGE de 2019 o si prefiere inflar los números.

Convencer a Compromís

El Gobierno tiene un mes para convencer a sus ‘socios de moción de censura’ para que los Presupuestos puedan tramitarse. Esto es: que pasen las enmiendas a la totalidad, que se debatirán en el pleno del Congreso en la primera quincena de febrero. Uno de los socios es Compromís. La formación valenciana ha sido muy exigente con el Ejecutivo de Pedro Sánchez para mejorar su financiación en 2019.

Para convencer a los cuatro diputados de Compromís, el Gobierno se ha comprometido a que las inversiones del Estado en la región serán proporcionales a su peso poblacional, tal y como se aprobó en la reforma del Estatut el pasado mes de diciembre. Compromís solicitaba desde el primer momento que el Gobierno recuperara el Fondo de Competitividad, vaciado durante la crisis.

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Este fondo, que forma parte del sistema de financiación, permitiría a la región recibir 600 millones extra al año, según las estimaciones de la propia formación. La Comunidad Valenciana sería receptora neta de fondos porque su financiación por habitante ajustado es inferior a la media nacional. Sin embargo, el Gobierno se ha limitado, por el momento, a prometer las inversiones recogidas en el nuevo Estatut de la comunidad.

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