¿Cómo planifico mi ahorro para la jubilación?

Pensar dónde y cómo viviremos dentro de cinco años ya es una tarea difícil, con lo que planear algo a largo plazo se puede tornar casi imposible. Sin embargo, pensar a largo plazo siempre suele traer los mejores resultados.

Dependiendo de la edad que tengas, te habrás planteado más o menos veces tu jubilación. Según la encuesta ‘Jubilación y longevidad’ elaborada por Abante, la mayoría de los españoles no cree que vaya a vivir hasta los 100 años, pero el futuro parece un poco distinto: actualmente la esperanza de vida en nuestro país es de 82,83 años, y el INE cree que en 2065 será de 90,1 años.

Y si la vida se alarga, la jubilación también. Esto significa no solo que vayamos a estar más tiempo sin trabajar, sino que también irán cambiando nuestro objetivos vitales y financieros, con lo que tendremos que plantearnos si la pensión pública que tengamos será suficiente para conseguir mantener el nivel de vida.

La planificación financiera va a ser esencial en este proceso. Independientemente de la edad que tengamos, debemos pensar tanto en el objetivo, el plazo y la forma de ahorro. Así, una persona de mediana edad que empieza a pensar en su jubilación, se pude plantear si en el plazo que tiene conseguirá ahorrar lo que necesita. El ejercicio que tendrá que realizar será diferente del de una persona más joven o el de alguien que está a punto de jubilarse. ¿Cómo preparo mi jubilación?

¿Eres joven? ¿De mediana edad? ¿Autónomo? ¿Mutualista? ¿Directivo? Elige tu opción y te diremos cómo planificar tu jubilación.

Autónomos

Su jubilación funciona de manera diferente a la de los empleados por cuenta ajena. Los autónomos se acogen al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA): en este régimen cada trabajador por cuenta propia, como no sabe previamente lo que ganará cada mes, elige en qué tramo de cotización y pago se quiere situar. En 2018, su base mínima de cotización es de 932,70 euros, mientras que la máxima alcanza los 3.803,70 euros, y en función de esa base de cotización se paga una mayor o menor cuota mensual.

Ahora bien, ¿cómo se calcula la pensión del autónomo? ¿Cuál es el efecto de un año sin cotizar? ¿Qué interesa más, cotizar al mínimo o al máximo? Todos estos aspectos influyen en el resultado final.

Caso práctico

Pedro tiene 45 años y ha cotizado 21 como trabajador por cuenta ajena. En 2015 le despidieron y, tras agotar el paro, va darse de alta como autónomo. No sabe si optar por la base mínima -y pagar 247 euros a mes de cuota- o la máxima -1.007 euros al mes-. Su idea es pagar lo mínimo e invertir los 760 euros al mes que se está ahorrando por no cotizar al máximo en una cartera financiera. Aquí el escenario varía en función de la rentabilidad que obtenga. Si no invierte o su rentabilidad es del 0%, su pensión conseguida durante su época de trabajador de cuenta ajena y autónomo se terminará a los 85 años. Sin embargo, si invierte y consigue una rentabilidad del 2%, el dinero le durará hasta los 98 años.

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Mutualistas

Los trabajadores por cuenta propia que pertenecen a profesiones organizadas en colegios profesionales (médicos, abogados, arquitectos, ingenieros…) pueden elegir entre cotizar a través del RETA o de una mutualidad, que cubre las mismas prestaciones que la Seguridad Social. Ahora bien, hay que tenerlo claro: el autónomo que opte por la mutualidad no tendrá la pensión de la Seguridad Social. Una opción puede ser cotizar a través del RETA y recurrir a una mutualidad como forma de complementar su futura pensión.

No es una decisión fácil, así que los mutualistas deben elegir entre sus opciones. ¿Hasta qué punto se pueden compatibilizar ambas pensiones? ¿Es posible trabajar y cobrar la pensión al mismo tiempo?

Caso práctico

Antonio es socio de un despacho de abogados y cotiza a través de la Mutualidad de la Abogacía desde que terminó la carrera. Tiene 50 años y unos ingresos muy elevados. Quiere gastar, desde que se jubile, 3.600 euros al mes. Si sigue realizando las mismas aportaciones a la mutualidad, recibirá una pensión de 600 euros al mes. En un escenario de inflación del 2% para los gastos y del 0% en el caso de la pensión de la mutualidad, el coste de su objetivo es de 1.770.477 euros, pero actualmente dispone solo de 500.000, así que tendrá que continuar ahorrando y, además, acudir a los mercados financieros. Si invierte en una cartera que le dé un 4% anual, tendrá que ahorrar 15.000 euros anuales hasta que se jubile para conseguir su objetivo.

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Directivos

Los directivos suelen tener altas retribuciones durante su carrera, aunque la estructura de las mismas suele ser compleja, ya que su sueldo muchas veces suele ser complementado con seguros colectivos, stock options o remuneraciones indirectas. En caso de ser despedidos las indemnizaciones suelen ser altas e influyen en su nivel de ahorro. Además, entre directivos son frecuentes las prejubilaciones, con lo que el retiro laboral podría llegar antes de lo esperado.

Cuando un directivo deja de trabajar acaba haciéndose varias preguntas: ¿tengo el dinero adecuado para mantener mi nivel de vida actual? Si me prejubilan, ¿puedo montar mi propio negocio para generar más ingresos?

Caso práctico

Diego llevaba muchos años trabajando en la misma compañía cuando le ofrecieron acogerse a un despido voluntario. Así, ha decidido montar un proyecto con el que soñaba desde hace tiempo. Diego quiere poder contar con 3.000 euros mensuales, pero no sabe qué pensión recibirá de la Seguridad Social a los 67 años y cuenta actualmente con 900.000 euros de patrimonio. ¿Qué cantidad de ese dinero puede destinar a su negocio sin poner en riesgo su dinero para la jubilación? Depende de cómo lo gestione. Si invierte en una cartera que le dé un 4% podrá dedicar a su negocio 615.000 euros sin arriesgar el objetivo de mantener el nivel de vida durante la jubilación.

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Jóvenes

Si eres joven seguramente no hayas dedicado mucho tiempo a preocuparte por tu jubilación. Y es lógico, ya que ahora tienes otras prioridades: conseguir un buen trabajo, asentar tu vida profesional, escalar puestos…

Sin embargo, quizá deberías empezar a pensar en la jubilación porque tu edad va a jugar a tu favor. Y es que el tiempo que te queda por delante te concede dos ventajas: te permitirá ahorrar mucho más con menos esfuerzo y te permitirá arriesgar más en tus posibles inversiones.

Caso práctico

Ana tiene 30 años y hasta ahora no se ha planteado ahorrar para la jubilación. Si desea tener una renta complementaria a la pensión pública de 500 euros al mes cuando se jubile, debe calcular cuánto le costará conseguir esa renta mensual entre los 67 y los 100 años: 599.659 euros. Conseguir esta cantidad requerirá un plan de acción. Si ahorra 1.200 euros al año entre los 30 y los 40, 2.400 euros entre los 41 y los 50, 6.000 entre los 51 y los 60 y 8.000 entre los 61 y los 67, conseguirá un ahorro de 255.838 euros. Pese al esfuerzo, no alcanza la cifra total que necesita. En este caso, la opción es que ahorre e invierta ese dinero. Ana tiene que aspirar a una rentabilidad media anual del 3,07% (es decir, inflación + 1,07%) para acumular entre los 35 y los 67 la cantidad que desea. Pero, ¿y si decide esperar hasta dentro de diez años? En ese caso, deberá asumir algo más de riesgo por sus inversiones para buscar una rentabilidad del 3,49%, puesto que lo que acumularía si solo ahorra entre los 41 y los 67 (las mismas cantidades) sería 242.136 euros.

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